jueves, 30 de noviembre de 2023

'Hay que facilitar el voto en lugar de complicarlo'

Santiago Camba durante la reunión de la comisión delegada del Consello de Comunidades Galegas.
¿Qué cree que puede suponer para la emigración la llegada de un nuevo gobierno del PP?
No es tiempo de grandes promesas ni reformas, y mucho menos de crear falsas expectativas. Por desgracia, la situación económica con la que se va a encontrar Rajoy y su equipo es mala, muy mala. Ahora bien, dicho esto, sí puedo asegurar que el Gobierno de España será más sensible a las demandas de los representantes de nuestra diáspora, porque en los últimos años ha habido un distanciamiento entre los emigrantes y sus gobernantes. Digo 'sus' porque, aunque residan en el exterior, el Gobierno de España debe serlo de todos sus ciudadanos, residan donde residan. Esa es una filosofía base del Partido Popular, como lo ha demostrado en la oposición, y como sin duda lo demostrará a partir de ahora en la labor de Gobierno. Por nuestra parte, desde Galicia reivindicaremos, como hemos hecho hasta ahora, las especificidades de nuestra propia emigración, haciendo hincapié en la necesaria colaboración entre instituciones para optimizar la ayuda que llega a la diáspora, especialmente a aquellos y aquellas de nuestros paisanos en una situación más delicada.

¿Cuál es el presupuesto de 2012 para la emigración?
Galicia dedicará este año casi 13 millones de euros a la Secretaría Xeral da Emigración, lo cual no significa que otros departamentos autonómicos no tengan partidas destinadas a la diáspora, para conceptos como ayudas de emergencia social o formación educativa. Tampoco quiero olvidar el esfuerzo inversor de la Xunta en materia de internacionalización de empresas o ayudas a la exportación, entre otros muchos capítulos de otros departamentos que benefician las relaciones entre la Galicia territorial y la del exterior. En cuanto al presupuesto exclusivo de la Secretaría, éste desciende un 9 por ciento respecto al año anterior, pero este esfuerzo de contención se centra fundamentalmente en personal, y gasto corriente y suministros. Nuestra máxima es no tocar en absoluto las partidas destinadas a ayudas económicas para la diáspora, con una prioridad muy clara: las ayudas para los emigrantes en condiciones más desfavorables. Conviene además recordar la cruda disminución de partidas presupuestarias desde el Gobierno Central, más del 70 por ciento en los dos últimos años.

¿Cuáles son las partidas donde más se van a notar los recortes?
El descenso es más acusado en el capítulo de Personal, en consonancia con lo que ocurre en otros departamentos, y también en otros gobiernos. Este capítulo desciende más que la media, pero además se ha impuesto en la Secretaría una filosofía de máximo ahorro en suministros, consumibles y gastos corrientes, como dietas y viajes, cuyo resultado está siendo muy positivo. Además, se han optimizado algunas partidas presupuestarias para poder hacer lo mismo con menos recursos. Se trata, en definitiva, de aplicar el recorte en primera persona, y sobre todo en aquellas partidas que no tengan que ver, como decía, con la necesaria solidaridad social con nuestros paisanos.

¿Cómo se articula menos dinero para el mismo número de emigrantes?
Permítame que matice su afirmación, indicando que tratamos de que el dinero efectivo que llega a los emigrantes sea el mismo, especialmente en lo tocante a ayudas directas, y espero poder lograr ese objetivo también en 2012. Lo que no es sencillo, no se lo voy a negar, es mantener la actividad de la Secretaría en otros aspectos, como el apoyo a las entidades representativas de la diáspora, o las acciones formativas menos demandadas. Hacer lo mismo con menos recursos, ese es nuestro caballo de batalla, pero, como antes indicaba con el ejemplo de los consumibles, se trata de cambiar la filosofía de la gestión, y los primeros pasos están resultando gratificantes en este sentido.
Lo resumiría diciendo que en política estamos para gestionar, no para gastar.

¿Pueden existir casi medio millar de centros gallegos en el exterior?
Una de nuestras prioridades ha sido, y es, la fusión voluntaria de los centros gallegos en el exterior, en especial de aquellos que muestran una menor actividad, que pasan momentos de especial apuro económico, o que tienen un difícil relevo generacional, entre otros aspectos que los pueden llevar a la extinción a medio plazo. No es exagerado decir que aquellos que piensen sólo en su subsistencia están condenados al cierre. Esta filosofía es plenamente compartida por los representantes de la diáspora, tal y como se reflejó en la última reunión de hace unos días del Comisión Delegada del Consello das Comunidades Galegas. Conviene aquí destacar que, en todo caso, nos preocupa mucho preservar y mejorar el extraordinario patrimonio, sobre todo cultural, que atesoran estos centros gallegos.

¿Existe en Galicia un nuevo fenómeno de emigración de los jóvenes?
Las estadísticas oficiales muestran dos datos interesantes que a veces se pasan por alto. En primer lugar, no parece que haya una diferencia relevante entre las cifras gallegas y del resto de España. Esto significa que el problema no es de nuestra Comunidad, sino más extenso; como mínimo, es un problema español, y seguramente de todo el sur de Europa. Y lo más importante: por lo general, el joven que hoy se va al extranjero no se va como se fueron muchos de nuestros paisanos, sin formación y sin recursos. En muchos casos, van a mejorar una formación de alto nivel, o han escogido una mejor salida laboral, tal vez más acorde con sus expectativas. Además, en el caso de los jóvenes gallegos, muchos de ellos son hijos o nietos de emigrantes, es decir, se formaron e incluso nacieron en otros países y, tengan o no reconocida oficialmente la doble nacionalidad, son �??de facto�?? ciudadanos de dos países, cuya residencia alternan en función de las posibilidades que se les ofrecen. Esto es lógico especialmente en Europa, por la cada vez más sencilla movilidad geográfica, y no debemos verlo necesariamente como un hecho negativo. Otra cosa es que, evidentemente, el Gobierno gallego está preocupado por el paro, cómo no. De hecho, es su prioridad absoluta. Pero me temo que mezclar ambos asuntos, el de la movilidad de los jóvenes, y el del paro juvenil, puede llevar a una visión desenfocada.

¿Los resultados de la participación electoral de autonómicas y generales exigen volver a sentarse a estudiar la Loreg?
Mi criterio no ha variado un ápice desde el comienzo del debate. Siempre he defendido que cualquier reforma de la Ley Electoral debería hacerse en el sentido de facilitar el voto para las personas que residen fuera de España, en vez de complicarlo cada vez más. En una democracia consolidada, se debe buscar la mayor participación posible de la ciudadanía, en vez de complicar su derecho al voto. Es evidente que la última reforma necesita una vuelta, y espero que esta vez se tenga en cuenta la voz de la diáspora gallega, que reivindica el voto en igualdad de condiciones con los residentes en la España territorial. Insistiremos desde Galicia en la búsqueda de fórmulas que garanticen ese derecho fundamental, como por ejemplo el voto telemático.