sábado, 01 de octubre de 2022

Las cuatro metas de Anthony Rojas: de empezar de cero en Ourense al reconocimiento

Anthony Rojas
Anthony Rojas

Jorge Pereira - La Región

Empatía y experiencia. Estas claves son dos de los grandes pilares que deben sostener a un abogado que quiera llevar a buen puerto las tramitaciones para regular la situación de los clientes extranjeros que quieran integrarse en su nuevo país. El letrado Anthony Rojas, de 31 años y procedente de Venezuela, bien lo sabe: “Cuando lo vives lo ves de manera distinta”.

Nacido en Caracas en el seno de una familia de abogados, Anthony Julián Rojas Gil se graduó en Derecho por la Universidad Bicentenaria de Aragua en 2012. A pesar de sus ambiciones y de haber destacado en los estudios, Rojas no veía la oportunidad de labrarse un futuro en Venezuela. Finalmente, en 2017, el “principal desencadenante” de su marcha fue una experiencia que lo marcaría de por vida.

Hace seis años un grupo de hombres armados secuestraron a Anthony y a su hermano para robarles su camión. Los llevaron a la fuerza hasta una región montañosa, alejada de la civilización, junto a la frontera con Colombia. “Tú ponte en ese bloque, mirando al frente, sentado”, le dijeron. Temiendo que le fuesen a ejecutar, un único pensamiento pasaba por la cabeza de Anthony: “¡Dios mío, le va a tocar a mi hermano ver cómo me asesinan!”. Pasaron largos minutos y, poco a poco, los Rojas se dieron cuenta de que la cuadrilla no tenía intención de matarlos, sino de introducir el camión clandestinamente en el país vecino. Tras doce horas, acabaron por soltarlos.

EL SUEÑO ES POSIBLE

Anthony decidió asentarse en la ciudad de As Burgas. Llegado el momento de empezar de cero, logró sacar fuerzas siguiendo el ejemplo de su hermana, que había logrado trabajar como anestesista en Ourense.

Con esta motivación presente, Rojas se propuso alcanzar cuatro metas: regular su estatus como migrante, recibir el reconocimiento oficial de su actividad profesional, desarrollarse laboralmente y conseguir la nacionalidad española.

Como solicitante de protección internacional, Rojas se puso en marcha por la vía de académica. En 2018, al mismo tiempo que realiza su máster, comienza su labor de asesoría y orientación de personas extranjeras en la asociación Xarela. “Como conocía de primera mano el proceso migratorio y los trámites, quise transmitir esa experiencia para que otras personas consiguiesen alcanzar una buena calidad laboral y poder aportar valor a la sociedad”, relata, revelando su principal baza.

En 2020 terminó los estudios que le permitieron realizar el examen de acceso al ejercicio de la abogacía. En 2021, Rojas cumplió su segunda meta cuando comenzó a trabajar como colegiado.

“Mi programa de extranjería en Xarela es muy demandado y recurrente porque identifican el servicio conmigo”, explica. Según él, su trato cercano y el boca a boca, de sus clientes y de las personas que a las que asiste sin coste, le han permitido atender a más de 800 personas y, en su faceta empresarial, ampliar su cartera de clientes.

“Soy muy competitivo conmigo mismo y trato de pelear todo lo posible con base en la Ley y el Derecho”, afirma. Rojas intenta contenerse, pero no puede evitar presumir de un “100% de eficacia” en sus tramitaciones, ya que él nunca pone en marcha un proceso administrativo sin estar completamente seguro de que el solicitante cumple todos los requisitos y de que tiene la Ley y la jurisprudencia de su parte. “Es gracias a haber hecho una actualización constante, porque en extranjería siempre hay dudas”, subraya.

Su último proyecto es llevar su marca personal, Ruta Legal, a las redes sociales ofreciendo consejos prácticos a través de vídeos en TikTok e Instagram, aunque asegura que no le dedicará tanto tiempo como a su trabajo.

Actualmente, cuando falta poco para que le concedan la ciudadanía, quiere que su historia inspire a otros que, como él, llegaron con muy poco a un nuevo país: “Transmitirles que es posible”.