Lunes, 23 de septiembre de 2019

Hija de emigrantes y emigrante. Nací en el trópico y de mayor me instalé en la tierra de mis padres. Quiero contar historias que reflejen mi admiración por esos padres que lo dejan todo por dar un mejor futuro a sus hijos y que sirvan de inspiración a quienes ahora se embarcan en esa aventura. También escribo en maternidadfacil.com, donde comparto junto a madres jóvenes la experiencia de la maternidad.

Emigrar con niños: ayudarlos a asimilar el cambio.

Carissa Rogers, Fuente de la imagen: Flikr
Carissa Rogers, Fuente de la imagen: Flikr

El desarraigo puede llegar a provocar en los niños ansiedad e incluso cuadros de depresión infantil. Por ello es muy importante acercarlos al nuevo proyecto familiar desde una perspectiva que los permita hacerse a la idea de forma paulatina.

Si bien es mejor esperar a tener la decisión tomada para notificársela a los niños, pues es conveniente que tengan una planificación a la que ceñirse, se debe hacer con tiempo suficiente para hablar del asunto sin prisas y para que puedan hacer todas las preguntas que quieran sobre lo que significará emigrar y todos los cambios que vivirán.

También es recomendable que los niños tengan tiempo para despedirse de sus amigos y de la familia sin prisas, que se hagan a la idea de que se van poco a poco y que sientan que tendrán en nosotros todo el apoyo que necesitarán.

Cambios de colegio, de amistades, de costumbres: todo cambiará y aunque ellos son capaces de adaptarse a esos cambios, muchas veces mejor que los adultos, no se deben tomar a la ligera sus miedos e inquietudes.

Pero para que lleven mejor ese cambio es necesario que tengan una imagen positiva tanto del sitio al que llegan como del que se van. Al hablar con ellos se debe hacer hincapié en las ventajas que supondrá emigrar, pero conservando el afecto y todas las buenas experiencias vividas en su país de origen.

Cuando emigramos somos un poco de ambas partes. Conservar los lazos con la tierra que se deja es importante para que los niños no sientan que han perdido una parte fundamental de su identidad. Para ello se puede recurrir a las nuevas tecnologías y los adultos deberán esforzarse por mantener una comunicación fluida con la familia que se queda, para que los niños sigan reforzando esos vínculos familiares.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es que a los niños no se les debe engañar, haciéndoles pensar que el viaje solo durará un período corto de tiempo, si el plan es instalarse y hacer vida en otro país. Es mejor explicarles que ahora la familia vivirá en otro lugar y que, cuando la situación así lo permita podrán volver a su país natal de vacaciones, o que el resto de la familia podrá venir también a visitarlos a su nueva casa.

De ese modo no se harán falsas esperanzas que puedan traerles decepciones a largo plazo y que mellen la confianza que tienen en sus padres, algo fundamental para mantener la unión en el seno familiar, muy necesaria cuando se inicia la difícil travesía de mudarse a otro país.

Lo más importante es no tomar a la ligera lo que significa emigrar. Se debe pensar mucho en las razones por las que lo hacemos, estudiar los posibles destinos y posibilidades teniendo en cuenta que somos responsables de más vidas que la nuestra y, una vez tomada la decisión, transmitir a los niños confianza y seguridad mientras se les explica el proyecto familiar y se les involucra en el mismo.