Jueves, 14 de noviembre de 2019

Más de 152.000 personas nacidas en Ourense viven fuera de la provincia

Niños en Magros Beariz
Niños en Magros Beariz

Niños correteando, los escasos bares o negocios que sobreviven como pueden durante el año llenos, bullicio en las plazas de los pueblos. Son escenas típicas de cada verano en el "Ourense vaciado", ese rural que ve como a lo largo del año el problema demográfico le sume en un letargo que se combate a duras penas, pero que encuentra un importante alivio durante la época estival, introduciéndose en una especie de máquina del tiempo y dando la vuelta como un calcetín a la situación.

Así, según se desprende de los datos de la Encuesta de Infraestructura y Equipamientos Locales, un trabajo impulsado por el Ministerio de Política Territorial y Función Pública, los padrones de los 91 concellos ourensanos (la ciudad queda excluida del estudio al superar los 50.000 habitantes) suman 206.044 personas, pero la población estacional máxima que podrían llegar a soportar –no todos están en el mismo momento– alcanzaría los 346.969 residentes, casi un 69% más.

El registro deja muy claro el peso que la emigración hacia zonas urbanas ha tenido en la demografía ourensana. Las cifras de habitantes señalan que más de 152.300 personas que nacieron en la provincia de Ourense no residen en ella, más de 119.000 en otros puntos de Galicia o España (Pontevedra, Cataluña y Madrid fueron los destinos más frecuentes) y 33.021 en el extranjero (Argentina y Venezuela en Sudamérica y Suiza y Francia en Europa, países más elegidos).

Retorno y turismo

Sin embargo, el verano se convierte en una época propicia para retornar a las raíces, algo que sumado al fenómeno turístico rural, deja estampas en la provincia que, pese a ser un oasis, suponen un revulsivo para las economías locales. Bien lo saben, por ejemplo, en A Veiga, ayuntamiento del oriente ourensano que, según los datos del Ministerio, es el que más incrementa su población en estas fechas, casi quintuplicándola al pasar de algo más de 900 a rozar los 5.000, algo que incluso al alcalde, Juan Anta, le parece escaso.

"Es una locura, a veces yo creo que pasamos de 7.000 u 8.000 personas, se multiplica por siete u ocho seguro", destaca el regidor, explicando que el cambio de registro respecto al resto del año obliga a un esfuerzo por parte de la administración para estar a la altura, tanto a nivel de servicios públicos como oferta de actos y eventos.

"Se refuerza la recogida de basura, los camiones pasan más días, tienen más personal, también con el tema del agua intentamos estar más pendientes, hacemos un esfuerzo complementario, también para que haya actividades casi todos los días", explica Anta.

Servicios

A Veiga es uno de los 28 concellos ourensanos que, atendiendo a la encuesta realizada por el Ministerio, pueden llegar a duplicar su población durante las vacaciones de verano, algo que se nota especialmente hasta la primera quincena de agosto, ya que a partir del puente de La Asunción muchos comienzan ya a hacer las maletas para regresar a sus lugares de residencia. Además de A Veiga, destacan por sus datos A Mezquita o Baltar, cuya población estacional triplica la habitual.

El alcalde de la localidad limiana (puede pasar de 957 a 2880), José Antonio Feijóo, subraya la importancia que estas fechas tienen para la hostelería local. "Multiplican a facturación, onte (por el jueves) fun cenar ó bar do pobo e dixéronme que tiñan pasado por alí no día 200 persoas, estaba abarrotado", indica el regidor de Baltar, que pone como ejemplo lo que cada verano sucede en Meaus, una de las aldeas del Couto Mixto, aquel estado independiente entre Galicia y Portugal.

"Durante o ano poden vivir alí unhas 20 persoas. O fin de semana pasado organizamos unha andaina e nunca vin tanta xente. Falando con algún veciño pregunteille cantos estaban alí e díxome que 70, qué fermoso", apunta con cierta melancolía de lo que el rural fue en algún momento: "Que pena que xa non tiñamos aquí a toda esta xente, a capacidade para traelos de volta". También, como sucede en el resto de la provincia, Feijóo apunta que "o traballo administrativo crece moito, con moitos traballadores que non collen vacacións". Cuatro o cinco trabajadores en la piscina o refuerzo de servicios básicos están ya programados con antelación. El resultado bien lo merece.