sábado, 15 de junio de 2024

Alberto López Barros: cuando la música gallega se destaca en la cultura porteña

En la imagen entrega de diploma, (de izq a derecha). Isabel Vilela Loriño, presidenta de Residentes de Mos, Fernando García Casas, Alberto, Cecilia Ferrero, Alejandro Lopez Dobarro y Fernando López Pereira
En la imagen entrega de diploma, (de izq a derecha). Isabel Vilela Loriño, presidenta de Residentes de Mos, Fernando García Casas, Alberto, Cecilia Ferrero, Alejandro Lopez Dobarro y Fernando López Pereira

En la tarde del viernes 7 de junio, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires reconoció como personalidad destacada en el ámbito de la Cultura a Alberto López Barros.  Así fue que la música, y por ende la cultura gallega, traspasó una vez más la muralla en que, tal vez antaño, se la ha reducido a un colectivo específico y se expandió como lo que es, universal.

El evento se llevó a cabo en el Salón Montevideo de la Legislatura,  en la calle Perú 160, en la vecindad del Cabildo de Buenos Aires y de la Plaza de Mayo. La asistencia superó toda previsión y, antes de comenzar  ya  una verdadera multitud desbordó  las instalaciones.

Alberto con su gaita

Imposible enumerar a las personalidades asistentes, ya que todas las federaciones y asociaciones de la colectividad gallega y española  estuvieron representadas por sus autoridades.

Fernando García  Casas, cónsul general  de España, se hizo presente pese a que su agenda de trabajo, habitualmente nutrida, se complejiza  en estas fechas electorales, fue un claro ejemplo de que la distinción era por demás significativa.

Alejandro López Dobarro, uno de los oradores, delegado  de la Xunta de Galicia, advirtió cálidamente, luego de extenderse en  las dotes humanas y artísticas del homenajeado. “Te han puesto la vara muy alta, Alberto, porque eres muy joven y de ahora en más solo te queda seguir creciendo en tu carrera, lo cual es un desafío, casi impensable, pero que no dudamos que encararás, con éxito,  como cada cosa que te has propuesto”

Ruy Farias, reconocido académico e investigador, resaltó la importancia que tiene para la colectividad gallega  escuchar música , “porque va acompañada de una carga de experiencia vivida y le sirve,  doblemente, como pasatiempo y como “piensatiempo”. Es un vaso comunicante hacia el pasado. El emigrante se reencuentra a sí mismo en otro tiempo y espacio”. De este concepto antropológico pudimos dar cuenta a lo largo de toda la velada.

El público abarrotó la sala durante el reconocimiento

Fernando López Pereira, presidente del Centro Galicia, destacó los años de convivencia en la institución, desde la niñez, como parte de esas familias que conformaron y conforman nuestras instituciones.  “Lo conozco desde antes de que tocara la gaita o la ocarina”, dijo, emocionado. “Sus logros son fruto del trabajo y la tenacidad”.

Las palabras de sus alumnos lo reconocieron como el maestro más generoso y humilde a la vez, que tanto puede enseñar  como escuchar, estar cerca, impulsar, crear sobre lo ya creado, y no perder nunca la energía, contagiarla, poner alegría y corazón.

Esas palabras, en  voces de jóvenes, nos hicieron sentir a todos que hay un futuro posible y casi certero para nuestra colectividad, que lo gallego sigue sonando, las gaitas siguen tocando y son escuchadas, cada vez en más espacios y diversos, y cada vez con mayor respeto.

Como no podía ser de otro modo, así se dijo, Alberto convirtió el homenaje en un recital. Tan vasto fue el repertorio, que excedió  a los temas tradicionales, de su autoría, de  diversos grupos, a distintos instrumentos, amén de la imprescindible gaita, como la ocarina y la flauta.

Alberto toca la gaita ante la colectividad
Alberto toca la gaita ante la colectividad

En este instrumento estuvo   acompañado de un compañero de estudios del bachillerato, quien había sido el que lo introdujo en el mundo de la música y con el que en esa noche hicieron un dúo, poniendo de manifiesto que la amistad y la empatía son una parte indispensable en Alberto López Barros.

 El homenajeado baila el tango "Quejas de Bandoneón" con su esposa Karina

Tampoco faltó el tango, ni en la danza- con su esposa Karina, magnífica bailarina-  ni en una composición mosaico,  en la que, junto a Arauco Yepes,  jugó con el ensamble de los más tradicionales temas, y lo bautizaron “Mi Buenos Aires Cuesta una Cabeza, querido”.

Alberto y Arauco Yepes con flautas
Alberto y Arauco Yepes con flautas

Para entonces los aplausos y las exclamaciones retumbaban en los antiguos muros del señorial edificio. Algarabía y espontaneidad que marcaban la impronta del homenajeado y la concurrencia.

La emoción, que bailoteaba en el brillo de los ojos de los asistentes, llegó al punto máximo cuando Alberto llamó a su hija Malena, que interpretó, magistralmente,  Lela - de la obra “Os vellos non deben de namorarse”, de Castelao -. La dulzura del tema y la voz transformaron la noche otoñal de la ciudad en la verde campiña gallega.

La hija de Alberto, Malena,  cantando "Lela"

Seguramente  sus padres y abuelos, para quienes compuso piezas  que interpretó,   habrán bailado en Mondariz. Mientras sobre la calle Perú, de la ciudad de Buenos Aires, el nutrido auditorio dio palmas,  “aturuxos”, bailó pasodobles, muñeiras y la fiesta tuvo un final porque la hora del cierre se hizo inminente, en pleno entusiasmo, como sucede siempre con sus actuaciones, que derrocha sin pensar si el auditorio es numeroso o reducido, con personalidades o ciudadanos de a pie, no mide su entrega de acuerdo a las circunstancias, lo hace porque lo siente.

Y seguramente fue esa calidad la que más se ponderó a la hora de distinguirlo como Personalidad Destacada en el Ámbito de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, una ciudad que fue y sigue siendo un faro en Latinoamérica, en este aspecto.

Nada más preciso que las palabras de quien fue autora del proyecto de ley para distinguirlo, Cecilia Ferrero, que así se expresó:

“Figura  casi omnipresente en cuanto evento o escenario  lo requiera sin especular con la magnitud o repercusión del mismo. Sinónimo de galleguidad,  la defiende de modo  permanente en los diferentes  ámbitos de nuestra ciudad, donde promueve  y difunde la música gallega.  Allí  donde suene la música propia de Galicia es natural verlo contagiando su ímpetu y logrando que la audiencia,  sea cual fuese su origen, haga suya la pasión que él alienta. Por todo esto y mucho más es que la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires te brinda este sentido homenaje declarándote  personalidad destacada de esta Ciudad”.

Celia Otero Ledo