sábado, 18 de mayo de 2024

Los 45.000 judíos españoles siguen celebrando su Pascua

Un hombre sujeta una Torá durante un acto previo a la Pascua Judía en Nueva Jersey, EEUU. (EP)

La comunidad judía de España, formada por unas 45.000 personas, continúan celebrando la festividad de Pésaj, la Pascua. Hasta el próximo martes 30 de abril, los judíos españoles, al igual que sus pares en todo el mundo, conmemoran la liberación de su pueblo de la esclavitud en Egipto hace 3.300 años, liderada por Moisés, y su travesía por el desierto durante 40 años hasta llegar a Canaán, la tierra prometida.

La Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) ha señalado que esta festividad es eminentemente familiar y una de las más solemnes del calendario. La preparación para Pésaj implica una limpieza profunda de las casas, donde las familias limpian concienzudamente y algunas guardan el menaje de uso diario en la cocina para reemplazarlo durante estos días por una vajilla especial.

Durante la semana de Pascua, los judíos no consumen alimentos fermentados en recuerdo de la premura por salir de Egipto, por lo que la Matzá (pan ácimo) reemplaza al pan normal.

La cena pascual, conocida como el Séder, se celebraba el lunes 22. Se trata de una noche especial donde la familia recuerda el episodio de la salida de Egipto y adorna la mesa con un plato especial (keará) que contiene seis alimentos simbólicos que evocan la historia de los israelitas.

Estos alimentos incluyen el maror, hierbas amargas que simbolizan el sufrimiento del pueblo durante la esclavitud; el jazeret, tronco de lechuga que representa la dureza de la esclavitud; el jaroset, una pasta dulce que representa la argamasa que fabricaban los israelitas esclavos en Egipto, elaborada con diversos frutos secos, manzana y miel.

El karpas, una verdura de sabor amargo (como perejil o apio), se sumerge en agua salada (simbolizando lágrimas) en recuerdo de la venta de José por sus hermanos, que fue la causa del exilio en Egipto; el zeroa, muslo de pollo o carne cocida que recuerda el sacrificio del cordero que los israelitas hicieron en Egipto; y el beitzan, huevo cocido con su cáscara que simboliza el sacrificio ofrecido en el Templo de Jerusalén.

Durante el Séder de Pésaj, es tradición que el más joven de la familia pregunte por el significado de la celebración, lo que da inicio a la explicación de este capítulo de la historia. Se comienza con la pregunta "¿Por qué esta noche es diferente a las demás?" y luego se sigue un orden específico antes de proceder a la cena pascual.