domingo, 05 de julio de 2020

Pandemias, Brexit, Boris Johnson…¿seguro que Reino Unido es destino para emigrar?

David Casarejos es consejero por Reino Unido en el CGCEE y presidente del Consejo de Residentes Españoles en el norte de Reino Unido
David Casarejos es consejero por Reino Unido en el CGCEE y presidente del Consejo de Residentes Españoles en el norte de Reino Unido

Pandemias, Brexit, Boris Johnson…¿seguro que Reino Unido es destino para emigrar?

Al parecer esta pandemia ha empujado a muchos emigrantes a reevaluar sus prioridades, y muchos jóvenes y no tan jóvenes, o se han vuelto ya o han decidido volver este verano a España. 

Todos ellos aparte de vivir en una cultura nueva y muchos experimentar la plena independencia por primera vez, vuelven ahora encantados a su anterior vida, con quizás los mismos problemas, o quizás no…quizás su estancia en el extranjero les ha aportado unas herramientas que facilitarán su incorporación al mercado laboral español.

Sea cual sea el caso al igual que salieron retornan y quizás ahora han visto que los salarios no los regalan en ningún lugar y que ahora habrá que adaptarse a las posibilidades reales de nuestro país, y que de ser explotado quizás es mejor que lo hagan los tuyos. 

En nuestro país muy pocos se verán beneficiados por el plan retorno, bien por no cumplir las condiciones para algunas ayudas o por el pleno desconocimiento de las ayudas que las comunidades autónomas o gobierno central presupuesta para atraer de vuelta a nuestros emigrantes.

La vuelta en muchos casos es para un comienzo de 0 de nuevo, pero esta vez con la familia y amigos cerca.

Los que vuelven tras una estancia corta no encontrarán la dificultad para adaptarse pero muchos de aquellos que han alargado su periodo como emigrantes se encuentran de repente con que la vuelta a casa no es fácil, y ya no es su casa, ni su barrio, ni su país…tras vivir en otra cultura han cambiado ellos, y ahora se suman a los muchos que en ningún sitio estamos al 100% contentos.

Y el espíritu de critica hacia lo nuestro ha subido al compararlo con otros sistemas y otras formas de entender el trabajo y la vida. Recuperan mucho de aquello que anhelaban pero ahora se suma el anhelo de aquello que si que funcionaba bien en sus países de acogida…ahora la perfección es su familia y amigos, pero la mezcla ideal sería con los trabajos o amigos también dejados atrás en Londres, Helsinki, o Melbourne.

En Reino Unido la vuelta de muchos españoles se ha estado dando desde 2016, en el que tuvimos un duro golpe con la realidad…y muchos tras estar asentados durante lustros en el país.

El coronavirus ha puesto las cosas en su sitio, y si lo sumas a la incertidumbre del Brexit hace que quizás no sea tan apetecible vivir este periodo histórico en primera persona, y sea mejor no ser participe del experimento y verlo desde la barrera de tu casa en España o quizás desde un nuevo destino lejos de las aguas turbulentas del Mar del Norte y donde no haya un apoyo a las posturas xenófobas y anti emigración tan claras como en los últimos 4 años por parte no ya de ultras o partidos populistas, sino desde dentro del gobierno mismo.

Boris Johnson hace solo unas semanas poniéndose de nuevo la careta de esa hipocresía tan común hoy en día en el partido conservador británico, en su alocución a los medios para informar sobre los datos del coronavirus, decidió soltar un sonrojante “tutti benvenuti” para pedir que los ciudadanos europeos trabajando en trabajos en cafeterías, restaurantes y hoteles en Reino Unido, volvieran a Londres a ponernos cafés, y servirnos comida, ya que así se ayudaría a impulsar la apertura de los centros de las ciudades.

No solo quiere a nuestros hijos en los colegios como conejillos de indias para investigar como avanza la imparable propagación del virus (imparable porque el lo quiere asi), ahora quiere que nuestros compatriotas que estaban trabajando en grandes ciudades por el salario mínimo, vuelvan a trabajar donde ningún ciudadano nativo quiere hacerlo y paguen impuestos, y alquilen pisos, y aporten más de lo que gastan de sus colegios y hospitales.

Aquellos a los que su ministra de Interior, Priti Patel, denominó “low skilled” (con habilidades bajas), y que en su sistema por puntos a partir de 2021 tendrán más problemas para entrar en el país, son a los que Boris Johnson tira miguitas de pan para atraerlos de vuelta.

Muchas granjas dejaran toneladas de frutas y verduras sin recoger en sus suelos este verano. Muchos establecimientos pondrán carteles buscando trabajadores este verano y todo esto restará en muchos millones de libras esterlina de esa recuperación en forma de V que algunos economistas vaticinan.

La campaña del secretario de estado de medio ambiente hace 1 mes para atraer a la población británica a ayudar en campos y granjas, “Pick for Britain”, entrañaba levantarse a las 5 de la mañana, y trabajar por salario mínimo. Se intentaba cubrir los hasta 80 mil trabajadores europeos que en el pasado venían a trabajar, y hemos conocido que un gobierno como Reino Unido solo gasto unas pírricas 16.500 libras esterlinas con el fin de lograr este objetivo…ya sabían que no iba a funcionar y de hecho ya organizaron vuelos charters a partir de abril para traer trabajadores de Rumania.

Cuando maltratas a los inmigrantes, estos se hartan o buscan nuevos destinos. Cuando pones trabas a que vivan y se asienten en tu país, una crisis como el Brexit unida al coronavirus, quizás te hacen resituar las prioridades en tu vida. Lo que antes era esencial y necesario pasa a ser importante, sí, pero ese trabajo por salario mínimo en Londres ya no justifica los sacrificios.

Reino Unido ya no es tan atractivo y la Oficina Nacional de Estadísticas britanica (ONS) ha publicado esta semana, los últimos datos que muestran que la cifra de inmigrantes que llegan está bajando y que el número de los que emigran ha subido un 8% el ultimo año. El crecimiento de la población ha sido el menor experimentado desde 2004 y la verdad, no es ninguna sorpresa.

Seguimos inmersos en este capitulo en 3D de Black Mirror, y esperamos que se acabe y volvamos ya a una realidad mas aburrida, predecible, y fácil de sobrellevar. Hemos tenido ya demasiados sobresaltos los últimos años.