domingo, 03 de marzo de 2024

El caso del 'Pitanxo' cumple dos años en plena investigación

Cuando se cumplen dos años de la tragedia del pesquero Villa de Pitanxo, que se hundió en la madrugada del 15 de febrero de 2022 en aguas de Terranova (Canadá), acabando con la vida de 21 de los 24 marineros a bordo, las familias de las víctimas organizarán un homenaje en Marín en recuerdo a los fallecidos. Se llevará a cabo el sábado 17 de febrero a partir de las 11.30 horas al lado de la placa conmemorativa instalada en el Paseo Alcalde Blanco.

Este jueves se cumplen dos años del naufragio. En los casi 730 días que han pasado desde la tragedia, los familiares de las víctimas no han cesado de pedir que se busque la verdad de lo ocurrido, al encontrarse contradicciones entre las versiones de los tres supervivientes. En la actualidad, el caso está judicializado, con una investigación que apunta hacia la figura del patrón del buque, Juan Padín.

Aquel martes, pasaban unos minutos de las 05,00 horas de la madruga en España cuando saltaron las alarmas. Todo ocurrió muy rápido y en cuestión de 20 minutos el barco ya se había sumergido por completo, quedándose menos de diez marineros en un bote a la deriva durante cinco horas, hasta que fueron encontrados por otro pesquero gallego, el Playa Menduiña 2. Sin embargo, muchos de los que estaban en la balsa, que tenía una fuga y estaba inundada, no soportaron las bajas temperaturas y fallecieron antes de ser rescatados.

Así, solo el capitán del buque, Juan Padín; su sobrino, Eduardo Rial, y un marinero ghanés, Samuel Kwesi, lograron sobrevivir. Sus relatos sobre lo ocurrido y las malas condiciones que los fallecidos habían denunciado padecer a sus familiares en el buque, hicieron que comenzase una investigación sobre los hechos.

Versiones

En concreto, Padín y Rial contaron que el motor del Pitanxo paró de forma repentina, quedando el barco a la deriva en medio de una fuerte tormenta. Sin embargo, Kwesi aseguró que el Pitanxo había enganchado las redes al fondo del mar, por lo que el capitán trató de hacer varias maniobras para solucionar este problema. Así, el barco comenzaría a escorarse al no ser capaz de soltarse, entrando agua hasta que el motor se paró, sin escuchar a los marineros que pedían que soltase las redes.

El juez Ismael Moreno de la Audiencia Nacional, que investiga el caso, vio indicios de 21 delitos de homicidio por imprudencia, imputando a Padín por los mismos. A partir de ahí, los familiares de las víctimas han insistido en conocer “toda la verdad” del naufragio. Después de la declaración ante la Audiencia Nacional de Padín, otro gran hito de la investigación se produjo cuando finalmente fue aprobada la inspección ocular del pecio, por lo que el buque Ártabro viajó a Terranova para, con un robot, llevar a cabo una grabación exhaustiva de los restos del buque bajo el mar. El informe elaborado por la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (CIAIM), a partir no solo de estas imágenes sino también de las declaraciones de los supervivientes y de otra información recopilada. 

La investigación constató las pésimas condiciones de trabajo

Los peritos apuntan hacia un “error humano” del capitán, y dan por “verosímil” la versión de Kwesi mientras ven “incongruencias” en la de Padín y su sobrino, indicando que “la causa más probable” de que se parase el motor sería la escora del barco. También dudan de cómo se soltó la segunda balsa salvavidas del Pitanxo. Padín siempre defendió que, cuando dio la orden de abandonar el barco, fue él a ayudar a hinchar y arribar este bote, dejando encargado del mismo al primer oficial, para después ir a soltar la otra balsa, en la que se montó. No obstante, ahora los peritos dudan de si este salvavidas fue desenganchado de forma manual o si se soltó por sí solo del Pitanxo cuando el barco se hundió. Cabe recordar que ese bote fue hallado vacío.

En la actualidad, la investigación también apunta hacia la armadora del barco, el Grupo Nores de Marín (Pontevedra), debido a las condiciones que tendrían los marineros a bordo. En concreto, dos hombres que formaron parte de la tripulación del Pitanxo en mareas anteriores aseguraron ante el juez que nunca realizaron simulacros de incendios ni de evacuación y que apenas tenían descansos. Mensajes de WhatsApp de los fallecidos revelaban las malas condiciones en las que vivían, con varias personas contagiadas de covid trabajando en le barco. Esto pudo corroborarse debido a que siete de los nueve cadáveres encontrados (12 cuerpos nunca aparecieron) tenían restos de este virus.