Martes, 18 de febrero de 2020

OPINIÓN

¿Y ahora qué?: Escocia y sus comunidades europeas ante el Brexit

¿Y ahora qué?: Escocia y sus comunidades europeas  ante el Brexit.
¿Y ahora qué?: Escocia y sus comunidades europeas ante el Brexit.

Las elecciones al Parlamento británico del 12 de Diciembre ponen de manifiesto la fractura interna del Reino Unido y la diferencia de percepción, valores y prioridades  que la sociedad escocesa tiene, no solamente sobre el Brexit, sino sobre la inmigración y políticas económicas y sociales.  El Partido Nacional Escocés, SNP – que no partido nacionalista escocés como muchos medios españoles traducen erróneamente- ha sido el claro ganador de las elecciones en Escocia, con un total de 48 escaños y un 1,242,372 de los votos en una nación de casi seis millones de habitantes.

El SNP ya alcanzó su récord histórico en las elecciones de Mayo del 2015, cuando logró hacerse con 56 de los 59 escaños de Escocia tras convertirse en receptor del voto independentista. Pero, esta vez, las cifras nos revelan que, dentro del nada representativo sistema electoral británico del ´first past the post´ (esto es:  gana el candidato con mayor número de votos, pero que no necesariamente tiene mayoría), el SNP es el partido más votado ahora también en los antiguos feudos ´labour´, su eterno partido rival, y que tiene la mayoría de votos en, al menos, 18 de sus escaños.

Los resultados de las elecciones generales en Escocia ponen en evidencia dos hechos: el primero, que la sociedad escocesa no ha votado por mayoría a un partido conservador liderado por Boris Johnson. En Escocia los tories sólo han logrado el 25% de los votos y solo cuentan con 6 escaños, frente a los 50 escaños ganados por SNP, Labour (laboristas escoceses) y LibDems (liberales). El segundo es que los votantes laboristas, por tanto no independentistas, trasladan ahora su confianza al SNP para oponerse a la agenda del Partido Conservador. El análisis de la distribución del voto refleja que el SNP se ha beneficiado 8 puntos, los mismos de la caída del laborismo escocés, y que ha conseguido mayoría en demarcaciones tradicionalmente unionistas y labour.

La clave para entender el triunfo del SNP residen en el carisma de su actual líder y First Minister de Escocia Nicola Sturgeo, quien se consolidada como una política carismática  que ha sido capaz de transformar un partido minoritario, formado por voluntarios y partisanos, en un partido profesional que representa la tercera fuerza política de todo el país, sobrepasando a los liberales demócratas. A diferencia de su predecesor y mentor político Alex Salmond, Sturgeon fundamenta su discurso presentando al SNP como el único partido que en Escocia es capaz de oponerse a los recortes sociales y las políticas de austeridad del Gobierno británico y el único partido que es capaz de oponerse a la privatización de la sanidad pública. Esta táctica es crucial para entender por qué el SNP ha sido el partido más votado entre nacionalistas y no nacionalistas, ya que para los escoceses la defensa de la sanidad pública y gratuita y el cuidado de los miembros más débiles de la comunidad forman parte de la idiosincrasia nacional.

Fundado en 1934 con el fin de reclamar un mayor protagonismo de Escocia en el Imperio Británico, el SNP ha sufrido una profunda transformación en las últimas décadas que le han llevado, de ser considerado como “los tories escoceses”, a convertirse en un partido socialdemócrata que promueve políticas sociales de apoyo a los más débiles, una sanidad y educación públicas y de calidad, así como una política de inmigración más humanitaria que la actual legislación británica que permita la acogida de solicitantes de asilo y la reunificación familiar.

La llegada al poder del SNP tuvo lugar en Mayo de 2007 cuando su entonces líder Alex Salmond se convierte en First Minister gracias al apoyo del Green Party. En su primera legistatura, el ejecutivo del SNP promulgó medidas más o menos populistas como la gratuidad de los medicamentos para todos los pacientes registrados en la sanidad pública, independientemente de sus ingresos, la abolición del pago de matrícula para la enseñanza universitaria, la congelación de las llamadas “council taxes” (impuesto sobre la vivienda que en el Reino Unido paga quien reside en ella y no el dueño) o la supresión del pago de peajes en toda la red de carreteras. También se realizaron importantes inversiones en educación, sanidad y políticas sociales. Sin embargo, en política doméstica no todas las inversiones se tradujeron en proyectos de éxito lo que minó la credibilidad del SNP para gestionar competencias autonómicas.

Junto a la ideología socialdemócrata, el moderno SNP se identifica como un “nacionalismo cívico” que ofrece una visión abierta, cívica e inclusiva del papel de Escocia en el mundo y en las Islas Británicas".  El SNP se presenta como un partido europeísta y a favor del desarme nuclear, un partido que, hasta el 2014, rechazaba la permanencia en la OTAN.

El referéndum de independencia de septiembre del 2014 marcó el punto de inflexión del partido al sacrificar uno de sus valores primigenios-OTAN no- por una Escocia independiente integrada en la OTAN, algo más creíble para los votantes indecisos. La falta de coherencia del argumento económico- se pedía el voto para Escocia independiente pero que usara la libra esterlina y, por lo tanto, estuviera sometida a los dictados del Banco de Inglaterra- y la amenaza velada de una expulsión temporal de la UE propició el triunfo del “No”, con la consiguiente dimisión de Alex Salmond.

Como líder del SNP desde el 2014, Nicola Sturgeon es valorada por la izquierda verde y progresista británica y ha ganado el voto popular en los debates televisivos a ambos lados de la frontera de Escocia. Como anécdota existen grupos ingleses de apoyo al SNP y, de acuerdo a Google, una de las preguntas más frecuentes en la isla tras conocerse los resultados del 12 D fue “como trasladarse a vivir a Escocia”.

El Gobierno del SNP goza de gran popularidad entre las comunidades inmigrantes en Escocia, tanto comunitarias como extracomunitarias. Desde el referéndum de 2016, el Ejecutivo de Sturgeon ha defendido desde un principio el derecho de los ciudadanos europeos residentes en el Reino Unido a que se les reconociera la residencia de forma automática, sin tener que solicitar ningún “proceso de regularización”, que es lo que actualmente está ocurriendo. Junto con los Lib dems (liberales democráticas) el SNP es el partido que más se ha involucrado en el apoyo a los más de tres millones de europeos que residimos en la isla y que hemos quedado a merced del llamado EU settlement scheme, básicamente un sistema de registro en donde tienes que “solicitar” el permiso para continuar residiendo tras el Brexit en base que cumplas un criterio establecido por la Home Office.

Frente al discurso xenófobo de la derecha radical británica que el Partido Conservador de Boris Johnson parece haber internalizado, Nicola Sturgeona ha afirmado  en numerosas ocasiones que la inmigración no es un problema para el país, sino una fuente de beneficios sociales y económicos, y que los inmigrantes engrandecen Escocia. Tras el referéndum del 2016, Sturgeon fortaleció el protocolo antiracismo de la policia escocesa en previsión de posibles brotes xenófobos. En los meses siguientes al referéndum, mientras en el resto del país los incidentes xenófobos se multiplicaban tras el referéndum, en Escocia la actitud del Gobierno del SNP, con Sturgeon y otros ministros reiterando a las comunidades inmigrantes que “Escocia es vuestra casa” y que denunciaran cualquier incidente racista, fue determinante para garantizar la convivencia pacífica.

Las comunidades europeas en Escocia compartimos la frustración de una sociedad que votó en un 62% la permanencia en la Unión Europea y que se ve arrastra fuera contra su voluntad. La política migratoria no es una competencia autonómica en el Reino Unido y es difícil que esta situación cambie.  Tras la victoria electoral del SNP,  Nicola Sturgeon ya ha amenazado  con un posible referéndum de independencia a finales del 2020.  Sin embargo, es demasiado hábil para convocar un segundo referéndum en el actual ambiente de incertidumbre política. Lo más probable es que Sturgeon logre el apoyo de todos los grupos políticos con representación en el Parlamento escocés (conservadores escoceses incluidos) para lograr que Escocia permanezca en la unión aduanera, al igual que Irlanda del Norte.

Mientras tanto, los ciudadanos europeos en Escocia aguardamos expectantes la fecha del 31 de Enero con la esperanza irracional de que lo inevitable no se produzca. Confiamos en que el SNP y los Lib Dem continúen su firme oposición al Brexit como han venido haciendo hasta ahora. Aunque vamos en caída libre, ligados al resto del Reino Unido, muchos ciudadanos europeos como yo preferimos vivir en una nación donde su Primera Ministra nos dice sin ambages  que “Escocia es vuestra casa. Gracias por escogernos”

Mari Cruz García forma parte del Movimiento Europeo en Escocia. En el Reino Unido, fue fundadora de la Asociación Hispana en Fife-Dundee y actualmente es consejera en el Consejo de Residentes Españoles en el Norte del Reino Unido. Ha colaborado con organizaciones como Devon and Cornwall Refugee Support Council y la Oficina Internacional del Gobierno Tibetano en India y Nepal. Mari Cruz García es experta en educación digital e ingeniero superior de telecomunicaciones.