miércoles, 27 de octubre de 2021

'La crisis hace que mucha gente se plantee venir a Suiza'

Judit Vega, Directora del Centro de la Uned en Suiza.
Ya han pasado 21 años desde que la ourensana Judit Vega Avelaira dejó su tierra para comenzar una nueva vida, lejos de los suyos y al lado de un joven nacido en Galicia, hijo de emigrantes, junto al que apostó por un futuro mejor en Berna, Suiza. Tras 13 años de matrimonio, se separó de su marido y actualmente vive con su hijo y su nueva pareja junto a los que ya perfila los últimos detalles para regresar definitivamente a España. Historiadora de Arte, Judit llegó a Suiza con su carrera universitaria terminada y fruto de mucho esfuerzo, obtuvo un contrato de profesora asistente en la Universidad de Friburgo, en el momento que terminó su segunda carrera. Activa y emprendedora, Judit entiende y apoya a todos los emigrantes que define como 'admirables por su capacidad de sacrificio, en un mundo que no es el suyo'. Tampoco quiere dejar de decirle a todas las mujeres 'ánimo y adelante, que todavía nos queda mucha lucha'.

¿Qué recuerdos tiene de sus primeros años de emigración en Suiza?
Me casé en el mismo año de mi llegada a Suiza, en 1990. Ya había acabado mi carrera en España y cuando llegué me sorprendí al ver el poco número de profesoras que hay en la universidad. A medida que se avanza en la formación, disminuye la presencia de las mujeres. Yo misma, que obtuve un contrato de profesora asistente en la universidad, lo pude constatar. Cuando me quedé embarazada, el catedrático me dijo que escogiera entre la carrera y la familia. Le demostré que ambas cosas son compatibles, aunque sin duda, sigue siendo duro para la mujer. Es una asignatura pendiente en nuestra sociedad. Lo único positivo que veo en Suiza es la posibilidad de empleo a tiempo parcial.

¿Cuáles fueron los empleos más demandados por los emigrantes?
La mayoría de los hombres y mujeres trabajaron en restauración y fábricas. Además, muchos hombres se dedicaron a la construcción y muchas mujeres en la limpieza, a menudo, de modo precario.

¿Sigue emigrando mucha gente a Suiza?
Sí, siguen emigrando. Durante un periodo eran desplazamientos más por un motivo sentimental, pero ahora constato que vuelve a llegar gente por temas económicos. Galicia es tierra de emigrantes, cuando voy de vacaciones, me dicen que están pensando en ir a trabajar a Suiza, sobre todo y de modo más intensivo, en este momento de paro y crisis.

En cuanto a las mujeres, ¿cuentan con puestos de trabajo de responsabilidad actualmente?
Un poco más que hace unos años, pero aún queda mucho por hacer, creo que más aún que en España. El problema que tenemos las mujeres es que nos exigen el doble que a los hombres y, si eres extranjera, aún más, te pasas la vida superándote y demostrando, ¡cómo si fuera necesario! Con una formación y una experiencia que le avalen, un hombre no tiene que demostrar lo que puede/sabe ni la mitad que una mujer.

Los centros de enseñanza y la educación en general, ¿se centran en el papel de la mujer y en la emigración?
¿En Suiza? No, para nada.

¿Se han llegado a equiparar los sueldos entre hombres y mujeres en su país de acogida?
Relativamente. Creo que los sueldos están más equiparados a medida que se tiene mayor nivel de formación o cargo más elevado, pero, entonces, lo que falta es el equilibrio entre presencia masculina y femenina.

¿Como ve su futuro?¿Ha pensado regresar a España?
Pues sí. De hecho ya estamos entre un país y otro en este momento y pronto ya para siempre. Creo que es el momento, antes de que el niño se haga más grande y mientras yo tenga una edad para empezar en España. Volvemos a casa, donde tengo a toda la familia. A casa volvemos siempre y, cuanto más tiempo pasa, más necesidad hay de volver, más se comprende quién eres, cómo eres y de dónde eres. Yo soy gallega y mi sitio está, si no de momento en Galicia, al menos en España. Para el niño es diferente, él cree que es suizo, lógico, porque es donde nació. Pero no es de aquí y aquí se encargan de recordárnoslo todos los días, no somos suizos.