Jueves, 12 de diciembre de 2019

'Los jóvenes no van a los centros por que no son sexys'

Hoy, 20 de octubre tienen lugar las elecciones federales para elegir a los representantes de los cantones en el Gobierno, lo que en España serían unas elecciones generales. Entre los candidatos destaca una española, Rebecca Ruiz, que confía en que su juventud y sus orígenes españoles jueguen a su favor. Es uno de los 18 candidatos que compiten por el Partido Socialista por el cantón de Vaud ¿Cómo fue su designación como una de las candidatas? ¿Tener sus raíces españolas no jugó en su contra?

He pensado que será buena idea concurrir en las elecciones nacionales como mujer, joven y descendiente de inmigrantes. Aunque en la lista también hay una hija de italianos. Soy la menor de los candidatos, pero ya tengo experiencia porque desde el año 2006 estoy en el Parlamento de Lausanne. Ahora el reto es saltar a la política nacional.

¿Existen posibilidades de que haya una voz española en el Gobierno?

Va a ser difícil, por que es la primera vez que participo y soy muy joven. Además, no sé si se me conoce en el cantón de Vaud, más allá de Lausanne. Hay que tener en cuenta que en Suiza el sistema electoral es muy diferente al de España. Se trata de listas abiertas, en las que los votantes eligen a quien quieren dar su respaldo. Pueden tachar a varios de los candidatos ofrecidos por su partido y, en contrapartida, si te gusta un candidato le puedes dar más de un voto.

En su cantón hay muchos emigrantes. ¿Confía en que hagan piña en torno a un candidatos de origen español?

Para poder votar es preciso estar nacionalizado, lo que reduce la participación a los hijos de emigrantes. Aunque los españoles somos una colonia muy numerosa e importante, sólo podrá votar la segunda generación.

¿Va a hacer algún acto electoral para la colonia?

Mi partido no nos permite hacer campaña personal, aunque intentaré acercarme a algún centro para presentar mi candidatura y preguntarles que puedo hacer por ellos.

Dentro de dos meses también habrá elecciones en España. Como miembro del Partido Socialista cómo ve la decisión tomada por sus compañeros en España para reformar el voto emigrante?

Para mi, que mi propio partido haya ayudado a recortar este derecho no lo entiendo, y menos, cuando una de mis luchas ha sido lograr que los inmigrantes puedan votar aquí en Suiza en los procesos cantonales. No entiendo que un partido que debe dar muestras de apertura e integración social haya recortado este derecho. Este tipo de decisiones políticas no sirven para demostrar un interés por los españoles del exterior, si no que acentúa la sensación de un desinterés desde España por la diáspora. Me parece una pérdida de contacto con la emigración histórica, pero también lo será con los nuevos emigrantes que están saliendo ahora de España.

¿Ha constatado en Suiza un rebrote de la emigración española?

No tanto aquí en Suiza, como a través de los contactos que mantengo con amigos y familiares en España. Son muchos los que me han confirmado su intención de buscar un trabajo fuera de España. Creo que es un poco más fácil encontrar trabajo en Suiza o en Alemania, aunque la gente tiene que ser consciente que la emigración conlleva una serie de dificultades, como la barrera del idioma.

Y ¿cómo es la situación de la colectividad española en Suiza?

Mi experiencia es como la de la mayoría de los miembros de la segunda generación. Tenemos la nacionalidad suiza, pero seguimos siendo españoles. Mi cultura del corazón es la española. La mayor parte de mi familia sigue en Andalucía y las raíces y los contactos con mi país de origen siguen siendo muy fuertes. Por lo menos una vez al año regreso a España.

Sin embargo, Suiza fue un país difícil y muy cerrado a los emigrantes españoles.

En general, los españoles y ciudadanos de la UE están mejor vistos que el resto de colectivos inmigrantes. Periódicamente, la extrema derecha suiza despierta el fantasma de que 'los extranjeros vienen a quitar puestos de trabajo a los suizos'. Es algo cíclico. Sin embargo tantos años de convivencia han acabado con los tópicos y mejorado la imagen de los españoles. Los que se han quedado se han integrado muy bien.

¿El éxito de la integración no pone en peligro las raíces?

No. La primera generación ha regresado, pero los que quedan aunque no se ven en España y tampoco se sienten suizos. Están cómodos con la convivencia de ambas culturas. Entre los jóvenes de mi generación también los hay que no han querido nacionalizarse suizos porque se sienten españoles.

Sin embargo, son muy pocos los que terminan integrados en el mundo asociativo...

Es un problema grave. En el Centro García Lorca de Crissier, que es al que yo acudo, la edad media de la junta directiva está en los cincuenta años. Los jóvenes no se comprometen y la mayoría ni siquiera conocen el trabajo de animación y cultural de las entidades. No quiero ser pesimista, pero veo difícil la integración de los jóvenes. Nos gusta mucho España, la cultura o el deporte de nuestro país. No nos avergonzamos de nuestros orígenes pero los jóvenes no se sienten atraídos por los centros a los que acuden sus padres. Quizás es que no resultan sexys. Hay que cambiar el concepto de movimiento asociativo si queremos asegurarnos que de se integren las nuevas generaciones.