lunes, 16 de mayo de 2022

Obituario |José Pérez: de Celanova a referente gastronómico en Nueva York

José Pérez Celanova Nueva York web
José Pérez junto a su hijo, Joe Pérez

Celanova acaba de perder a uno de sus hijos distinguidos con el fallecimiento de José Pérez, a los 99 años, que como tantos otros había emigrado a Nueva York en la década de los treinta del siglo pasado. En esa ciudad logró hacerse un nombre y convertirse en referencia de la gastronomía hispana a lo largo de décadas de fructífera labor.

Hace unos años ya nonagenario, todavía recordaba su peripecia vital, llena de hitos y de historia, de muchas pequeñas historias, que fueron jalonando su trayectoria, pero que según recordaba José, se reunían en apenas dos ideas: trabajo, mucho trabajo y disciplina. Después de unos años trabajando en la restauración, en 1941 se hizo con la mitad de la propiedad -luego acabaría en sus manos- del restaurante El Faro, de Nueva York, que había sido fundado en 1927 y con el que alcanzó tres estrellas en la lista del New York Times Review.

José Pérez se convirtió así en el “faro” para muchos otros emigrantes celanovenses -y de otros lugares- que comenzaron su andadura profesional en su negocio para luego hacer carrera establecidos en negocios propios de hostelería. Esa bonhomía y generosidad le valió a don José el aprecio y el respeto general entre la colonia hispana de Nueva York y también el de su pueblo natal, al que volvía cada año para pasar unos días de descanso.

El vínculo con la tierra natal lo transmitió también a los suyos, hasta el punto que en el momento de su óbito, su nieto David -hombre importante en el mundo de la publicidad- abrió una campaña para convencer a quienes tuvieron o tienen el deseo de enviar flores al fallecido, que en vez de ese gesto, ingresen en una cuenta bancaria creada al efecto el importe del donativo. La recaudación por este medio será destinada a la Banda de Celanova, de la que don José no se perdía un concierto durante las etapas de descanso en su espléndido chalé de la villa de San Rosendo.

Amable, con don de gentes, cultivado y buen comunicador, gustaba de contar sus inicios como empresario y las satisfacciones que le dio El Faro, donde era famosa la paella y por cuyos salones pasaron las más altas personalidades de Nueva York y personajes famosos de la empresa, la cultura y la política estadounidense. Una de sus máximas era la de tratar por igual a todo el mundo, independientemente de su origen, fortuna o proyección pública. Se ufanaba de tener el mejor producto para cocinar y cuyo secreto consistía, simplemente, “en ser el primero en llegar cada día al mercado, para escoger la mercancía de mayor calidad”.

Don José se sentía orgulloso de los suyos; padre de tres hijos, Manuel, Susana y Joe -que le sucedió en El Faro-; suegro de Servando Cid, también afamado restaurador, propietario del restaurante Marbella de Nueva York. El matrimonio de Servando y Susana, a su vez, le dieron dos nietos famosos: el ya mencionado David, publicista y empresario, y Carlos Cid, famoso DJ, galardonado hace unos años con un premio Grammy.

En la hora del adiós definitivo, tanto entre la colonia hispana de Nueva York, como en Celanova, José Pérez deja para la memoria el recuerdo de una persona de bien y referente para quienes le conocieron y trataron tanto en el ámbito personal como en el profesional.