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Raquel, cooperante española en Filipinas: "Lo importante es no imponer un punto de vista"

LA REGIÓN INTERNACIONAL/AGENCIAS | 10 de septiembre de 2019

Raquel Ferrando Sellers trabaja como cooperante en Filipinas con el Convenio de colaboración entre Manos Unidas y la AECID para la construcción de paz en Zamboanga y Basilan, en la isla de Mindanao.
Raquel Ferrando Sellers trabaja como cooperante en Filipinas con el Convenio de colaboración entre Manos Unidas y la AECID para la construcción de paz en Zamboanga y Basilan, en la isla de Mindanao.
Raquel Ferrando Sellers trabaja como cooperante en Filipinas con el Convenio de colaboración entre Manos Unidas y la AECID para la construcción de paz en Zamboanga y Basilan, en la isla de Mindanao
Raquel Ferrando Sellers trabaja como cooperante expatriada en Filipinas con el Convenio de colaboración entre Manos Unidas y la AECID para la construcción de paz en Zamboanga y Basilan, en la isla de Mindanao, lugares muy afectados por un conflicto estructural donde el objetivo del proyecto es fomentar la convivencia interreligiosa.

Después de 16 años de experiencia, primero como voluntaria en Kenia y Marruecos, y después como profesional en más de una decena de países --Bolivia, Angola, Namibia, Honduras, Tanzania, Ecuador, Argelia, Burkina Faso, Mauritania y Colombia--, esta cooperante asegura que lo fundamental para desarrollar su trabajo es "tener la mente abierta y no imponer un punto de vista".

Así lo indica en una entrevista con Europa Press, con motivo del Día Internacional del Cooperante, que se celebra este domingo 8 de septiembre. A su juicio, aunque el objetivo de los cooperantes es que no sean necesarios en un futuro, a día de hoy "sirven como impulsores" de procesos: "Cada pequeño paso que damos, en favor de las personas titulares de los derechos que fomentamos, es importante".

Preguntada si son necesarias unas cualidades concretas para trabajar en el sector de la cooperación, Raquel Ferrando cree "todo perfil es útil", siempre que se tenga una "mente abierta", que pasa por "observar la nueva realidad y adaptar el trabajo a ella" para que las personas con las que colaboran los cooperantes "no sientan que estos imponen un modo de actuar distinto al suyo". Y añade que también es imprescindible una "actitud favorable" al trabajo en equipo.

"NUESTRO TRABAJO DEBE SER RECONOCIDO, PERO TAMBIÉN CONTROLADO"

Raquel sostiene que siempre ha sentido reconocida su tarea, salvo en momentos en los que la imagen del cooperante "se ha visto afectada por prácticas que han puesto esta figura en evidencia". Con ello se refiere, por ejemplo, al caso de Oxfam en Haití, que destapó delitos de explotación sexual por parte del personal de esta ONG.

"Es en esos momentos en los que más he considerado necesario explicar que existen buenas y malas prácticas en la cooperación y en todo ámbito", afirma, para añadir que si bien el compromiso de las personas cooperantes "es importante y debe ser reconocido", también debe ser "controlado como todo trabajo que se realiza con personas vulnerables".

Para ella, el logro "más concreto", y que ha supuesto un mayor cambio en su vida, tiene que ver con el trabajo en temas de igualdad de género y derechos de las mujeres con las más afectadas por la desigualdad. "Ellas son las que más me han enseñado, desde la práctica, cómo enfocar mi trabajo", celebra.
 
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