miércoles, 18 de mayo de 2022

Quintela de Leirado, (Ourense), inaugura un museo que le reconcilia con Guinea

<p> Manuel Baltar durante su intervención en la inauguración del Museo de la Emigración a Guinea. </p>
Manuel Baltar durante su intervención en la inauguración del Museo de la Emigración a Guinea.

Laura Fernández

Vecinos de Quintela de Leirado, en Ourense, protagonizaron ayer una jornada de recuerdos, de exaltación del orgullo propio y de reivindicación de la memoria histórica, la que en la primera mitad del siglo XX vivieron más de la mitad del 70% de los habitantes del municipio en su emigración a aquella África tropical.

La inauguración del Museo de la Emigración a Guinea Ecuatorial, a la que asistieron el presidente de la Diputación, Manuel Baltarm o el delegado territorial Gabriel Alén,  entre otros representantes provinciales y comarcales, ha supuesto la primera piedra de un proyecto que pretende mantener viva la historia de un territorio al que antaño conocían como el valle de Fernando Poo, nombre de la isla que hoy se llama Bioko. “Esto es un homenaje a la identidad. Porque lo que queda, lo que perdura es esto. Ahora tenemos un centro de referencia”, dijo Baltar, quien destacó el hecho de que los vecinos de la zona “contribuyeron a hacer más grande aquel país”.

El proyecto, el primero de sus características de la península y el segundo espacio museístico de Terra de Celanova después de la Casa dos Poetas, se ha materializado con fondos provinciales. “Temos que agradecer a Deputación que este proxecto arranque e esperamos que se constitúa como elemento dinamizador do Concello e da comarca”, dijo el alcalde, José Antonio Pérez, quien señaló a Pablo Pérez, concejal y diputado provincial, como artífice de un proyecto que hace un recorrido sobre cómo eran Galicia y Guinea a principios del siglo pasado y cómo fue la emigración a aquel país, a través del relato de los propios protagonistas.  “Si non a contabamos, estaba condenada a perderse”, apuntó Pablo Pérez, quien conformó que el espacio “pretende ser un museo vivo, con conferencias, novas incorporación e un espazo para nenos”.

En el relato audiovisual, complementado en la muestra con numerosas fotografías y objetos de la época, los protagonistas evocan cómo cambiaron el cultivo del vino o la patata en su Quintela natal para liderar las plantaciones de cacao y café, con cuadrillas de hasta 200 hombres a su cargo, adaptándose a una nueva cultura y aprender un idioma -el “pichinglis”-; y antes de su abrupta huida del país a raíz de la independencia de 1968. “A historia está moi ben contada”, comentaban los protagonistas de aquel periplo migratorio que ayer se citaron en el edificio multiusos de Leirado donde se ubica el nuevo museo.