Miércoles, 14 de Noviembre de 2018

SEGUNDO VIAJE OFICIAL DEL AÑO

Un cruceiro de cinco metros de altura en el centro de Buenos Aires

El monumento fue trasladado hasta Buenos Aires en el buque de la Armada española Bio Hespérides.
El monumento fue trasladado hasta Buenos Aires en el buque de la Armada española Bio Hespérides.

El secretario xeral da Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, presidió la inauguración y bendición del cruceiro de más de dos toneladas de peso y cinco metros de altura que marca una de las etapas centrales de la ruta Jacobea Antártica, que parte de la ciudad austral de Ushuaia para finalizar en Santiago de Compostela.

El acto, al que acudieron centenares de personas, tuvo lugar en la calle Bolívar, muy cerca de su confluencia con Adolfo Alsina y la apenas unos metros de la Plaza de Mayo. Es allí donde se encuentra la iglesia de San Ignacio de Loyola, cuyo párroco, Francisco Baigorria, dirigió tanto la liturgia previa a la inauguración como la propia bendición, que tuvo lugar en el atrio.

Al evento asistieron numerosas personalidades de la colectividad gallega en la Argentina, además de otros representantes institucionales en la capital andina, como lo como el cónsul adjunto de España, Jorge Noval; y el delegado de la Xunta, Alejandro López Dobarro; y el  director de No Residentes de Abanca, Alberto Cacharrón; y el presidente de la Obra Social Ospaña, José Luis Seoane, dos de las entidades privadas que colaboraron con la fabricación e instalación del monumento. 

Un símbolo para las nuevas y los nuevos gallegos 
Miranda destacó durante el emotivo acto “la relevancia, no sólo simbólica, sino también histórica, que tiene la presencia de este cruceiro a apenas unos metros del corazón de esta ciudad, que tantos gallegos cobijó y sigue cobijando, y que nos agasaja aún hoy con tantos gallegos nuevos cada día”. “Esta pieza de arte”, añadió el responsable autonómico, “no está aquí solo para recordar a aquellos que vinieron un día a empezar aquí una nueva vida que seguimos recordándolos, sino para decirles a sus hijos, nietos e incluso bisnietos que también ellos forman parte de nosotros, y que Galicia sigue esperándolos con los brazos abiertos si quieren volver a su tierra”.    

El secretario xeral da Emigración dedicó unas palabras de agradecimiento “a todas las instituciones españolas y argentinas, públicas y privadas, procedentes de diversos sectores, como la Embajada de España, Abanca o Ospaña, que colaboraron en este proyecto sin otro interese que verlo convertido en realidad y permitir a Galicia seguir estando un poco más cerca de los suyos en la Argentina”. 

Tras la inauguración, durante la que varias agrupaciones musicales de la Argentina y Galicia interpretaron los tres himnos oficiales (el argentino, el español y el gallego), los aledaños de la iglesia de San Ignacio se llenó de puestos de productos típicos gallegos y de actuaciones que corrieron a cargo de las bandas de gaitas, baile y percusiones de los diferentes centros gallegos de Buenos Aires. Una exposición sobre el llamado “Camino Blanco de Santiago”, mostró diversas imágenes sobre algunos de los puntos más impactantes de la ruta Jacobea Antártica. El cruceiro fue fabricado en el ayuntamiento de Vilaboa, en la provincia de Pontevedra, por el cantero Manuel Collazo Torres.

Hasta la Argentina en un buque de la Armada

La idea de este cruceiro nació en 2015 cuando, con motivo de la Campaña Antártica 2015/2016, se impulsó el “Proyecto Xacobeo”, cuyo principal objetivo era abrir una vía desde la Antártida a Santiago de Compostela, centrado en tres puntos llave: la Base Gabriel de Castilla, Ushuaia y Buenos Aires. Fue precisamente el buque Bio Hespérides de la Armada española el encargado de transportar el monumento desde España hasta la Argentina. La elección de la iglesia de San Ignacio de Loyola dentro en Buenos Aires surgió porque es la que acoge cada año la celebración del Día de Santiago en Buenos Aires, además de por contar con un retablo dedicado al Apóstol y porque fue en ella donde se celebró el acto de acogida “y bendición” a los primeros peregrinos y peregrinas del Camino Antártico. La mayoría de ellas y ellos eran miembros de la dotación del Bio Hespérides.