Sábado, 19 de Agosto de 2017

HISTORIA DEL CENTRO GALLEGO DE LA HABANA

Cuatro nombres y un solo Centro Gallego de la Habana

Fachada del Centro Gallego en el 2016 coincidiendo con la celebración del Consello das Comunidades Galegas que se celebró en La Habana.
Fachada del Centro Gallego en el 2016 coincidiendo con la celebración del Consello das Comunidades Galegas que se celebró en La Habana.

Su origen proviene de una memorable e histórica reunión celebrada el 23 de Noviembre de 1879 en la sede del Teatro Tacón, posteriormente nombrado Teatro Nacional, para después de su incautación efectuada por el gobierno revolucionario en julio de 1961 nombrarle primero Sociedad de Amistad Cubano Española, posteriormente Liceo de La Habana Vieja,  años después Federico García Lorca y desde el primero de Enero de 2016 es conocido este hermoso complejo cultural Alicia Alonso.

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Ese día 23 de noviembre de 1879 se reunieron la Sociedad Naturales de Galicia, fundada en 1871 y la incipiente Sociedad Coral Ecos de Galicia, que es creada un año después. El acta oficial de esta importante reunión habla por si sola de los numerosos asociados inscritos con el objetivo de construir un Centro Gallego de instrucción y recreo para beneficio de naturales y descendientes de gallegos radicados en nuestra querida Isla de Cuba. El primero de Agosto 1902 se da a conocer el Reglamento Interno y 13 años más tarde la Asamblea de Apoderados aprueba sus estatutos, entre los presentes se hallaba el célebre escrito  Ramón Cabanillas. El 10 de Enero de 1906, una Comisión encabezada por el entonces presidente del C.G.H. D. Secundino Baños, compra definitivamente el edificio del Teatro Nacional, el que se había edificado un año ante en un solar ocupado por el teatro Tacón. El monto de dicha compra alcanzó los 525,000 mil pesos cubanos dando lugar a que el Centro Gallego tuviese una manzana en el mismísimo corazón de la capital cubana. Sumando cifras llegamos al costo total de la obra: 2 millones 525 mil pesos cubanos, cuando un peso no era fácil de adquirir.

Muy pocos reparan en el detalle histórico, para mi uno de los más importantes en el orden constructivo y sentimental de cualquier obra ingeniera, sin duda es la puesta de la primera piedra de cualquier obra.

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En esa piedra tallada, nuestros ancestros depositaron en dos preciosos estuches de exquisito gusto artístico dos obras de arte. Ambos construidos con madera de sabina, al centro de la tapa el escudo de Galicia en plata oxidada al relieve. A sus pies sobre una cinta del mismo metal se podía leer 8 de Diciembre 1907. El estuche guarnecido por dentro de rico raso blanco y azul, contiene una pala de plata en cuyo mango de plata también oxidada, brilla el escudo de Galicia, repujado en oro de 18 quilates y al pie la fecha del 8 de Diciembre.

El segundo estuche, tan suntuoso o más que el primero, está construido con igual madera repujada con la siguiente inscripción: “ Recordo d’a colocación d’a primeira pedra d’o novo edificio pró Centro Galego, que éste dedica á madriña d’aquel acto, señora de López Pérez”. Este estuche al igual que el otro estaba guarnecido de raso blanco y terciopelo azul celeste, colores de la bandera regional gallega, una artística medalla también de oro de 18 quilates. En su anverso, en lo alto, un ángel, el de la Fama, recostado sobre un auténtico pedazo de la primera piedra y el escudo sobre que se va a erigir el nuevo edificio del Centro Gallego. En su centro el escudo gallego, sujetado por dos matronas que simbolizan a España y Cuba y una cinta de oro bordeando la medalla, entre los racimos de un vid, formando un lazo entre el pedazo de piedra y el escudo que dice: “Fraternidad, constancia y trabajo” cuyas cintas mueren al pie del escudo, leyéndose en ellas: Centro gallego, 8 de Diciembre de 1907.

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En el reverso se lee lo siguiente: Comenzo d’as obras do pazo. Recordo á Doña Ramona Villalta de López Pérez madriña d’a primeira pedra. También podía observarse una hermosa plancha de cobre artísticamente trabajada, que cubrirá la primera piedra, con la siguiente inscripción: “Por sempre dure para unión d’os gallegos. Con estos y otros hechos históricos desde la llegada del primer gallego a Cuba, no habrá jamás gallego o descendiente honrado, que no sienta orgullo de esta  obra constructiva al  estilo ecléctico cuyo primer nombre Muy Ilustre Centro Gallego de La Habana es recordado aunque hayan nombrado desde su intervención gubernamental cuatro nombres.