sábado, 24 de octubre de 2020

Mónica de la Torre, de Ourense a Leicester

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¿Cómo empezó su aventura como escritora?

Con un sueño. En sentido literal. Muchas noches paso la noche en vela, ya que mi hijo tiene autismo lo que hace que esté muy inquieto y no logre descansar bien. Y en una de esas noches, entre los desvelos, soñé con una chica que quería viajar a otro país donde trabajar y empezar una nueva vida. El destino era Australia, y su profesión, veterinaria, dos de mis deseos. Con esa idea en mente, unas semanas después comencé a desarrollar la idea hasta que completé un primer capítulo. A mí pareja le gustó y…

Y finalizó la historia de “Bajo la luna de Sidney”, su primer libro. Cuéntenos un poco más de lo que nos podemos encontrar en sus páginas y de cómo vio la luz. 

Habla de una joven veterinaria que se muda de Madrid a Sidney para dejar atrás una traumática ruptura y comenzar una nueva etapa. Allí hace nuevas amistades entre las que está un chico al que le une una pasión: el baile, ya que a ella le encanta bailar y él es profesor. Una historia romántica en toda regla. 

Su publicación se debió un poco a las cosas del destino. Cerca de donde vivo en Leicester, Reino Unido, residía una correctora y editora, Raquel Ramos, que a través de su editorial Ramos de Olivo Ediciones, puso en marcha todo lo necesario para que pudiese ver mi libro publicado. Ella me ha ayudado, y me ayuda, en todo este proceso con sus correcciones, anotaciones y en la edición. 

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Pero esta historia no acabó ahí.

No. Cuando estaba a la mitad del libro, se me ocurrió el final, un final abierto. Y me di cuenta que iba haber una segunda parte: “Bajo la luna 17 mil kilómetros”. Y cuando lo estaba acabando, supe que también habría una tercera parte que ahora mismo se encuentra en corrección.

¿Y ya tiene título y fecha para esta tercera novela?

“Bajo la luna…” y hasta ahí puedo leer… (risas). Sé que quiero mantener ese inicio como en los otros libros, pero aún no me he decidido por ningún título en concreto. En cuanto a la fecha, me gustaría que para Navidad, o como muy tarde Reyes, viese la luz. 

¿A qué se debe ambientar sus libros en Australia?

De pequeña, en casa de mi abuela, vivíamos muchas personas y era una locura. Con 10 años, mi madre me compró un globo terráqueo, y muchas veces miraba cuál era el lugar más lejano de aquella casa… y era Australia. No significa que no los quiera, al contrario, pero soy una persona más bien desapegada y me gusta tener y disfrutar de mi espacio.

¿Y ha cumplido ese deseo?

No, aún no. Está en la lista de cosas pendientes. 

Y sin embargo, ha hecho una fiel recreación de lo que son las calles de Sidney ¿cómo lo ha conseguido?

Con mucho trabajo. De hecho, ha sido más largo el proceso de documentación y búsqueda, que la propia escritura. Google maps, búsquedas en la red, imágenes… pero creo que el resultado ha sido bueno. Tanto es así que más de una persona que estuvo en Sidney me dijeron que se sentían transportadas a la ciudad. 

Estos no son sus únicos libros. Cuéntenos que más se trae entre manos.

Son dos libros más. Uno ambientado en Belfast, sobre una chica periodista que le dan la oportunidad de viajar a Nueva York haciendo reportajes por diferentes estados. Y un segundo libro ambientado en Estambul del que ya he escrito una primera parte y estoy pensando en darle continuidad con una segunda. Ninguna de las dos tiene título ya que están pendientes de correcciones y edición. 

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Entre tantos escenarios, ¿ha pensado en ambientar algún libro en su ciudad natal, Ourense?

En alguna tal vez sí que lleve a los protagonistas a las calles de la Auria y le dé el protagonismo que se merece. 

Desde sus inicios como escritora hasta hoy, ¿ha notado evolución?

Sí, me resulta mucho más fácil escribir y me noto más suelta a la hora de enlazar frases.

¿Es usted una escritora de mapa o de brújula?

Más bien de brújula. Me siento a escribir y van surgiendo las frases y las ideas según mi estado de ánimo, lo que voy viendo a mi alrededor. Es algo aleatorio. 

¿Ordenador o bolígrafo y papel?

Ordenador, porque es más cómodo. Pero sí es verdad que suelo llevar conmigo una libreta y un bolígrafo para anotar ideas sueltas para que no se me olvide nada.

¿Qué es para usted escribir?

Una vía de escape. Es sentarme a escribir y el mundo se para a mí alrededor. Me gusta inventarme historias de las que me gustaría ser protagonista. Viajar a Australia, ser veterinaria, el baile… Y me gustaría que la gente también sueñe y se vea reflejada en esas historias. 

¿Es también una lectora voraz?

Sí, leo de todo. Aunque me gusta especialmente el género romántico. Aunque no soy muy romántica, sí que me gusta leer ese tipo de novelas que para mí son como de ciencia ficción… algo tan perfecto ¡no puede existir! (risas). Que no digo que no haya casos, pero pocos de tanta perfección y tan bonitos. 

¿Cuál es el mejor recuerdo como escritora?

Las reseñas que me dejan siempre son especiales. Ese apoyo de la gente siempre anima. Sí que recuerdo con especial cariño una reseña de una chica que me buscó por redes sociales desde Argentina. Pensar que te lee gente desde tan lejos, es algo indescriptible. 

¿Se atreve a dar un consejo a alguien que todavía no ha publicado?

Que lo intente, que luche si ese es su sueño. El "no" ya lo tiene.