Lunes, 30 de marzo de 2020

Los españoles en el exterior observan de reojo a España

Rebeca Abad, ourensana en México
Rebeca Abad, ourensana en México

Los ourensanos que residen en el exterior afrontan la crisis sanitaria del coronavirus con una doble preocupación, por la situación en sus países de residencia y por la de España. Estos días no sacan ojo de la provincia, desde la distancia  y mantienen contacto casi diario con familiares y amigos. Mientras, se adaptan a los cambios de sus ciudades, en donde cada vez más también comienzan a escasear los viandantes por las calles. 


Luxemburgo


El número de afectados de Luxemburgo se mantiene por debajo de mil, pero en relación a la población total (600.000 habitantes), es una cifra elevada. Gran parte de los negocios de restauración ya están cerrados y la población con posibilidad de hacerlo trabaja desde casa. 

Españoles en Luxemburgo web

"Todavía podemos salir a pasear, así que mi compañera de piso y yo solemos salir cuando no trabajamos para hacer alguna rutilla por las zonas verdes de la ciudad, que hay muchas, para despejarnos y también por miedo a que se prohíba con el paso de los días", explica la ourensana Sara González, que vive en Luxemburgo desde el pasado mes de noviembre. "Aunque hay bastantes casos para la población que hay, lo cierto es que un porcentaje muy bajo está ingresado, lo que permite que la sanidad no esté saturada", asegura. El principal peligro es el contagio por viajes, ya que la situación de Luxemburgo en Europa facilita los desplazamientos entre países. "Por ahora parece que la situación está calmada, pero tenemos que ver cómo evoluciona", añade González.


México


Desde Puerto Vallarta (México), la ourensana Rebeca Abad espera que la situación española no se traslade al país latinoamericano. "El sistema sanitario es muy precario, así que si los contagios se disparan como allí la situación va a ser muy mala", asegura. 

El Gobierno no ha tomado ninguna medida prohibitiva hasta el momento para evitar la propagación del virus –"Dicen que son pocos, 300 y pico en todo el país, pero se hace difícil de creer, la verdad"–, por lo que a pie de calle, el ambiente es de cierta normalidad. "Como no se ven cambios, la población tampoco está muy preocupada", apunta. En su caso forma parte de la dirección de un hotel, que sí cerró sus puertas. "Los pocos que permanecen abiertos alojan a viajeros locales, de México", añade. 


Nueva Zelanda


El Gobierno neozelandés decretó hace pocos días el cierre de establecimientos –excepto los de primera necesidad–, así como el confinamiento de la población. "No es como en España, aquí llaman a la responsabilidad individual, no están sacando a la policía a las calles. Cierto es que aquí la gente es de estar en su casa fuera de la ciudad, es otro modo de vida", explica Pablo González, ourensano que reside en el país. 

La mayoría de la población ya trabaja desde casa, y el Gobierno ha facilitado paquetes económicos de ayudas para aquellas personas que están perdiendo su trabajo a causa de la crisis.