Martes, 16 de julio de 2019

Florencio Gulías: "Nuestra cultura sigue tan viva en México como hace tres décadas"

Florencio Gulías
Florencio Gulías

Con 13 años dejó su Beariz natal para buscar en México un futuro mejor. Después de más de cinco décadas viviendo en el país latinoamericano, Florencio Gulías (Beariz, 1953) sigue sintiéndose tan unido a su tierra como cuando se marchó. "Cuando vuelvo, todo es igual", asegura. En México formó su familia, siempre unida a Galicia, aún en la distancia física. En el año 2014, fue elegido presidente del Centro Gallego en la capital, que gestionó durante cinco años con tesón. Durante su mandato, impulsó mejoras en las instalaciones y programación de la institución, de la que forman parte las generaciones de gallegos emigrados. Ahora, deja la presidencia, que pasa a las manos de Alfonso Martínez Lorenzo, natural de Avión. Con los deberes hechos, y mucha ilusión por la nueva etapa del centro, Gulías disfruta del verano en casa, a la que vuelve religiosamente dos o tres veces al año. 

¿Cómo valora su etapa en el Centro Gallego? 

Creo que estos cinco años estuvieron bien, hemos trabajado con el objetivo de mejorar. Por ejemplo, mantuvimos las instalaciones del club deportivo y buscamos un nuevo espacio cercano al centro cultural –donde los más pequeños ensayan– para estacionamiento de coches y facilitar así la llegada de los niños a las clases. El terreno tiene aproximadamente mil metros cuadrados, y está justo enfrente del edificio. La medida favoreció mucho a los socios, gracias a los que hemos podido hacer las mejoras, claro.  

¿Con cuántos socios cuenta actualmente la entidad?

Somos como 1000 socios con carné, lo que equivale a alrededor de unos 4000. Cada familia tiene un solo carné, pero a lo mejor tienen dos o tres hijos. Nos mantenemos en esta cifra desde que entré como presidente, el centro está muy activo, la verdad.

¿La cultura gallega se sigue manteniendo viva entre los hijos y nietos de los emigrantes?

Sí, sigue muy viva, tanto como hace 20 o 30 años, o incluso más. Los más jóvenes asisten a las clases de baile, de gaita... Disfrutan mucho de las actividades tradicionales. Allí tenemos profesores que imparten las clases durante todo el año, pero además la Xunta envía también a docentes gallegos cada cierto tiempo que viajan a nuestro centro y les enseñan. Para los chicos es un placer continuar con el legado de la cultura gallega, aprenderla, transmitirla. La verdad es que tenemos gente que baila y toca la gaita muy bien. 

¿Qué tipo de actividades promueve el Centro Gallego?

Hay de todo, desde las clases tradicionales para los jóvenes hasta fiestas campestres donde participan las familias enteras y donde se juntan la mayoría de los socios. A lo largo de todo el año tenemos bailes donde participan los niños, los chicos y los más mayores: se forman cuadros de baile según la edad y todos tienen su hueco. El primero de mayo, por ejemplo, el Día del Trabajador, tenemos una de las citas más importantes del año, en la que nos juntamos como 5.000 gallegos venidos de todas partes de la República para pasar el día en comunidad. 

¿También celebran las fiestas tradicionales de aquí?

Sí, claro, hacemos las mismas que hacíamos en Galicia, pero allá. Celebramos, entre otras, la Ramallosa, el San Martiño... Nos gusta mantener las tradiciones propias de nuestra tierra.

Ahora arranca una nueva etapa en la institución.

Sí, y estoy seguro de que será muy buena para el centro. El ya presidente, Alfonso Martínez Lorenzo, también ourensano, de Avión, y el resto de la directiva continuarán en la misma línea que nosotros, trabajando para conseguir lo mejor para los socios. 

¿Era necesario un cambio?

Creo que lo que es necesario es dejar paso a las generaciones que vienen detrás, que haya un relevo. Él tiene 54 años, es joven, y siempre ha estado muy activo e involucrado en las actividades del centro, tanto él como su familia. Cada semana va varias veces con su esposa, Araceli –también gallega, de Rubillón (Avión)–, y con sus hijos jóvenes, que asisten a las clases de cultura tradicional.

Llegó a Ourense hace poco. ¿Se quedará aquí todo el verano?

Claro, hasta principios de septiembre no vuelvo a México, siempre que puedo me quedo todo el verano en Beariz para disfrutar de la tranquilidad. Aquí está mi casa y me gusta venir varias veces a lo largo del año, es un lugar agradable. De hecho, volveré en el mes de diciembre, para pasar aquí las Navidades, como hacemos habitualmente. 

Emigró hace más de cinco décadas. ¿Es difícil sentirse como en casa después de tanto tiempo fuera?

Aunque llevo 52 años fuera, este es mi lugar de origen. Cuando llego aquí me siento como cuando tenía 7 o 10 años, y ahora ya tengo 66. Me marché con 13 allá, pero Beariz sigue siendo mi casa. En México, claro, también estoy muy bien después de tantos años. 

¿Qué hace cuando está aquí?

Cuando llego paso mucho tiempo con la familia, con los amigos, con la gente que está aquí y a la que no puedes ver a menudo. También aprovecho para viajar un poco por aquí: me gusta pasear por Galicia, nunca me canso de recorrerla y de visitar todos sus rincones. Además disfruto mucho de la tradición, de las fiestas, de las romerías, de los bailes... Me gusta estar tranquilo, porque de la ciudad ya vengo cansado.