lunes, 16 de mayo de 2022

Nueva Zelanda adelanta al 1 de agosto la reapertura completa de fronteras

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Jacinta Årdern, la primera ministra de Nueva Zelanda

Agencia EFE

Nueva Zelanda, país que aplicó una de las medidas más estrictas del mundo contra la pandemia de la covid-19, reabrirá completamente sus fronteras internacionales el 1 de agosto, dos meses antes de lo previsto, anunció la primera ministra del país oceánico, Jacinda Ardern.

Los viajeros de cualquier país podrán entrar al territorio neozelandés a partir de las 23:59 hora local del 31 de julio, aunque las autoridades remarcan todavía la necesidad de un certificado de vacunación para entrar o sin vacunar pero con una exención aprobada.

La medida también da luz verde a la entrada al país desde esa fecha a los cruceros y la reanudación de todas las actividades de enseñanza a estudiantes internacionales, de acuerdo al comunicado el Ejecutivo de Wellington.

Ardern incidió en que el país quedará entonces "completamente abierto" y que esta medida ayudará a las empresas a paliar la escasez de mano de obra cualificada habitual en determinados sectores.

Nueva Zelanda blindó sus fronteras desde marzo de 2020 e incluso retrasó el regreso de sus propios nacionales al imponer un cupo de entrada diario con el objetivo de evitar que el virus entrara y se propagara por el país.

A principios de febrero, las autoridades anunciaron un plan de reapertura en cinco etapas que comenzó el 28 de febrero al levantar el límite diario para el regreso de neozelandeses y que concluía inicialmente en octubre, pero ahora adelantado al 1 de agosto.

Nueva Zelanda, que en enero registraba menos de un centenar de casos de covid-19 y ha vacunado al 96% de la población diana con dos dosis, reportó este miércoles 8.047 nuevas infecciones y acumula más de un millón de casos, incluidos 855 fallecidos, desde el inicio de la pandemia.

A pesar de la alta tasa de vacunación, un numeroso movimiento de antivacunas acampó frente al Parlamento entre febrero y hasta principios de marzo, cuando fueron desalojados por la Policía, en protesta por la inoculación obligatoria del suero contra la covid-19 en algunos sectores laborales y otras medidas contra la pandemia.