Viernes, 15 de noviembre de 2019

David Casarejos: El miedo interesado a la ampliación de  la base de votantes

David Casaremos. Presidente del Consejo de Residentes del norte de Reino Unido y consejero por Reino Unido en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior
David Casaremos. Presidente del Consejo de Residentes del norte de Reino Unido y consejero por Reino Unido en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior

El miedo interesado a la ampliación de  la base de votantes

Esta semana se puso sobre la mesa de John Bercow, Presidente del Parlamento Británico, la posibilidad de permitir votar en las próximas elecciones el 12 de diciembre a los ciudadanos de la Unión Europea (unos 2.4 millones de posibles votantes), y a los britanicos mayores de 16 años (en 2018, el rango de 15 a 19 años contaba con 3.67 millones de ciudadanos).

Ante esta posibilidad de incrementar el número de votantes en más de 5 millones, el Speaker de la Casa de los Comunes, decidió evitar la votación sobre esta espinosa opción.

John Bercow, no cuenta con el cariño de los suyos en el partido Conservador, y el 31 de octubre, dejara su posición en esta Cámara, tras una gran cantidad de decisiones durante el 2018 y sobre todo 2019, en las que ayudo en gran manera a torpedear, o quizás sería mejor decir, no empujar con su partido por un Brexit duro, o incluso sin acuerdo.

La propuesta encima de la mesa era valiente, y muchos creemos necesario.

En cuanto a la posibilidad de permitir el voto a los menores de 16 años, hay muchos ángulos que han de ser escrutados:

La madurez de los individuos a esta edad varia en gran manera de joven a joven…pero y en los mayores de 75 años nos encontramos igualmente una problemática similar, ¿o se analiza si los votantes por encima de una edad son capaces de decidir quiénes dirigen su país?

En muchas ocasiones hemos visto en nuestro país a adultos (en muchos casos religiosas), llevando a grupos de mayores a votar y entregándoles los sobres con sus votos a todos estos votantes, o intentando votar por correo por todos ellos. Evidentemente y como no podía ser de otra manera estos votos cuentan lo mismo, y a pesar de la polémica, es una praxis extendida por todo el país.

Un menor de 16 años, no tiene gran experiencia vital, pero en sus currículos escolares y vida diaria han de hacer un esfuerzo intelectual y de raciocinio que avalaría su capacidad para votar…y si, es evidente que hay jóvenes que la mayor parte de uso intelectual lo ejercitan exclusivamente para grabarse bailando y posando en Tik Tok, o aprendiéndose las difíciles letras (quería decir balbuceos) de C Tangana, Yung Beef, o Bad Gyal (“[…]Me viste en Mercadona, Yo soy una señora, Estas Adidas made in China, pero yo voy más mona[…]”), pero incluso este alarde de capacidad intelectual es bastante más que el que pueden hacer muchos de los votantes actuales.

Los menores de 18 años, también van a votar de una manera que no necesariamente ayuda a los partidos tradicionales, y en el caso expuesto en Reino Unido, claramente sería un voto difícilmente atraído por el partido Conservador de Boris Johnson.

No quieren Brexit, están concienciados con el medio ambiente, están abiertos al mundo y no ponen barreras ni fronteras con la facilidad de sus padres y abuelos.

No se dio la opción de votar y por tanto no podrán hacer contar sus papeletas en unas elecciones que se antojan históricas (y van una cuantas), pero asimismo no podrán votar los ciudadanos europeos, aunque esto se nos hacía incluso más difícil de creer por mucho que quisiéramos verlo como una posible opción.

Si el voto de los menores no interesa, el de los ciudadanos de la Unión Europea, interesa aún menos en Reino Unido, ya que estos si, votarían de manera táctica en contra de las opciones pro Brexit.

El dejar votar a los inmigrantes es más difícil ya que aquí entramos en cuestiones de identidad, y en marcar unas diferencias no dando poder al que no ha nacido aquí…y eso es así en todo el mundo, pero Reino Unido hay circunstancias en las que es diferente, muy diferente.

En el Referéndum del Brexit de 2016, a los europeos, que nos afectaba directamente no nos dejaron votar, pero si a los ciudadanos de la Commonwealth, que de hecho pueden votar en todas las elecciones al gobierno británico.

Los inmigrantes no se diferencian a simple vista, pero si miramos los pagos de sus cuentas bancarias, aportan tanto o más a sus países de acogida que muchos nativos, y es fácilmente demostrable a través de los impuestos (estudio por Oxford Economics). En septiembre de 2018, se aclaró que el ciudadano europeo adulto medio, aporta 2.300 libras más al año a Hacienda que el británico medio, y en su vida laboral, esta suma sube hasta 78.000 libras de beneficio (lo que paga menos los servicios que toma) para el sistema británico durante su vida laboral.

78 mil libras, no nos compran la posibilidad de votar. Para hacerlo deberíamos aportar unas 2 mil libras más para conseguir la ciudadanía británica (pasaporte)…y muchos desde 2016 lo han hecho para a partir de ahora contar en las decisiones en el país donde vivimos.

 En el plan presentado esta semana, muchos veíamos modernidad y reconocer los derechos de los chavales que ya deberían ayudar a decidir por su futuro, y de los inmigrantes que tanto aportan a la economía y aún más a la sociedad, y se ven afectados por igual por las decisiones de esos señores que se hacen llamar políticos.

Votar es la única arma que tenemos para opinar sobre nuestro futuro, y ya que no optamos por métodos de democracia directa, con posibilidad de facilitar que las decisiones más importantes empiecen a ser decididas por la sociedad en su conjunto (vía telemática o con un sistema de referéndums periódicos como en Suiza – 4 al año), sería interesante revisar periódicamente si el sistema actual refleja a la sociedad en todo momento.

Mayores de 16 años que están a veces más preparados que sus padres o abuelos, inmigrantes que aportan tanto a nuestras sociedades, y si encima logramos que por ejemplo nuestro país, facilite a nuestros emigrantes en el extranjero que voten, retirando el infame voto rogado, seria miel sobre hojuelas, pero son debates que alterarían el status quo del bipartidismo, y eso no es del interés de los que manejan el percal.