domingo, 25 de julio de 2021

De Valencia a Cuba: La casa en la que vivió José Martí entre 1857 y 1859

José Martí Valencia web

                   HERMOSO SITIO HISTÓRICO EN LA CAPITAL VALENCIANA.

Emotivo encuentro con la historia. Buscar y buscar hasta encontrar la Plaza del Milagro de Macadoret, cerca de la gran Plaza de la Reina y la Plaza de la Torre de Cristina en una ciudad tan grande, como lo es sin duda, Valencia, no fue tarea fácil. Pero como buen cubano descendiente de españoles, por demás gallegos por los cuatro costados  y tozudo que soy,  al fin encontré el sitio buscado. La casa de don Mariano Martí, padre de nuestro Apóstol José Martí y Pérez. Me sitúo alegre frente a la lápida de un fino material de porcelana donde da a conocer a todos lo siguiente:

CON SU FAMILIA VIVIÓ EN ESTA CASA, EL PATRIOTA Y LIBERTADOR CUBANO JOSÉ MARTÍ DESDE 1857 A 1859

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Como puede observarse la humilde casa del padre del más universal de los cubanos sirve como un modesto restaurante al aire libre, y sus mesas y respectivas sombrillas reciben a valencianos y turistas.

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La verdad pasamos mi esposa y yo inarvertidos a no ser el murmullo escuchado por dos ancianas valencianas que dieron cuenta quienes erámos.

‘Mira ese matrimonio es cubano y vienen a ver donde vivió unos años el patriota cubano, José Martí’ .  –expresaron.

Nos detuvimos un breve tiempo pues dimos cuenta que estorbábamos por el ir y venir de los camareros pues el establecimiento estaba a tope de gentes a pesar de que la pandemia aunque bajos los números de infectados en esta comunidad aún es alarmante.

Subiendo la pendiente pues de la Plaza del Milagro de Macadoret está en un bajío nos entramos una tienda de lo que llamo –articulos para turistas–  Nos recibe la dueña; una valenciana delgada y muy amable que nos instruyó sobre el sitio que también era conocida como la de San Vicente. 

‘Miren… si no hubiera pandemia mañana día 12 de abril hubieran disfrutado de una hermosa actividad artística y cultural. Además vengan otro día por acá cuando esté más tranquila la Plaza pues todos los domingos estarán así repletos de clientes.’ 

Observamos atentos los artículos que ofertaba y nos gustaron muchos de ellos que bien sirvieran para un recuerdo de nuestra estancia en la Comunidad Valenciana así como un regalo a los amigos a nuestro regreso a la mayor de las Antillas.

En fin amigos fue un día de sol, que obligó a despojarnos de los abrigos. Fue maravilloso andar por los lugares que nuestro Apóstol con solo cuatro y seis años de edad disfrutara de lo que hoy a 164 años disfrutamos también.

Gracias mi Dios por permitirnos este gran privilegio.