sábado, 01 de octubre de 2022

De Cuba a Ourense: la lucha por el hogar al que volver

Cuba De Cuba a Ourense Mercedes Díaz
Mercedes Díaz, originaria de Manzanillo, llegó a Ourense en 2003. Foto Martiño Piñal

Jorge Pereira - La Región

Ourense es, hoy en día, el hogar de más de un millar de cubanos, según los datos censuales del Instituto Nacional de Estadística. En 2021 los registros oficiales contaron en la provincia 1.459 personas nacidas en Cuba. Buena parte de los cubanos migran a territorio español en busca de oportunidades laborales y económicas que no encuentran en su país de origen.

La República de Cuba es para muchos de estos inmigrantes un estado fallido en el que el sueño del socialismo ha dado paso a un gobierno autoritario que cada vez vela menos por el bienestar de la ciudadanía. El descontento y la desesperación son los principales motivos que esgrimen los migrantes que abandonan la isla para buscar fortuna en países del continente americano y en Europa, regiones a las que llevan su preocupación por su hogar.

Hace poco más de un año la voz de esta nación caribeña se hizo oír en las calles de Ourense: el 14 de julio de 2021, decenas de cubanas y cubanos, ataviados con camisetas con lemas como “Patria y vida” y “S.O.S. Cuba” y con la bandera nacional en ristre, se concentraron para protestar contra la represión policial que había disuelto violentamente las protestas del 11 de julio en el país caribeño. Estas primeras manifestaciones, en las que participaron miles de personas repartidas en diferentes ciudades de la isla, fueron una reacción a la incapacidad del gobierno de solventar la crisis humanitaria y de infraestructuras que, aún hoy, azota a la isla.

Los cubanos expatriados son conscientes de la situación crítica de su patria: los apagones, la inflación del peso, la dificultad de acceder al mercado con divisa en dólares, el desabastecimiento de productos básicos y una constante censura.

En la asociación Xarela, que asesora y presta servicios sociales, José María García escucha muchas de las quejas sobre la problemática de la república de boca de los cubanos que acuden a la entidad. Sin embargo, para algunos es algo más difícil compartir su descontento con periodistas, por temor a que la publicación de sus palabras les repercuta en represalias por parte de la Administración del Partido Comunista en Cuba. “Casi todos quieren conservar la ciudadanía cubana aunque estén nacionalizados o tengan un permiso de larga estancia”, explica García.

UNA VIDA DE ESFUERZO

Sin miedo, Mercedes Díaz relata que dejó Cuba sin intención de volver en 2003: “No me concedieron el permiso de salida hasta que convencí a la Seguridad cubana de que regresaría con más conocimiento para provecho de la nación”. Había encontrado la oportunidad de venir a España gracias a una oferta de maestría en la Universidad de Santa María de La Rábida, en Huelva.

Díaz se remonta en su historia al momento en que ejercía de arquitecta, una carrera en la que le habían formado en el Instituto Superior Politécnico Julio Antonio Mella de Santiago de Cuba. En su Manzanillo natal había ejercido como arquitecta en la reconstrucción de edificios históricos, entre otros oficios de su especialidad.

A pesar de su actividad laboral, por entonces el salario de Díaz no era suficiente para cubrir las necesidades básicas de su familia, por lo que una oportunidad de trabajo en Huelva la convenció para buscar la fortuna en el extranjero. Sin embargo, su puesto de maestra solo duró dos meses y medio y, desde entonces, ha realizado trabajos “por debajo de su cualificación profesional”: auxiliar administrativa, camarera y atención sociosanitaria, entre otros oficios y labores.

Cuando pasaron dos años de su marcha, el gobierno cubano le retiró el estatus de residente, un obstáculo que, a día de hoy, le impide homologar su carrera en Arquitectura. Para compensar esta nueva carencia, ha estado realizando cursos y pruebas para conseguir los títulos de secundaria: “Estaba muy indignada porque figuraba que solo había superado la primaria”. El pasado mes de julio, con 59 años, aprobó los exámenes de competencias clave de la Xunta, por lo que ya tiene acceso a formación para conseguir títulos de profesionalidad que le permitan avanzar laboralmente.

Después de 19 años de duro trabajo y de conseguir la nacionalidad en 2009, Díaz no puede esperar a que sus hijos puedan cruzar el Atlántico y reunirse con ella. Su hija, María Isabel, que ya tiene la ciudadanía española, está realizando los trámites para recibir el pasaporte cubano y, afortunadamente, podrá homologar los estudios que la acreditan como médico especialista. Por otra parte, su hijo Frank, profesor de guitarra en el conservatorio de música de Manzanillo, espera a conseguir el visado de reagrupación familiar comunitario para poder venir a España.

Con todo, Díaz lamenta, junto a otros compatriotas, que su nuevo hogar no resultara ser la tierra de la oportunidad que imaginaba hace años: “Es una pena llegar y encontrar un país donde no prosperamos; es muy duro estar toda la vida migrando de un sitio a otro”.

GAMBITO DE REY

El abogado Arián González, oriundo de Santa Clara, entró en España en 2010 para participar en un torneo de ajedrez en Cataluña. Se había iniciado en esta disciplina a los 7 años, y desde los 10 acudía a la Escuela Internacional de Educación Física y Deporte de La Habana. Su implicación en el deporte le sirvió para pasar el servicio militar en tan solo dos meses, ya que le convenía más representar a Cuba en el tablero de juego. A los 21 años, cuando recibió la invitación de la embajada de España, no dejó pasar la oportunidad de competir internacionalmente: “No es que fuese un genio del ajedrez, pero tampoco era de los peores”.

Doce años después está afincado en Ourense, ejerciendo como letrado y como profesor de ajedrez, especialidad en la que ostenta el título de Gran Maestro, una categoría que se ganó a pulso: “Me costó muchísimo”, asegura, comparándolo con estudiar para un doctorado. Ahora mismo está implicado en el XXXIII Circuíto Galego de Xadrez, recientemente en el Abierto de la localidad coruñesa de Carballo, finalizado el 2 de septiembre, y, ahora, en el I Open Internacional de Ajedrez Diputación de A Coruña, que se disputa en Sada hasta el 11 de septiembre.

El año pasado trascendió la noticia de que González había sido arrestado por las autoridades cubanas por llevar las protestas del 11 de julio a su ciudad natal. Tras diez días de encarcelamiento (tres de ellos en huelga de hambre) y otros seis días de arresto domiciliario, González fue finalmente puesto en libertad, no sin antes pagar una multa administrativa de 2.000 pesos (unos 70 euros). Con todo, se considera afortunado: “Hay muchachos menores de edad a los que entonces condenaron por varios años”, afirma.

Su proselitismo no se limita al tablero de la política cubana, también se extiende al del ajedrez: “Querría pedir a los clubs importantes de Ourense que se involucren en las elecciones de la Federación Galega de Xadrez que están teniendo lugar ahora”. González declara que le gustaría que cambiase la directiva de esta organización, que lleva 20 años afincada en el puesto. “Quisiera aspirar a formar parte de la asamblea y apoyar una nueva presidencia, porque la alternancia siempre es saludable en una democracia”.