Domingo, 05 de abril de 2020

BÉLGICA ESTÁ DE LUTO

De la alegría por la detención Salah Abdeslam al dolor por los atentados suicidas de Bruselas

Flores y velas en Bruselas
Flores y velas en Bruselas

El 22 de Marzo de 2016 ha pasado a formar parte ya de la dramática y negra historia del terrorismo internacional. Nueva York, Madrid, Londres, París y ahora Bruselas han sido objetivos de la barbarie del yihadismo o del Estado Islámico en los últimos 15 años.

El atentado suicida de Bruselas ha pillado por sorpresa a los ciudadanos belgas, no así a los autoridades que reconocían en las primeras horas de confusión, caos, miedo, que "se confirmaba lo que estaban esperando".

A pesar de los problemas con las comunicaciones, la red una vez más fue el medio donde se vieron, contaron de forma casi inmediata las primeras escenas del atentado. En los grupos de Facebook donde se relacionan los españoles que residen en Bélgica se sucedieron los mensajes de dolor, rechazo y en algunos casos rabia: "Esta barbarie se acabará cuando los grandes mafiosos,los poderosos,esas grandes familias que controlan todo dejen de hacer barbarie en contra los más débiles".  

Otros mensajes eran tranquilizadores como el caso de la madrileña Violeta Martín que publicaba nada más producirse la primera explosión: "Trabajo para una compañía aérea en el aeropuerto de Bruselas-Zaventem y todos estamos bien, espero que todos estéis bien y que llevéis mucho cuidado, no entiendo cómo esto puede pasar".

Hemos podido recoger testimonios de algunos los miembros de estos grupos, como es el caso de Adriana Milner que nos decía que "la ciudad está en estado de alerta máxima, lo que significa que no funciona el aeropuerto ni los transportes urbanos, trenes. Aconsejan que cada uno se quede donde esté y evite al máximo desplazarse. Todo esto y las imágenes del horror produce muchísimo desánimo y rabia, y propicia la caída en el error de asimilar musulmanes con terroristas. Espero, también porque la mayor parte de víctimas del Estado Islámico en el mundo son también musulmanes, que con el tiempo sean los países mayoritariamente musulmanes los que acaben con esta gentuza cobarde y perversa, que utiliza el nombre de su dios y su religión en vano para dar rienda suelta a ideas extremistas y discursos de odio que no tienen nada que ver con la respuesta a una provocación ni con nada justificable".

Trinidad Moro, nos contaba que su marido es taxista "estaba en el aeropuerto trabajando como todas esas pobres personas en el metro, que seguro todas Iban a sus trabajos. No estamos en seguridad, pero no sólo en este país sino en el mundo entero y es muy triste. Yo vivo en Bruselas desde mis 9 años, casada con un belga desde hace 40 años, abuela de dos maravillosas niñas y me da mucho miedo el mundo que vivimos ahora".

Respecto al colectivo de españoles, Cristina García nos decía con malestar que:"No hay víctimas mortales pero somos víctimas sociales y ahora muy bien todo, pero en dos días se acabó la solidaridad. Preguntad a la clase política y a la casta empresarial que son ellos los que preparan todas estas cosas, si de verdad os importan los españoles fuera".

Muchos  mensajes también llegaban desde España: "Bélgica llora hoy, lloramos todos los que conocemos Bruselas y el país, espero que todos nuestros amigos estén bien y mi pésame a las víctimas en este terrible día", son algunos de los que se pueden leer en "Españoles en Bélgica".

Fuera del universo Facebook, y a pesar de los problemas con las comunicaciones, hemos podido hablar con José Miguel Luengo, director de la delegación canaria en Bruselas, que habitualmente coge el metro en la estación donde se produjo  uno de los atentados suicidas. José Miguel nos confirmaba que  Bruselas está en estado de shock, que los problemas en las comunicaciones se suceden y es difíicil desplazarse por la capital belga. José Miguel nos contaba también que  tuvo que coger el coche y tardó alrededor de tres horas en llegar al trabajo.  

Miguel Sanchez del Centro Asturiano de Bruselas se enteraba por la radio de lo sucedido. "Al llegar al trabajo nos han llegado la información que el metro tambien habría sufrido un atentado, personalmente trabajo en la empresa de transporte público STIB, y a raiz de eso nos han prohibido de salir de la oficina central que se encuentra a unos pocos metros del gobierno belga. La sensacion que se vive aqui en Bruselas es algo extraña puesto que el viernes se celebraba que las fuerzas de seguridad arrestaran al terrorista Salah y hoy sufrimos estos ataques".