martes, 29 de septiembre de 2020

Pedro Sánchez promete una coalición unida mientras refuerza el control de Moncloa

Pedro Sánchez ha dado el pistoletazo de salida de su Gobierno prometiendo unidad y dejando atrás las rencillas con sus ahora socios de Podemos, mientras ha reforzado a su núcleo duro en la Moncloa para controlar en mayor medida la coordinación del Ejecutivo y su comunicación.

Además, tras meses de bloqueo político, Sánchez ha prometido "hechos" y no palabras y ha asegurado que el Gobierno rendirá cuentas cada cien días de las decisiones que vaya tomando, si bien ha pedido tiempo para dar forma a este nuevo Ejecutivo antes de que lleguen otras grandes medidas.

"Paso a paso", ha repetido Sánchez en su comparecencia de prensa tras el primer Consejo de Ministros de la coalición, que sí ha cumplido, no obstante, con una de sus promesas, la revalorización de las pensiones.

Ha sido la primera reunión de Sánchez con los veintidós ministros de este nuevo Gabinete. Entre ellos, los cinco de Podemos, con Pablo Iglesias al frente.

Tras el "desfile" de todos ellos llegando a la Moncloa y la tradicional foto de familia en la escalera, el nuevo Gobierno ha celebrado este primer Consejo, que ha durado poco menos de hora y media.

El viernes habrá otro para seguir con los nombramientos de la estructura del Gobierno y otras medidas, pero será ya una reunión extraordinaria, porque Sánchez ha anunciado que los Consejos de Ministros pasan a celebrarse, a partir de ahora, los martes.

El cambio de día es solo uno de los muchos cambios organizativos y de comunicación que el presidente ha prometido acometer en esta nueva etapa, en la que no habrá, ha asegurado, "ni un momento de descanso".

Antes de esta comparecencia, y mientras se celebraba el Consejo, la Moncloa informaba ya de importantes cambios que afectarán al funcionamiento del Ejecutivo de coalición, el primero de todos el refuerzo de las funciones de Iván Redondo como director del Gabinete de la Presidencia.

Redondo concentrará dentro del Gabinete de Presidencia todos los departamentos de asistencia a Pedro Sánchez como asuntos nacionales, institucionales, internacionales, comunicación con los ciudadanos, secretaría general de Presidencia, Oficina Económica del Presidente, el Departamento de Seguridad Nacional (DSN) o las diferentes unidades de análisis.

Además, la Secretaría de Estado de Comunicación, dirigida actualmente por Miguel Ángel Oliver, se incorporará formalmente al Gabinete de la Presidencia del Gobierno, bajo la dirección de Redondo.

Sánchez, además, ha encargado a su jefe de Gabinete la creación de la primera Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de País a Largo Plazo, que se encargará de "pensar estructuralmente en la España de los próximos treinta años", un departamento con el que ya cuentan países como Estados Unidos y Francia o la propia Comisión Europea.

Confiado en agotar la legislatura, Sánchez ha recalcado en su comparecencia que tiene 1.400 días, 200 semanas para acometer todos los compromisos de este Gobierno que, según ha asegurado, arranca "con ilusión".

Ha querido dejar atrás dudas sobre la coalición y ha asegurado que no tiene "ninguna reserva" respecto al acuerdo con Podemos. Ha añadido incluso que está "orgulloso" de esta experiencia, y sus ministros ya no son "de un partido o de otro, sino del Gobierno".

Pero también ha aclarado que ésta es una coalición de Gobierno "y no de pensamiento", y cada organización política decidirá sobre sus cuestiones propias.

No ha aclarado en este sentido si los miembros del Gobierno que son diputados socialistas dejarán su escaño -los de Podemos no lo harán- y ha dejado esta cuestión en manos de su partido.

A todos sus ministros ha entregado Sánchez una carta en este primer día, en la que emplaza al nuevo Gabinete a ser "proactivo, resuelto y ejecutivo" y defiende la unidad dentro de la pluralidad.

En su comparecencia, ha insistido en la disposición del Gobierno ha alcanzar consensos y de nuevo ha hecho un llamamiento al principal partido de la oposición.

Así, ha vuelto a pedir al PP que se preste al diálogo, le ha tendido la mano para negociar cuestiones como la renovación del Consejo General del Poder Judicial y ha señalado que "sería bueno" que los populares asumieran el resultado electoral e hiciesen una oposición "constructiva" con "sentido de Estado".

Por otro lado, Sánchez ha insistido en que aún hay que cuadrar agendas para la reunión con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, que espera sea "cuanto antes" para que se ponga en marcha el "necesario" diálogo con Cataluña.

Por eso, no ha aclarado si el PSOE cumplirá con su promesa a Esquerra de constituir la mesa de negociación entre Gobiernos en los próximos quince días, porque entre otras cosas, ha recordado, Torra le ha pedido antes la citada reunión.

También ha tenido que responder a la primera decisión polémica del nuevo Gobierno, la propuesta de Dolores Delgado como fiscal general del Estado, y ha dicho que la exministra tiene un currículum "impecable" y una "trayectoria incuestionable", además de explicar que le ha pedido que actúe "con absoluta independencia".

Finalmente, en esta primera rueda de prensa sin limitación de preguntas desde hace más de un año, cuando hizo el balance de 2018, Sánchez ha justificado la falta de información que ha habido en numerosas ocasiones por parte de su Ejecutivo por la etapa "peculiar y compleja" vivida, con las negociaciones para un nuevo Gobierno, y ha agradecido a los periodistas tanto su "paciencia" como su "perseverancia".