Martes, 18 de febrero de 2020

Rubiás, el pulpeiro del garaje

José Vázquez (Rubiás, 1927) pasó de llamarse Pepe a Rubiás cuando llegó a West Virginia para trabajar en las minas de carbón y posteriormente en los muelles de New Jersey (Newark). La foto en la que cuece pulpo en el garaje de su casa americana la guardó su nieto, Joe Losada. Es una de tantas historias de la emigración gallega a Estados Unidos desde la segunda mitad del siglo XIX hasta las primeras décadas del XX. Los recuerdos que guardó Losada y cientos de descendientes de la diáspora, forman parte de la primera exposición de la emigración española a Estados Unidos. El catedrático de New York University, James D. Fernández y el cineasta y periodista Luis Argeo, han reunido durante una década el archivo fotográfico de este relato colectivo de la diáspora con más de 15.000 imágenes digitalizadas. 

Desde Newark o Cleveland llegan las biografías de ourensanos rescatadas por Luis Argeo y James D. Álvarez después de recorrer 16 estados

"Emigrantes invisibles. Españoles en EE.UU (1868-1945)", organizada por la Fundación Consejo España-EE-UU, es una pequeña parte de la investigación de Fernández y Argeo y se exhibe en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid a partir del 23 de enero. La de Rubiás, que cocía pulpo en el garaje de su casa y soñaba con regresar algún día a Galicia, no es la única biografía ourensana de esta muestra. "Joe nos contó que lo único que sabía cocinar su abuelo era pulpo, por eso le tocaba hacerlo a él en casa", explica Luis Argeo.


Ourensanos en el Aquitania


El otro abuelo de Joe Losada, Adolfo Losada, llegó en 1926 para trabajar como fogonero en Newark. "En cuatro años ahorró cuanto necesitaba para comprar casa y tierra en Galicia", explica el descendiente en la exposición. Con boina negra, Adolfo posa en en centro de la cubierta del vapor SS Aquitania. "Ourensanos todos o casi todos. Lo apuestos que van los pasajeros desmiente el error muy común de pensar que los que emigran son siempre los más indigentes; ni fue, ni ha sido nunca el caso. Y el gran número de vecinos del mismo lugar corrige la tendencia a pensar en la emigración como una aventura solitaria e individual", explican los investigadores.

"La historia de los emigrantes españoles en Estados Unidos fue muy rápida, dejando atrás muchas cosas y recibiendo las nuevas, siempre con el pequeño deseo de regresar que se deshace con la Guerra Civil. Queremos poner luz sobre el olvido con las cartas, los álbumes o los relatos orales que conservan los descendientes", explica Luis Argeo. 

Juan Álvarez fue otro ourensano que partió a los Estados Unidos. En 1920, este vecino de Gomesende llegó a Nueva York acompañado de otros gallegos. "Iban a Cleveland (Ohio) porque un amigo, Perfecto Losada, les había dicho que allí había trabajo", explica Argeo. Juan Álvarez fue uno de los seis fundadores del sindicato local 860 de obreros de construcción en la carretera. 


Las cajas de galletas


La historia la guardó el hijo, Frank Álvarez, y su álbum forma parte del libro "Invisible Inmigrants" que los dos investigadores publicaron en 2015 con el resto de álbumes familiares de emigrantes en Estados Unidos. La publicación fue el inicio para recaudar fondos para el proyecto de investigación que hoy sigue rescatando historias olvidadas en cajas de galletas. Un "latálogo", recipiente en homenaje a esos álbumes caseros, es el catálogo de la exposición.