jueves, 11 de agosto de 2022

MODESTO CAMOEIRAS:

La vida en recortes de prensa

Modesto Camoeiras
Modesto Camoeiras, corresponsal de La Región internacional durante más de 30 años, hace un repaso de su carrera a pocos días de inaugurar su exposición en A Gudiña. Miguel Sambréijome

Cuando Modesto Camoeiras Diéguez (O Cañizo, A Gudiña, 1940) echa la vista atrás se emociona y emociona a quienes están a su alrededor. 

La vida de este octogenario residente en Allariz “merece un libro”, tal y como él mismo opina: Con cuatro años perdió a su padre, víctima de una explosión en unas obras ferroviarias. De pequeño tuvo que trabajar “gardando as vacas” , en ocasiones, renunciando a dedicarle las horas que debía a la escuela. Entró en Renfe con 18 años y antes de que le reclamaran para el servicio militar en África, en donde estuvo 16 meses. Cansado de trabajar de manera eventual en la operadora ferroviaria a su vuelta de la mili, emigró a Holanda en 1965. En Haarlem, donde aprendió el oficio de soldador, permaneció durante cuatro décadas. 

Pero en Países Bajos, Modesto Camoeiras fue más que un trabajador. Se convirtió, a través de La Región Internacional, en una de las voces de la emigración en este país. “En 1966 comecei a mandar á Región, a través de correo ordinario, fotos, artigos…”, recuerda. Camoeiras retrataba la vida de los españoles en Holanda: desde cenas de Navidad, hasta el relato de los emigrantes sobre las dificultades para conseguir acceder a una vivienda. “Facía uns dous ou tres reportaxes á semana. Gustábame tamén moito a fotografía. Dende que fora á mili á miña ilusión era gañar cartos para poder ter unha cámara”, reconoce el vecino de Allariz. La primera, de las cuatro que tuvo, fue la alemana Voigtländer. “Teño un arquivo grande na Biblioteca de Haarlem sobre a emigración. Deixei 200 carretes de fotos na plataforma de estranxeiros”, añade.

PLATAFORMA DE EMIGRANTES

Junto a otros dos españoles -de Madrid y de Almería- Modesto fundó la Plataforma de emigrantes españoles en Holanda. “Hoxe hai 35 organizacións na plataforma que nós fixemos. Eso é moi bonito”, cuenta emocionado Modesto, que también participó en la fundación del Centro español de Haarlem o en la Asociación de españoles en Holanda, que le financió parte de los viajes para que pudiese cubrir las informaciones. “Eu convivín con moitas nacionalidades e despraceime por todo Holanda”, añade. 

A Modesto se le eriza la piel cuando recuerda sus andanzas como corresponsal: “Cando máis orgullo sentín foi cando accedín coa tarxeta de La Región Internacional ao parlamento holandés”, dice orgulloso. “Esto foi o que me deu a mín a ilusión e a vida. Coñecín moitísimas persoas. Eu estiven en todos os centros de Holanda grazas á Región”, añade. 

Camoeiras guardó el bolígrafo y la cámara a su vuelta de de Holanda: “Cando entrou Internet tiven que deixar isto. Foi no 2005, cando regresei. Eu teño pouca capacidade para adaptarme a isto de Internet”, lamenta con cierta nostalgia. 

La ilusión de Modesto pasa por mostrar su colección de artículos y de fotografías. Tras impedírselo la pandemia hace dos años, inaugurará ahora una pequeña exposición en el grupo escolar de O Cañizo. Será los días 6, 7, 13, 14 y 15 de agosto cuando el corresponsal muestre la vida en la emigración a través de recortes de prensa.