Martes, 17 de septiembre de 2019

Mitos y dudas sobre las elecciones europeas

Sede del Parlamento de la Unión Europea, en Estrasburgo
Sede del Parlamento de la Unión Europea, en Estrasburgo

Los votantes acuden este domingo a una doble o triple cita electoral marcada por polémicas de ámbito nacional, autonómico y local, en la que los comicios europeos parecen relegados a un segundo plano y se presentan rodeados de creencias falsas, dudas e ideas preconcebidas.

1.- EL PARLAMENTO EUROPEO NO IMPORTA

Es falsa la creencia, muy extendida en España, de que la actividad de la Eurocámara apenas afecta a la vida de los ciudadanos. Los datos muestran que, de los 10 decretos leyes impulsados por el Gobierno y convalidados por el Congreso durante el presente año hasta abril, siete son trasposiciones de directivas aprobadas por el Parlamento Europeo y otros dos hacen referencia a la aplicación de legislación comunitaria.

Entre estas normas europeas aplicadas en España figuran, por ejemplo, el control de la jornada laboral o los permisos de paternidad mínimos de cuatro meses.

Y, del total de 58 leyes (incluidos decretos) que se han aprobado en España desde junio de 2018, cuando se produjo el cambio de Gobierno, 32 (un 61,5 % del total) son trasposiciones de directivas europeas antes acordadas por la Eurocámara.

En la UE, la reducción del uso de bolsas de plástico, el etiquetado de los alimentos "bio", el fin del sobrecoste en las llamadas telefónicas al exterior ("roaming") y el aumento de la transparencia fiscal son medidas procedentes de la Eurocámara, que en el periodo 2014-2019 ha aprobado por codecisión un total de 557 leyes europeas.

En cuanto a sus competencias presupuestarias, los fondos europeos que aprueba el Parlamento tienen efectos directos en la vida de los ciudadanos: En 2017, España recibió de la UE 9.664 millones de euros, de los que un 54,13 % fueron destinados al sector agrícola, mientras que el 32,6 % sirvieron para financiar políticas estructurales y de cohesión y el 10,76 % para apoyar la I+D.

Los votantes más escépticos pueden consultar en la web "Qué hace Europa por mí", promovida por la Eurocámara, la multitud de actuaciones de todo tipo financiadas con fondos europeos en su Comunidad Autónoma o en su provincia. Ahí encontrarán datos como que la prolongación de la línea 8 del Metro de Madrid hasta el aeropuerto fue pagada por la UE en un 80 %.

2.- ¿EN LAS EUROPEAS SE VOTA EN CLAVE NACIONAL?

Sí, en las elecciones a la Eurocámara se vota mayoritariamente en clave nacional. No siempre igual que en unas generales, pero sí con la intención de expresar "cómo ese voto puede generar un efecto en las dinámicas políticas españolas", más que cómo se deberían orientar las políticas comunitarias o qué partido europeo debería ser más fuerte.

Así lo explica el politólogo Lluís Orriols, de la Universidad Carlos III de Madrid, quien precisa que no es solo la actitud del votante, sino el tratamiento que otorgan a la campaña los medios informativos y la estrategia de los propios partidos, que conceden preeminencia a su líder nacional frente al candidato europeo.

España celebró sus primeras elecciones europeas el 10 de junio de 1987, en coincidencia con las municipales, y los votantes reprodujeron en ambos comicios un mapa político similar, con la peculiaridad de que las tres principales formaciones (PSOE, AP y CDS) recibieron más apoyo para los comicios europeos que para los locales.

Otro fenómeno de aquellos tiempos fue la relevancia coyuntural de Herri Batasuna, que logró representación en la Eurocámara gracias al voto de protesta de electores ajenos al ámbito vasco y superó incluso al PNV -que en las generales estaba siempre por delante-, con más de 360.000 sufragios en 1987 y 269.000 en 1989. Aquel año, en paralelo, la candidatura del empresario expropiado José María Ruiz Mateos irrumpió como sexta fuerza, con más de 600.000 votos y dos escaños en Estrasburgo.

Además de servir de plataforma a este tipo de experimentos en clave nacional, los comicios europeos fueron en 2014 el instrumento para que 1,25 millones de electores impulsaran el despegue de Podemos y anticiparan su auge en las generales de 2015, en las que se proclamó tercera fuerza política con más de cinco millones de apoyos.

Orriols explica el mayor éxito en las europeas de candidaturas como HB o Ruiz-Mateos por la percepción de que estos comicios "son menos importantes", lo que permite emitir "un voto protesta que tenga menores consecuencias" o "un voto más sincero sin tener que ser más estratégico, porque no hay tanto en juego".

En cuanto a la coincidencia en esta ocasión con las municipales-autonómicas, prevé que provocará un mayor contagio de factores políticos internos, al tiempo que facilitará una menor abstención.

3.- LA INMIGRACIÓN ES LO QUE MÁS PREOCUPA A LOS EUROPEOS

La inmigración es uno de los temas que más espacio ha ocupado en el debate público del último año en la UE, en parte porque los países miembros han sido incapaces de alcanzar grandes consensos en la cuestión migratoria y porque los partidos populistas en ascenso la han convertido en eje de sus programas.

Los desacuerdos entre los Veintisiete en torno a la gestión de los migrantes que llegan a las costas europeas persisten mientras se abren grietas en partidos como el Partido Popular Europeo, que ha expulsado al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, por considerar que sus tesis antiimigratorias violan los valores de esa familia política.

Un elevado porcentaje de las informaciones falsas que circulan en el debate público europeo y las redes están relacionadas con la migración. De hecho, el propio Orbán afirmó en febrero que la Comisión Europea preparaba un supuesto plan de la UE para obligar a los Estados miembros a recibir más inmigrantes, una teoría que la Comisión Europea negó.

¿Es la inmigración lo que más preocupa a los europeos?

No, es la economía. La inmigración, lo que más preocupaba a los europeos en 2018, ha pasado a la tercera posición en el sondeo del Eurobarómetro correspondiente a la primavera de 2019.

La economía y el crecimiento inquieta al 50 % de los europeos; y el paro juvenil al 49 %. Mientras, la inmigración pierde importancia: cae seis puntos, hasta el 44 %.

En España, lo que más preocupa es el desempleo juvenil (69 %) y el crecimiento de la economía (64 %), en tanto que la inmigración ocupa también el tercer lugar (47 %).

4.- ¿SON LOS ESPAÑOLES EUROPEÍSTAS EN LAS URNAS?

Los españoles siempre se han sentido europeístas y cada vez más. Así lo confirman las encuestas, incluso en estos tiempos de incertidumbre por el "brexit", las tensiones migratorias o el ascenso del populismo en todo el continente.

El eurobarómetro de otoño de 2018 nos situaba como el cuarto país más europeísta: el 83 % de los españoles se sentían ciudadanos de la UE, mientras que la media de los Veintisiete se situaba en el 71 %.

Pero ese sentimiento, del que líderes y personalidades españoles presumen en público, ¿se ha traducido en una participación igualmente elevada en los comicios?

No: el sentimiento europeísta ha sido siempre más intenso que el nivel de participación de los españoles en las urnas.

Mientras que en los últimos años se ha consolidado la identidad europea en España, hasta su máximo histórico de febrero de 2018 -cuando el 88 % se sentía ciudadano de la UE-, la tendencia de la participación es opuesta: no ha dejado de bajar desde 1999, cuando votó el 63 %, en las elecciones europeas con más afluencia.

En los últimos comicios para renovar la Eurocámara, celebrados en 2014, el 71 % de los habitantes de este país se consideraban ciudadanos europeos, pero solo el 43,81 % fue a votar.

Sin embargo, la mayoría de países europeos replican esta relación, a excepción de Luxemburgo, con un nivel de participación tan acentuado (superior al 90 %) como de sentimiento proeuropeo (ha liderado el ránking desde 2014 y siempre en puestos muy altos).

La participación de los españoles en las elecciones europeas siempre ha sido inferior a la de las citas nacionales. Desde 1989, la media de participación en las nueve elecciones generales celebradas desde entonces ha sido del 71,8 %, frente al 51,7 % de las seis europeas organizadas en ese tiempo.

Pero el caso español no es raro y, hasta 2014, su puesto en la escala europeísta ha coincidido con el del ránking de participación electoral, siempre muy próximo a la media de la UE.

En las europeas de 2014, los españoles eran los duodécimos con mayor sentimiento de pertenencia a la UE y fueron los undécimos por participación.

En 2009, votó el 44,87 % de los españoles (décimo puesto), cuando su país se consideraba el séptimo más europeísta. EFE

FUENTES:

- Eurobarómetros (2014-2019).

- Estadísticas de participación en las elecciones a la Eurocámara.

- Datos sobre procedimientos legislativos del Parlamento Europeo.

- Estadísticas sobre fondos europeos destinados a España.

- Resultados de las elecciones generales y europeas entre 1986 y 2015. Ministerio del Interior.

- Politólogo Lluís Orriols, de la Universidad Carlos III.