domingo, 14 de abril de 2024

HISTORIAS PARA CONTAR

Fernando Iglesias Tacholas, un gallego ilustre del teatro en Argentina

El artista gallego "Tacholas" en una imagen antigua. Foto: Wikipedia
El artista gallego "Tacholas" en una imagen antigua. Foto: Wikipedia

Corría el año 1909 y un 25 de agosto venía al mundo, quien se transformaría con el correr del tiempo en el artista gallego más deslumbrante en los escenarios porteños y en la filmografía argentina de la época.

Fue en Orense, su tierra natal, donde el niño que fuera bautizado como Fernando Luis Iglesias Sánchez, comenzó a tener relación con el mundo del espectáculo. Su padrino, Julio Losada, era administrador del Cine Teatro Apolo, esto le permitía asistir en forma gratuita a las funciones, introduciéndolo en un mundo subyugante como el mundo de la cinematografía. Estudio en el colegio de los Maristas en Ourense, y allí surgió su afición por el canto coral, posibilitando su buena disposición la inclusión del joven la Coral de Ruada, donde florecen aún más sus inclinaciones artísticas.

En el año 1929 Fernando se instala en Buenos Aires, donde ya vivía parte de su familia, y es allí donde descubre ese mundo de la cultura y el arte que luego lo tendrá como especial protagonista. Mientras desarrolla tareas laborales en un estudio de fotografía y en otros distintos lugares, su vida inquieta lo lleva a incorporarse a la actividad cultural de las asociaciones gallegas de esa época, y es en el Centro Orensano donde su padre era tesorero, que inicia una infatigable tarea de despliegue de su compromiso cultural con su tierra de origen En 1932, es Manuel Núñez Búa, quien lo invita a participar en programas de radio, y esto permite que el joven Fernando comience a destacar sus cualidades interpretativas, surgiendo de allí en más una vida de fuerte arraigo en el mundo artístico de la época.

Es en ese lapso que su figura se agiganta entre la colectividad gallega de Buenos Aires, mostrándose como un auténtico representante de esa tierra de donde llegaron tantos y tantos paisanos, allí también surge el que fuera su seudónimo y con el que se lo definió para toda la vida, “Tacholas” fue sin duda la viva esencia del gallego transportado a la gran ciudad, siempre cuidadoso de respetar la condición natural del pueblo gallego, sin entrar en la provocación que sugerían muchos actores del momento.

Su tarea de ayuda a las fuerzas republicanas en lucha durante la Contienda Civil fue una más de sus entregas voluntarias a las causas que representaban su filosofía de vida. Tras el final de la Guerra Civil, Tacholas continuó con su intenso cometido cultural. En 1941 funda con Maruxa Boga la Compañía de Comedias Galegas Boga-Tacholas que, junto con la Compañía de Maruxa Villanueva, se convirtió en el principal dinamizador del teatro gallego en Buenos Aires. En este sentido, tenemos que afirmar que Tacholas participó en el montaje teatral de "Os vellos non deben de namorarse", la pieza teatral que Castelao estrenó en Buenos Aires el 14 de agosto de 1941, en el Teatro Mayo.

Tacholas representó a la Muerte en el primer lance y a Don Ramonciño en el segundo. En 1941 con la participación de Maruxa Boga y Alfredo Arostegui, crean el programa radial que durante años fue la audición más escuchada de los gallegos de Buenos Aires sobre la idea original de Castelao, nace “Recordando a Galicia” verdadero icono de la radiofonía argentina de la década del 40. Al mismo tiempo Tacholas se convirtió en el personaje gallego que transcurrirá en la mayoría de las instituciones de la colectividad en esos años.

En 1953, inaugura un nuevo programa radiofónico, que también llevaría infinidad de audiencia por varios años consecutivos. La Voz de Galicia, fue otro icono en la propuesta de Tacholas a su entrañable comunidad gallega. Ciertamente, Tacholas también tuvo una destacada participación tanto en el teatro como en el cine argentino.

En este censo, no podemos dejar de mencionar el hecho de que Tacholas siempre se negó a interpretar papeles que habían ridiculizado a los gallegos. A finales de los años cincuenta comienza a trabajar en el cine argentino y se integra en diversas compañías teatrales. En 1970 se integró en los elencos del Teatro Municipal "General San Martín", llevando a cabo también numerosas giras por el interior del país y por el extranjero. Estuvo hondamente integrado en la colectividad emigrada gallega. Así fue miembro de las siguientes entidades: La Asociación Gallega de Universitarios, Escritores y Artistas (AGUEA), Asociación Argentina de Actores, Centro Coruñés, Casa de Galicia, Centro Gallego de Buenos Aires, Centro Orensano (del que fue vocal de la comisión de cultura), Hogar Gallego para Ancianos (fue miembro de su directiva), la Hermandad Gallega y la Sociedad General de Autores de la Argentina.

Un verdadero e ilustre gallego, al que debemos recordar desde su visión universal, y desde su entrañable galleguidad, que puso de manifiesto en toda su obra. Murió en Buenos Aires el 14 de mayo de 1991.