viernes, 25 de septiembre de 2020

La ciudad neozelandesa de Auckland pone fin a su segundo confinamiento

Los habitantes de la ciudad de Auckland, la más poblada de Nueva Zelanda, pudieron volver a las calles al rebajarse las medidas de confinamiento impuestas el 12 de agosto a raíz de un rebrote de COVID-19, tras pasar más de cien días sin contagios locales.

Las escuelas y los comercios de Auckland, que tiene 1,7 millones de habitantes, abrieron sus puertas con algunas restricciones después de que se relajara desde la medianoche el confinamiento del nivel 3 al 2, lo que les permite tener reuniones de un máximo de diez personas y obliga a las personas mayores de 12 años a usar mascarillas en el transporte público.

Tras tres semanas de confinamiento estricto, miles de personas llenaron hoy las instalaciones de la terminal doméstica del aeropuerto de Auckland portando sus tapabocas, aunque al parecer es imposible respetar la distancia física en las zonas para dejar y recoger el equipaje, según las imágenes en las redes sociales.

"Todos nos sentimos un poco cansados. Estamos en esto desde finales de febrero. El mundo entero está igual, pero en comparación, aquí lo estamos haciendo bien. Vamos a superarlo nuevamente si todo el mundo pone de su parte", dijo este lunes a los periodistas la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern.

Nueva Zelanda, que lucha contra un rebrote de COVID-19 que surgió cuando se detectó el virus en cuatro miembros de una familia en Auckland a mediados de mes, registro este lunes 9 contagios de COVID-19, cinco de ellos por transmisión local y cuatro detectados en los centros de cuarentena.

Desde el inicio de la pandemia, Nueva Zelanda acumula 1,387 infecciones, que incluyen 22 fallecimientos y 131 casos activos, según datos del Ministerio de Salud del país, que aún no da con el origen misterioso del rebrote en Auckland.

El Gobierno de Nueva Zelanda, que tiene algo menos de 4,9 millones de habitantes, ha sido alabado mundialmente por su rápida respuesta a la pandemia, al confinar al país en marzo cuando tenía unas 50 infecciones de COVID-19 y cerrar sus fronteras.