Lunes, 16 de septiembre de 2019

La crisis entre PSOE y Unidas Podemos estalla en un Congreso ¿efímero?

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez; la presidenta del partido, Cristina Narbona (i), y la portavoz, Adriana Lastra (d). EFE/Luca Piergiovanni
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez; la presidenta del partido, Cristina Narbona (i), y la portavoz, Adriana Lastra (d). EFE/Luca Piergiovanni
El pleno del Congreso no se sabe si durará mucho, todo depende de que haya investidura antes del 23 de septiembre, pero sí se sabe, se ha hecho notorio, que la relación entre PSOE y Unidas Podemos atraviesa una crisis total.

Julio acabó en la Cámara Baja con un portazo, el que se dieron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tras hacer éste una última oferta a la desesperada, apenas unos minutos antes de la segunda votación de la sesión de investidura; en liza tres ministerios, una vicepresidencia y la competencia sobre las políticas activas de empleo.

Agosto acabará en la Cámara Baja con una lucha de propuestas y agravios entre PSOE y Unidas Podemos, y no ha sucedido gracias a un debate de investidura, sino a un pleno extraordinario sobre la gestión del Open Arms. 

En el lado de los agravios: el secretario general del grupo socialista, Rafael Simancas, ha reprochado a los de Iglesias que "no son de fiar" y que "no se no se puede ser gobierno y contragobierno", y la portavoz de la Ejecutiva de Podemos, Noelia Vera, también diputada, ha deplorado a lo socialistas que ellos, de fiar, tampoco y que encima intentan siempre "quedar por encima".

Al cruce de reproches se ha sumado la vicepresidenta, Carmen Calvo, protagonista este jueves porque el pleno extraordinario se ha convocado para que ella explicara la gestión del barco humanitario.

Ha censurado a la portavoz adjunta de Unidas Podemos, Ione Belarra, por compararla con el dirigente italiano Matteo Salvini: "Ha llegado muy lejos", le ha espetado.

En el lado de las propuestas: el líder de Unidas Podemos ha destacado en una entrevista en la Ser que si Sánchez le ofrece ahora negociar sobre ese modelo de Gobierno que saltó por los aires en julio, el acuerdo casi estaría servido; por su parte, Sánchez se ha mostrado "esperanzado" de que haya nuevo Gobierno a partir de la propuesta programática de 300 medidas que está ultimando.

Desde el portazo de julio al estallido de la crisis de este jueves ha pasado poco más de un mes; desde este jueves en que PSOE y Unidas Podemos han aireado sus diferencias hasta el 23 de septiembre, fin del plazo constitucional para que haya investidura, queda menos de un mes.

El tiempo pasa deprisa y entre los diputados, tras una jornada como la de este jueves, queda la duda de si Sánchez tiene prisa. 

El presidente en funciones y líder del PSOE ha avanzado que a partir de la semana próxima reanudará los contactos con los grupos parlamentarios, a lo que el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, y el del PNV, Aitor Esteban, han respondido con sendos actos de fe: esperan que así sea.

Ione Belarra, minutos después de ver informaciones con las palabras de Sánchez, ha comparecido ante los medios para pedirle que "pise el acelerador de la negociación".

Es inevitable que reine el pesimismo tras un pleno como el de este jueves, en el que se ha hablado de inmigración y del Open Arms, sí, pero en un tono agrio y áspero la mayoría de las veces, sobre todo entre los llamados a desatascar el bloqueo.

Iglesias habló por la mañana y Sánchez por la tarde, y sus palabras invitan a la negociación, pero no sus gestos ni tampoco sus portavoces.

Tal es el aroma que desprenden ambos partidos que el líder del PP, Pablo Casado, se ha preguntado, acabado el pleno, por qué lo que PSOE y Podemos han hecho en La Rioja o Aragón no pueden hacerlo "a nivel nacional".

Entre los aliados el estupor no cesa. El diputado de Compromís, Joan Baldoví, ha introducido en su minuto de intervención un llamamiento a la negociación para que al menos termine esta "calma desesperante" y haya investidura, y más o menos por ahí ha querido ir Rufián, pero con más vehemencia: "La izquierda palmará" si se repiten las elecciones.

Este pleno extraordinario, fuera del periodo de sesiones, puede ser el penúltimo si efectivamente en septiembre el Congreso acoge otro sobre las recientes cumbres europeas.

Los diputados se disponen a retomar la actividad parlamentaria la semana que viene, pero con incertidumbre, sin rutina. 

Porque si la segunda semana de septiembre se descafeína por la Diada y la tercera queda libre por si surge otro debate de investidura, el viaje que queda por el Congreso se ve efímero. Y triste.