Viernes, 15 de Diciembre de 2017

ARTÍCULO DE OPINIÓN

"En agosto se reúne el Consejo de Comunidades Asturianas, en esa reunión no va a pasar nada"

Reproducimos este artículo de opinión de José Menéndez, quien reside en Bruselas con su pareja y dos hijos. Es hijo de emigrantes asturianos, ingeniero agrónomo y desarrolla una actividad intensa en el sector de la economía social en Bruselas como animador de los proyectos Euclides y COOP. En el 2001 fue promotor de la Cooperativa Colectivo García Lorca ubicada en Bruselas.

El 3 de agosto se reunirá el Pleno del Consejo de Comunidades Asturianas el órgano que tiene como función aconsejar al Gobierno Asturiano sobre la política deseable para los cerca de 150.000 ciudadanos asturianos de la Emigración.Pocas personas se enteraran de la reunión.

Llevo un año representando a la organización política Izquierda Unida de Asturias en este Consejo y, como hijo de emigrantes en Bélgica, mantengo la emoción inicial de participar en algo que puede servir para facilitar la vida siempre peliaguda de los emigrantes de ayer, de hoy y del mañana. Sí, de nuestras abuelas y de nuestros nietos.

Un año y tres reuniones son sin embargo suficientes para comprobar el estado de burocratización del Consejo de Comunidades Asturianas.

Un compromiso con los emigrantes

Cualquiera esperaría todo lo contrario. Las emigraciones a América de principios del siglo XX, a Europa a mediados del mismo, o la actual emigración en todo el mundo, conforman una ciudadanía merecedora de atención que supone más del 10% de la población asturiana.

Una ciudadanía en su mayoría de trabajadoras y trabajadores que se han orientado a un modo de vida valiente y difícil para mejorar su situación y la de su familia.

La emigración merece un Consejo que desde la solidaridad y el humanismo aporte experiencia y soluciones en las circunstancias sociales, económicas, culturales, educativas, y afectivas que conlleva la emigración.

Hay tantas cosas por mejorar implicando a todos los actores, empezando por las emigrantes y  los emigrantes. Por consiguiente, hay justificación plena para un Consejo hiperactivo, que debata, promueva, y desarrolle una política de mejora de las condiciones concretas de vida en la emigración.

Se puede mencionar como algo positivo las medidas de los planes de emigración cuadrienales. No son sin embargo la política de emigración integral que merece la ciudadanía en el exterior para dar respuesta a los retos cotidianos que conlleva la decisión de emigrar.

Por poner dos ejemplos : ¿Cómo es posible que el Consejo no esté ocupado con un plan de urgencia para la actual emigración que pasa por los momentos más difíciles de la salida, la llegada, la búsqueda de un trabajo en condiciones complicadas, la incertidumbre, los hijos naciendo en otro país, los que buscan sus orígenes? ¿Dónde están las políticas bilaterales con las regiones de acogida para facilitar las vidas concretas de los emigrantes de todas las generaciones?

Aterrizaje. El Consejo cómo es...

El acercamiento al Consejo deja un sentimiento de órgano extraviado, incapaz de influir en la realidad, acomodado en el protocolo, la representación, la etiqueta política… y el localismo.

No me esperaba ver un Pleno con representación de tan alto rango, como por ejemplo dos ex-­ presidentes del Gobierno de Asturias… y tan pocos emigrantes. La reconsideración de esta composición parece un tema apremiante.

El segundo aspecto es un funcionamiento hipercentralizado en la presidencia, sin un papel de dinamización visible del trabajo colectivo.

En la última reunión del mes de mayo no se avanzó en ningún tema concreto y cuando se terció un debate sobre el posible papel de los centros asturianos para dinamizar la participación de la nueva emigración, se llamó al orden porque iban a dar las dos y… era la hora de comer.En esa mañana, habíamos dedicado más de la mitad del tiempo a escuchar generalidades formales, discursos de intención, piropos protocolarios y proyectos de estudios, cuando no lamentos ante el escaso avance del trabajo. Cuando se comentó la posibilidad de proseguir el debate aprovechando el Pleno de este 3 de Agosto, se dejó muy claro a los nuevos «que un Pleno no es el lugar para plantear reuniones de trabajo».

Cambiar de rumbo

El Consejo de Comunidades Asturianas actual no es el órgano que se merece y necesita la emigración. Tenemos que cambiarlo.

Parece indispensable que los activistas de la emigración, de la nueva emigración y de las anteriores, contemos con (de nuevo) nuestras propias fuerzas.  La vía institucional, el Consejo   de Comunidades Asturianas o, en el nivel nacional, el Consejo General de la Emigración necesitan ser reanimados.

Dinamizar el tejido asociativo emigrante, renovar su capacidad de reivindicación son nuestras prioridades. Impulsar proyectos desde la emigración con centros, asociaciones y cooperativas ha sido siempre el mejor canal de expresión y de progreso para la emigración.

Ahí está, entiendo yo, la prioridad para los próximos meses. De momento, quien se acerque el día 3 de agosto por la reunión del Consejo de Comunidades Asturianas comprobará probablemente que allí no ha pasado nada.