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El declive demográfico de Galicia se invierte en verano

Ana González - Agencia EFE | 19 de agosto de 2019

Otilia (c) de 95 años, rodeada de sus descendientes ante su vivienda situada en la aldea de San Xurxo. EFE/ Brais Lorenzo
Otilia (c) de 95 años, rodeada de sus descendientes ante su vivienda situada en la aldea de San Xurxo. EFE/ Brais Lorenzo
La época estival transforma el censo de población de Galicia pues los emigrantes que vuelven por vacaciones hacen que durante dos meses no se perciba el declive demográfico que sufre la comunidad. Como exponente, en la aldea de San Xurxo, situada en el ayuntamiento orensano de San Xoán de Río, viven siete vecinos durante el año pero en agosto son más de un centenar
Ana González

San Xoán de Río (Ourense), 16 ago (EFE).- La época estival transforma el censo de población de Galicia pues los emigrantes que vuelven por vacaciones hacen que durante dos meses no se perciba el declive demográfico que sufre la comunidad. Como exponente, en la aldea de San Xurxo, situada en el ayuntamiento orensano de San Xoán de Río, viven siete vecinos durante el año pero en agosto son más de un centenar.

Isabel Rosa nació en Alcorcón, lugar al que tuvo que emigrar su madre Jovita por trabajo, pero siempre que puede vuelve a su casa de San Xurxo con sus dos hijos. No es esta una vivienda cualquiera, pues durante el mes de agosto viven en ella de media 19 personas, aunque han llegado a ser muchas más algunos veranos, ya que las cuatro generaciones de esta saga familiar suman 33 miembros.

La anfitriona del hogar es la abuela Otilia que tiene 95 años, cuyos seis hijos emigraron a Madrid, donde tenían primos, y comenzaron allí una nueva vida sin olvidar su tierra. "Venimos todas las veces que podemos al año, porque nos gusta mucho esta casa, el estar aquí en familia y disfrutar del pueblo", afirma Isabel en una conversación con Efe.

"Mi abuela es muy trabajadora, le gusta ayudar a los demás, el bien del pueblo, le gusta que vengamos. Me siento a gusto cuando vengo aquí y mis tías son muy serviciales, entonces estás como en un hotel", bromea Isabel.

De los seis hijos de la ya bisabuela, el mayor, Pepe, tiene a su vez dos hijos -uno de ellos vive en Barcelona- y cuatro nietos; Jovita es la madre de cuatro y la abuela de cinco -una de ellas, Irene, es, con sus dos años, la más pequeña de la familia-; Rosa Mari no tiene hijos pero viene con su marido; Lola tiene una hija que se acaba de casar, y las otras dos hermanas son Encarna y Luisa, que no tienen descendencia.

Es una vivienda con "un pasillo de 27 metros", tiene nueve dormitorios, pero solamente dos baños. "Ahí andamos un poco peor", confiesa entre risas Isabel, quien también expresa su felicidad por poder pasar esta época en familia y en su aldea, pues "desde pequeñita" siempre la han traído a pasar las vacaciones y le encanta la compañía de sus seres queridos, así como ver que sus hijos pueden disfrutar del pueblo "todo el día en la calle".

Encarna Rodríguez es la tía de Isabel y ahora vive todo el año en San Xurxo para cuidar de su madre Otilia, pues la mayor de la familia nunca se ha querido mover de su aldea, al igual que su marido, ya fallecido, pues les gustaba vivir en el lugar.

En la aldea hay "entre 36 ó 39 casas", relata Encarna en una entrevista con Efe, pero solo están llenas en verano, aunque "hay mucha gente que viene también en Semana Santa y en Navidad", pues aquí hay unos vínculos muy fuertes que hacen que los emigrados regresen a su tierra cuando sus obligaciones laborales se lo permiten.

Como el resto de la provincia de Ourense, San Xoán de Río sale de la crisis demográfica en verano, pues como cuenta a Efe el alcalde, Xosé Miguel Pérez, el municipio tiene un padrón de 530 residentes en sus 57 núcleos de población.

La cuenta normalmente "sale a menos de diez habitantes por aldea", pero, sobre todo en el mes de agosto, "se triplica la población".

El fenómeno tiene una explicación, no es que este pequeño lugar de la comarca de Terra de Trives se haya convertido en un desmesurado reclamo turístico, sino que las personas que emigraron retornan para hacer vida en el pueblo el tiempo que puedan: quince días, un mes, dos meses o incluso tres, porque "hay raíces bastante grandes", puntualiza el regidor.

En la década de los ochenta eran 2.600 habitantes, pero se fue el 80% de la población, asegura Pérez, que achaca tal hecho al cambio en "el sistema de la agricultura y la ganadería", pues mucha gente vivía del campo y al industrializarse dejó de hacer falta la mano de obra. Madrid, Euskadi, la costa gallega, Francia y Barcelona son los destinos a los que fueron a parar la mayoría de los nombres propios de esta diáspora.

Los de San Xoán de Río son el segundo municipio de la provincia de Ourense que más habitantes perdió desde entonces, detalla el alcalde, que afirma que el primero fue A Veiga cuyo porcentaje de disminución es del 84%.

En estos meses, no obstante, el pueblo entero se revitaliza, pues en San Xoán de Río durante el año solo hay seis niños, precisa el primer edil, pero "ahora hay más de cincuenta" que disfrutan hasta que se pone el sol de la tierra de sus abuelos.

No es el único pueblo en el que sucede, pues el aumento de la población estacional es un fenómeno que se da en toda Galicia, pero más acusado en la provincia de Ourense debido a la emigración, ya que, según datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), el número de orensanos que reside en el extranjero es de 37.502, el 12,13% de la población, mientras que en las otras tres provincias gallegas este porcentaje ronda en torno al 5%.

Así, en otras zonas de la geografía gallega el motivo de esta circunstancia estival es diferente, pues la provincia de Pontevedra aumenta cuantitativamente su población en verano pero, en su mayoría, ello se debe a los núcleos turísticos, como es el caso de Sanxenxo que, durante los meses de julio a septiembre registra más de 32.000 habitantes, según datos del IGE, cuando su padrón habitual es de 17.212.

Por una razón u otra, la metamorfosis estival es una realidad en Galicia, donde aquellos núcleos rurales que se deshabitan cada vez con más frecuencia se revitalizan por una suerte de repunte estacional que favorece a los pequeños comercios y reúne a las grandes familias.
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