lunes, 27 de septiembre de 2021

Reconocer el Camino… para conocernos mejor…

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Foto del acto de entrega de la distinción a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Buenos Aires

Reconocer el Camino… para conocernos mejor…

Cuando me enteré que la Legislatura porteña había otorgado el reconocimiento de interés cultural y turístico a Camino de Santiago en Buenos Aires, a través de la Asociación Amigos del Camino… sentí la magia compostelana, e indagué sobre la vigencia e importancia que ese Camino, el de todos los gallegos, españoles y habitantes del mundo, tomaba en las lejanas, y a la vez tan cercanas, riberas del Plata.

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Fernando Bravo y las legisladora Cecilia Ferrero y Marilu González Estevarena

Pasé varias veces por senderos del Camino y siempre lo sentí como un proyecto casi irrealizable. Hoy, a miles de kilómetros me encontraba con un acto, un evento formal, muy cerca del Río, donde hace muy poco se emplazó el mojón.

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El acto de entrega de la distinción a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Buenos Aires

Me detuve a escuchar, algunas voces me resultaron conocidas, aunque las mascarillas de estos tiempos de la pandemia, oculten rostros y nos confundan en una especie de anonimato. 

Descubrí a la Legisladora de aquel otro evento de la galleguidad, - y recordé su emoción vinculada con poner en valor  el acervo cultural de la colectividad- y en el grupo, no numeroso, por razones de protocolo sanitario, pude oír  a un reconocido y respetadísimo hombre de la radio. 

-¡Es Fernando Bravo!, me dije, y resolví escuchar, escurrida entre los árboles invernales de la zona, para que nadie advirtiera que podía superar el número de asistentes permitido. 

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Los oradores, además del mencionado, fueron Ruy Farías, destacado historiador especializado en inmigración, Fernando Lorences Barcia, vicepresidente de la Asociación Amigos del Camino de Santiago en Buenos Aires y Alejandro Pérez Dobarro, delegado de la Xunta. 

Cecilia Ferrero, la legisladora de raíces gallegas, hizo mención a las motivaciones que la habían llevado a presentar el pedido, ante sus pares, y destacó la presencia de una colega, Marilú González Estevarena, con la que comparte sentimientos de la patria ancestral y objetivos sociales y culturales. 

La  emoción circulaba  entre  los asistentes,- algo no tan frecuente en los actos protocolares-  algunos eran miembros participativos de la Asociación, y una de las más entusiastas resultó ser  la presidenta Rosa A. Montano, esposa de Barcia.  Todo un detalle, pensé, las mujeres siempre presentes  en las tareas de encaminar, atravesar obstáculos, conseguir logros. 

“-Una enorme vía de comunicación con la cultura transpirenaica y trasalpina, ése fue el logro de Compostela.” – Las palabras el historiador Farìas me llegaban como un eco de los tiempos, podía imaginar, ese Camino de Santiago que, como él bien definía fue la denominación que unió a una serie de rutas de peregrinación medieval, cuyo objetivo era llegar a la tumba de Santiago el Mayor, en la Catedral. A la vez era eso y más, era la red que vertebraba, y vertebra los más distantes lugares de Europa con la capital de Galicia.

No pude dejar de sentir el orgullo de mi lugar de nacimiento, recordé que por O Castro de Dozón pasa el Camino, y acudieron a mí el recuerdo da Feira da Gouxa, del albergue y de los peregrinos que alguna vez por allí vi pasar. Formaron parte de esa cifra creciente que alcanzó desde los años 1990 un número extraordinario y llegó a las 327.000 personas que se registraron en 2018.

“Es un fenómeno que supera al ecumenismo espiritual y trasciende los continentes las culturas y aún las religiones, una experiencia espiritual abierta a todas las religiones y sensibilidades de la cultura”.

Me quedé pensando que pocos saben que, en 1987 el  Consejo de Europa lo proclamó “Primer Itinerario Cultural Europeo” y seis años después la UNESCO lo declaró “Patrimonio de la Humanidad”. Y está allí, senderos a veces inadvertidos, por los habitantes de los pueblos y las aldeas, que ven pasar, cada vez con menos asombro a una pléyade de jóvenes (en su mayoría) muchos de los cuales proceden de los países más nórdicos.

Curiosa historia la de nuestra tierra, pueblos que llegan, se asientan, se despliegan y rutas que acercan a los remotos descendientes de aquellos prerrománicos y nos convierten en universales, a los gallegos, que solemos presumir de localismos. 

Interesante pueblo que arribó masivamente a Buenos Aires, que era y es una de las grandes capitales del mundo, y la convirtió en un lugar fundamental para su imaginario colectivo.

Por eso el mojón, el Camino, los cruceiros y las asociaciones que intentan mantener viva la tradición sin olvidar que al pasado hay que engarzarlo con el futuro. 

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Documento del padre asturiano de Fernando Lorences Barcia

Fernando Lorences Barcia y su esposa Rosa Ana Montano fueron quienes, desde hace unos años lidiaron con la creación reglamentaria de la Asociaciòn Amigos del Camino de Santiago en Buenos Aires.

-¿Cómo se les ocurrió hacerlo? ¿Tradición y raíces?

Me sorprendieron con la respuesta, Rosana, como la llaman, no tiene antepasados ibéricos, y Fernando es hijo de asturianos, pero en su familia no se comentaba este tema, en realidad en aquellos tiempos muchos inmigrantes dejaban su tierra sin conocer màs que su propia aldea.

El matrimonio, con una unión solidificada por el tiempo y los intereses comunes, reconoce que la gesta del Camino, es una de las motivaciones que más lo ha unido y les da un sentido de jovialidad a su madurez.

Fernando reconoce que fue su esposa la iniciadora del tema:

-Ella es viajera y siempre quiso investigar previamente los lugares a los que nos gustaba visitar. Así fue como, buscando información sobre el Camino, supo que no había en Buenos Aires una institución dedicada a ello y tuvo la idea, el empuje y la voluntad de llevarla a cabo. 

Me intereso por saber cómo se despertó en Rosana esa verdadera pasión, que manifiesta, en cada frase en la que habla de sus viajes, sus múltiples rutas, las que completó, las que aún se adeuda, y las que tratará de saldar cuando las circunstancias sanitarias lo permitan.

-Fue de casualidad, en realidad “causalidad” debiera decir. Me “españolicé” por medio de mi mejor amiga de la infancia y la adolescencia: Susana López. Ella era hija de asturianos, como Fernando, otra “causalidad”, aunque por entonces no lo conocía. 

-Yo ya había terminado mis estudios universitarios y la propuesta de Susana, de acompañar a su familia al viaje a la tierra natal de sus padres, le resultó agradable. Y allí me sentí como de la casa, me trataron con la misma calidez que si fueran mis tíos.

Argentina Camino C. reuniones en el Centro Lalin web

Reuniones de la Asociación en la sede del Centro Lalín

Creo que empecé a querer a España y a adoptarla desde ese viaje. Hubo una señal especial, el día que tomaba el avión me robaron todo el dinero que llevaba, yo pensaba ya en quedar en tierra, y los padres de mi amiga me lo impidieron. No disgustes a tu familia, nosotros te proveremos de lo mismo que a Susana, y cuando volvamos y puedas lo devuelves. Ese gesto fue una doble señal, que yo debía viajar y que algo de mi destino estaba jugándose allí.

Tomamos un tren, con idea de recorrer parte del Norte pero no teníamos pautado parar en Santiago. Al menos no en ese momento. Cuando el altavoz anunció que la próxima parada era Compostela, algo me hizo desear bajar y conocer ya ese lugar. 

Recuerdo la atmósfera de la Plaza del Obradoiro, las calles que destilan ambiente medieval y vimos una cantidad, no tan importante como lo son hoy, pero sí llamativos, de jóvenes, con aires nórdicos y mochilas, algo inusual para aquella época de personajes más atildados. 

Entraron a la Catedral y oyeron misa, y vió el “botafumeiro”, al relatar ese momento sus ojos se pierden en el tiempo y sonriendo me dice: 

-Me pareció ver a un sacerdote que volaba sobre el botafumeiro, de hecho creo que lo vi. Desde ese momento la idea de hacer el Camino quedó latente en mi. 

Fernando acota que sus padres, ambos asturianos, provienen de Somiedo y Grandas de Salime, Su madre, María Vidalina Barcia, emigró a los 25 años y el padre había llegado antes, con 18, ambos sin nada más que la voluntad y la decisión de vivir y progresar. 

-Mi padre reclamó a sus hermanos, pero nunca más vio a sus padres. Esas historias se cuentan fácil, pero vivirlas debió ser tan penoso que evitaba que aquellos inmigrantes desearan hablar de sus tiempos en la tierra natal. 

- Recuerdo tan solo  que mi padre insistía, allí en la casa de Barracas en la que vivi los primeros años, en que había dejado sus iniciales talladas en la puerta de madera de la “casa de arriba”, porque en Asturias los pastores tienen la casa de abajo para la época de pasturas y la de arriba, para la otra temporada. 

Evito mirarlo en tanto se involucra en su interior, hace su camino hacia ese año 1986, en que viajó por primera vez, para que pueda evocar sin tener reparo en la humedad de sus ojos. 

-Fuimos los dos, ya nos habíamos casado. Y mis primos me dijeron: subete al caballo que vas a ver algo que te sorprenderá. El último tramo tuvimos que hacerlo a pie, tan empinado era el camino. Llegamos hasta la casa, y allí, seguían talladas las iniciales de mi padre. Le reconocí los trazos, la misma letra con la que firmaba mis boletines de la escuela. 

La historia de la familia de Fernando no difiere de la mayoría de las de los emigrados. Alquiler de una habitación o una casa compartida, después la vivienda va mejorando y se llega a la casita propia. La escuela, fundamental para sus hijos, tuvieron dos. Fernando se sintió siempre muy integrado, tanto en su escuela primaria como en el secundario Comercial y en la Facultad de Ciencias Económicas. Es que en el barrio la gran mayoría éramos hijos de inmigrantes, gallegos, asturianos, - lo mismo da por aquellos de primos hermanos- también de Italia y de otros países, pero todos compartíamos orígenes provenientes de tierras lejanas. 

El Centro Asturiano de la calle Solís los encontraba en las fiestas que reproducían las parroquiales, y el mandato familiar: esforzarse para ser, si se puede el mejor. No reniega de él, por el contrario, considera que supo transmitirlo a sus tres hijas, de las que está muy orgulloso. Tanto de ellas y sus títulos, como de la palabra “labrador” que figuraba en el documento con que embarcó mi padre, y de las tareas de servicio doméstico que realizó mi madre aquí. 

Después, como tantos, papá aprendió un oficio, el de panadero, y más tarde tuvo una parte de un colectivo, y así fue derivando en ser propietario de taxis. Estas actividades estuvieron muy difundidas entre los inmigrantes que podían ver que tomaban iniciativa propia y tenían un trabajo que dependía de ellos. No había horarios, ni empleados. Solo dedicación.

Tuvo una amigo tan íntimo que fue su socio en en los colectivos, los taxis, hasta la casa la compraron en sociedad. Con el tiempo adquirió un terreno en Mar del Tuyú, en la costa atlántica, y allí poco a poco edificaron una casita en la que Fernando recuerda veranos compartidos con primos, amigos, la gran familia. 

Argentina Camino C. Mar del Tuyu, la casa de los veranos web

La casa de los veranos en Mar del Tuyú

-Conocer a Roxana fue, en parte, retomar mi vínculo con lo asturiano, por eso viajamos juntos en ese año, el que fui a la casa de arriba.

Seguí su historia que sabía me iba a llevar hasta el nudo en que hacer el Camino fuese una necesidad imperiosa. 

-En el año 2005, me dice Rosana, tuve un diagnóstico médico muy duro, el cual se convirtió en benigno. Yo pensé que tenía que agradecer a Dios con algo que me costase un esfuerzo importante. Tanto era lo que había recibido. 

Al año siguiente viajamos a Barcelona por un compromiso familiar, festivo, y casualmente una de las personas que estaban en el grupo era asiduo del Camino y se ofreció a interiorizarnos de sus recorridos e hitos. 

Al año siguiente una amiga, en Buenos Aires, le cuenta que tiene un diagnóstico casi fatal. Entonces retoman la idea, ya con la experiencia que les habían trasmitido en pequeños tramos. 

Entonces comenzaron a entrenarse, lo hicieron dos meses, y en el año 2008 lograron realizar 820 km. Partieron desde los Pirineos el 3 de Setiembre y llegaron a Santiago el 7 de Octubre. Hubieron tramos a pie, otros en vehículos, durmieron en albergues y en hostales, vivieron el camino como un viaje interior. 

-Llegar es muy emocionante, porque es lograr el objetivo. Alcanzar la cima, para un alpinista. Pero el Camino en sí es muy hermoso, por las historias que se conocen de otros peregrinos, por lo  que se va viviendo y por lo que se siente. 

En ese entonces predominaban los alemanes, franceses y canadienses. Actualmente, y sobre todo después del film El Camino, de Martin Sheen, se encuentran coreanos, 

Las historias del camino y sus peregrinos abarcan una gama infinita, desde el dolor y esfuerzo de quien va mochila de oxígeno, porque su fe lo lleva a agradecer lo recibido, hasta el que solo está motivado por compartir el clima espiritual y solidario que prevalece.

Ese viaje dejó a Rosana marcada a fuego, de ahí en más comenzó su lucha por lograr formar una asociación que nucleara a los amigos de ese camino que tanto le había dado.

Los viajes se sucedieron porque se acercó mucha gente que pedía ir acompañada, en grupo, compartiendo la experiencia y aprendiendo a hacer el Camino. 

Así fue como en el 2019 hicieron desde Oporto a Santiago, cuando ya habían iniciado el camino desde Roma, del que recorrieron un gran kilometraje y al que se prometen retomar.

Argentina Camino C. entre Oporto y Santiago webEntre Oporto y Santiago 

Durante estos años también incursionaron en la tarea de Hospitalera, una actividad voluntaria que los prepara para ser huéspedes en albergues. Rosana, con una energía que parece estar conectada con su misión, organizó cursos en Buenos Aires, para quienes desean ser hospitaleros, ya que deben estar aprobados y evaluados por la asociación Hosvol. 

-Quizás esta es la tarea en la que más me siento inmersa actualmente, una experiencia que viví y que quiero retomar. Se trata de recibir, atender, despedir y volver a reacomodar la vivienda para el grupo del día siguiente. Estas tareas que incluyen desde las sociales, hasta la preparación de alimentos o la limpieza de todas las instalaciones nos hace comulgar con la humildad. Servimos al semejante, al que camina antes o después que nosotros, pero hará siempre la misma senda, la de la vida. 

Argentina Camino C. Fer Bravo Y Fer Lorences de Oporto a Santiago web

Fernando Bravo y Fernando Lorences, un alto en el camino a Santiago

Una de las personas más entusiastas de la asociación es Fernando Bravo, un reconocido y famoso hombre de la radio,  en Argentina. El y su esposa Andrea Montaldo se han convertido en fervorosos peregrinos. 

-Andrea me transmitió su entusiasmo inagotable, yo, que no puedo caminar mucho por razones de salud me propuse hacer el tramo de Oporto hasta el límite con Galicia en bicicleta y así lo logré acompañado de mi tocayo Lorences Barcia. Con el también bicicleteamos el camino que se ha señalado en la Ciudad.

Nunca olvidaré cuando llegamos a Santiago, a la Catedral, y allí en la plaza del Obradoiro, lloramos abrados, mi esposa y yo. La unión de nuestra pareja pareció recibir un hilo indisoluble, que reforzó nuestro lazo. 

Argentina Camino C. Fernando festejando 18 años, cantina del barrio de la Boca web

Fernando festejando sus 18 años. Cantina del Barrio de La Boca

Fueron los relatos de Andrea, mi esposa que había hecho el Camino, los que me contagiaron el entusiasmo. Mi esposa se acopló en ese camino portugués y llegamos juntos. Es una experiencia movilizadora en lo espiritual y en lo personal porque es otro desafío que uno se impone. Tiene un valor residual , que es seguir disfrutando cuando el tiempo ha pasado. Tal vez en el momento en que se realiza no logra abosorberse todo lo que se percibe, pero luego, cuando se regresa, en el más acá, se vuelve a vivir, y resulta más clarcamino, con objetivos y fuerza de voluntad, como el de Santiago.

Hay personas que están motivadas por lo espiritual, otras por lo religioso, y otras por algo que las trasciende en su comprensión racional. 

Yo no tengo raíces cercanas con España, sólo una rama de mis abuelos, nací y me crié en San Pedro, una ciudad pequeña, en las cercanías de la Capital, vine a Buenos Aires para estudiar en el ISER y tratar de ubicarme en esta difícil carrera de los medios. Soy un agradecido a la vida por lo que me ha brindado y a mi profesión por el cariño del público y de mis colegas. En estos días recibí de la Legislatura porteña el reconocimiento de personalidad destacada. Creo que el Camino ha sido una buena senda por la que transitar. 

Argentina Camino C. año 2011. Desde Los Pirineos webAño 2011. Desde los Pirineos

No descarto volver a hacerlo, permite encontrar el propio, y en él se juegan la edad y la historia de cada uno. Creo que en cada oportunidad se hace un camino diferente, como nos pasa con la vida misma. Es una preparación interna y silenciosa la que nos acompaña. 

Andrea permaneció escuchando atenta a Fernando y culminó la entrevista explicando que su forma de vivir, su elección tiene mucho que ver con lo físico, el entrenamiento del cuerpo y la naturaleza. Entendí que para ella ese Camino fuese el ideal, lo que reunía los elementos con que se nutre, la espiritualidad, el silencio que permite conversar con la sombra que siempre nos acompaña y la caminata. Por los valles, por las sierras, viajando por el interior del país o por destinos más lejanos, Andrea es una viajera de la vida. 

Argentina Camino C. andrea montaña web

Andrea Montaldo en la montaña

Para mi la naturaleza es el lugar en que puedo encontrar más fácilmente a Jesús, me puedo conectar con Dios o con el Universo, según las creencias de cada uno.

Siempre caminamos hacia algún lugar, aunque no lo sepamos, y en el camino uno encuentra senderos, y debe optar. 

En esa inmensidad de la naturaleza y el aire que corre libre, el cielo está muy cerca, y uno encuentra la “aceptación” y se pone en armonía, con nuestro propio interior. 

Viajar es mi gran pasión, lo disfruto desde que organizo el trayecto, no importa el destino ni la categoría, puedo hacer un cruce de la cordillera a caballo, o pernoctar en las sierras en la cabaña de un pastor de ovejas. También alojarme en un hotel confortable. 

Argentina Camino C. Andrea y Fer en Santiago webAndrea Montaldo y Fernando en la Plaza del Obradoiro

Fue providencial que en el 2014 un amigo me avisara que iba a hacer el Camino de Santiago, y me conectó con la Asociación; yo sentí que debía ir. Lo consulté con Fernando.

Lo inicié en St. Jean Pied de Port, crucé los Pirineos, Roncesvalles e hicimos 800 km, más de 300 fueron de caminata. 

Un muy buen grupo, con energía positiva, donde el clima, que fue variando hasta llegar a la verde y lluviosa Galicia no influyó en nuestro ánimo, solo para disfrutar del sol y del agua, de la sombra y de los árboles. 

Llegar a Santiago y ver el botafumeiro, que fue mi primera vez, lo considero una experiencia mística. 

Pienso repetirlo, tal vez sin un grupo organizado, yo sentía que me quedé con ganas de recorrer otros senderos, tal vez. 

Argentina Camino C. Fernando Bravo y Andrea Montaldo en el Camino web

Andrea y Fernando Bravo en el Camino

Más adelante hizo sola una semana del camino inglés. Desde Ferrol, donde nace. Partí con mi mochila e hice en cuatro días de caminata lo que podría durar menos, pero yo quería tomarme los tiempos de mi interior. En ese viaje hice amigos, una de ellas, con la que mantengo comunicación, María Lidia, del Véneto. Esto es lo bueno del camino, conversar a veces con desconocidos que se transforman en conocidos rápidamente, y luego en inolvidables amigos, y otras permanecer solo, en silencio. Ahora quiero ejercer como hospitalera, hice el curso pero la cuestión sanitaria me impidió ejecutarlo. Me lo propongo para el 2022. Esta vocación se condice con mi necesidad de brindar servicios, es afín conmigo. Estar atenta, organizar, escuchar, atender, realizar tareas que no son agradables pero sí necesarias para el otro, esa es mi esencia. 

Argentina Camino C. merecido festejo web

Interesada por esta comunión especial entre naturaleza y espíritu, libertad y proximidad, pregunté por su lugar de origen. La provincia de Santa Fe, me dijo, y comprendí que esa tierra de colonos, de inmensidad, de llanura interminable, la había impregnado, aunque no lo supiera del espíritu de libertad, audacia, solidaridad y empeño de quienes la poblaron.

Me fui pensando cuánto había aprendido escuchando a estas personas definir el Camino, que como dijo el poeta, debemos hacer al andar. 

Celia Otero. Julio de 2021

Argentina Camino C. andrea festeja en la Plaza web

Andrea Montaldo y su felicidad en la Plaza del Obradoiro