Jueves, 12 de diciembre de 2019

'Fue una etapa de muchísimo trabajo, dimos un impulso a mujeres y jóvenes'

Hablando en gallego, vestida de rojo acorde con el mismo tono cálido de sus palabras durante la presentación del libro 'Galicia en Panamá', Pilar Pin afirmó que esta obra 'es una deuda de los gallegos con Panamá', al tiempo que explicó que 'permite visibilizar el papel de los gallegos desde finales del siglo XIX'. Pilar Pin Vega ocupó el cargo de Directora General de la Ciudadanía Española en el Exterior a partir del año 2009, momento en el que tomó el relevo de Agustín Torres. En la actualidad se encuentra en un proceso de traslado de enseres desde Madrid, algo que le trae muchos recuerdos. Pin repasó algunos de sus trabajos al frente del departamento que dirigió en Madrid durante la legislatura de Zapatero. Además quiso recalar en la mujer y los jóvenes como apuestas de futuro.

¿Algún recuerdo en especial de su etapa como directora general?
Infinitos recuerdos, en forma de fotografías, libros, o cartas. De hecho cuando trato de archivarlos o colocarlos en mi casa se me escapan lágrimas de emoción pero nunca de tristeza. Lo recuerdo como una etapa de muchísimo trabajo aunque lo hice con mucho gusto. Esta etapa también me dejó amigos, emociones o momentos especiales como puede ser mantener centros abiertos o realizar gestiones en el ámbito sanitario,asistencial y cultural. Quisiera destacar el impulso que le dimos a la mujer y a los jóvenes. Quedaban cosas por hacer pero creo que los que tomen el relevo tendrán a bien hacerlo. Para mí fue una etapa muy bonita.

El debate en la actualidad se centra en la salida de jóvenes al extranjero y de los cambios que se producen en el tejido asociativo en el exterior. ¿Qué esta pasando con la emigración?
Efectivamente la emigración como tal emigración no es así. En este momento lo que se está produciendo en un movimiento en busca de perspectivas, una movilidad de gente. Una de las últimas iniciativas de la Dirección General fue sacar a concurso un contrato de investigación y encargar un estudio sobre esta nueva emigración, sobre todo de gente joven que está realizando la Universidad de Huelva. Están surgiendo muchos fenómenos emergentes relativos a la emigración y a la movilidad.

La crisis, hace mella en este momento.
Las salidas no son todas ocasionados por la crisis. Ya antes los jóvenes españoles se movían con una gran fluidez por todo el mundo. En busca de modos de vida diferentes, de perspectivas de formación o con contratos por otras empresas. Las cifras que se están moviendo, a la espera de que las confirme el estudio, auguran que sólo un 10 por ciento respondería a razones propiamente de crisis. El resto responden a los mismos patrones que hace seis años, aproximadamente. Los jóvenes se mueven por todas partes, para estudiar, por becas o complementos formativos.

El perfil del emigrante ha cambiado.
El perfil de gente que emigraba antes lo hacía por razones drásticamente económicas o drásticamente razones políticas. La mayor parte no conocían idiomas tenían una escasa formación y ninguna cualificación. La gente que se desplaza hoy es gente muy cualificada, con estudios, conocimiento de idiomas, gente acostumbrada a viajar a moverse en otros ámbitos de desarrollo profesional, académico y personal.

¿Tienen mérito igualmente estos movimientos?
Efectivamente. La sociedad española, sobre todo las universidades españolas llevan más de treinta años peleando por el reconocimiento de su capacidad de formación y tratando de que sus profesionales sean reconocidos a nivel mundial. Cuando esto ocurre y son demandados, no podemos confundir un reconocimiento con un éxodo migratorio como ocurrió en los años 40 y 50 o en Europa en los años 60, 70. Además hoy somos de la Unión Europea nos movemos en un espacio de libre circulación e igualdad de derechos. Con lo cual se trata de movimientos migratorios completamente distintos y fenómenos emergentes dignos de estudiar en el ámbito sociológico y en los que hay que incidir.