jueves, 26 de noviembre de 2020

FUE EMIGRANTE EN FRANCIA Y ARGENTINA

"A poeta analfabeta": La historia de Luz Fandiño, icono "punk" de los jóvenes

La poeta Luz Fandiño. EFE/Xoán Rey.
La poeta Luz Fandiño. EFE/Xoán Rey.

Juan Carlos Rodríguez - Agencia EFE

Con 88 años, la poeta Luz Fandiño confía "plenamente" en la gente joven, esa que la ha convertido en un icono "punk" y que ahora podrá ver en el documental "A poeta analfabeta" la vida de una mujer revolucionaria, que "no se vende por nada" y que continúa luchando por su tierra y su lengua.

"Contar mi historia es una obligación. Si no comunicara lo oído, vivido o sufrido, yo no sería hija de mi madre ni nieta de mi abuela", afirma Luz Fandiño (Santiago de Compostela, 1931) en una entrevista con Efe.

Desobediente "por genética", sus convicciones y el coraje necesario para defenderlas fueron plantados en Fandiño cual semilla. Nacida en el seno de un matriarcado, su abuela y su madre le transmitieron el amor por la libertad y la resistencia ante una dictadura cruel, de la que tuvo que huir.

Y precisamente esa semilla es la que ahora Luz Fandiño deja en los jóvenes, que la adoran y siguen a cualquier lado: "Ven méritos en mí que realmente yo no tengo, pero que sé que vienen desde el corazón", afirma.

La poeta cuenta que le encanta sentirse rodeada de gente joven y que ojalá hubiera muchas más "locas" como las jóvenes de ahora que dijeran "sus verdades", porque la gente mayor le "aburre" y solo se dedican "a echar la culpa de todo a la juventud".

"Yo, con la experiencia que tengo de mi vida, no puedo estar con esa gente vieja. Vieja no de años, vieja de mente", explica Luz Fandiño, que a lo largo de su vida tuvo que atravesar multitud de penurias y emigrar a Francia y a Argentina para huir de la dictadura franquista, del hambre y de la miseria.

Sin embargo, nunca perdió de vista a Galicia, su tierra amada, a la que siempre quiso regresar y que siempre tuvo en mente: "Cuando venía de vacaciones, no eran vacaciones, sino ansia de sentir la tierra, de sentirme yo misma, de escuchar a nuestra gente, porque no lograron matar a nuestro idioma", explica.

"Mientras yo viva seguiré defendiendo mi lengua porque para mí fue muy duro vivir allí sin poder hablar gallego", recuerda Fandiño, para quien la lengua es como su "madre" y representa "su cultura".

Y es que la poeta se refugió en su lengua y en los libros para poder soportar las penurias e injusticias que tuvo que vivir en el exilio, donde fue duramente explotada limpiando casas y sintió una "gran soledad", que la llevó a pensar incluso en el "suicidio".

Fue en Argentina donde comenzó a leer y a escribir en gallego y para ella eso fue "como un torrente de agua" dentro de su ser, que la impulsó a escribir sus primeros poemas.

"Tuve que salir de Galicia para encontrar a Rosalía. Allí la reconocí, la leí", cuenta Fandiño con su bastón en mano y Rosalía y el Che Guevara colgados del cuello.

Su infancia, su emigración y su vuelta a Santiago, donde vive actualmente, se narran en "A poeta analfabeta", un documental de estilo "costumbrista" que universaliza el relato de Luz y le hace "justicia".

Por su parte, Luz, ha dejado a un lado esa soledad y angustia del pasado para disfrutar de su intimidad y del cariño de la gente que la rodea.

"Nunca soñé con tener tanta juventud cerca y que me aceptaran de esta forma, como a una más. En ellas tengo confianza. Para mí son una escuela. Yo recojo mucho más beneficio que ellas conmigo", afirma esta poeta "punk", que tiene claro que las nuevas generaciones conseguirán que se respete la tierra y se defienda "el libre pensamiento".