lunes, 27 de septiembre de 2021

Arián González en Cuba: “Clamé por la libertad y recibí golpes y cárcel”

Arián González web
Arián González

“Con todo lo que pasó puse en riesgo mi vida, pero lo volvería hacer una y mil veces. No cometí ningún delito, ejercí mi derecho a expresarme libremente de manera pacífica. Clamé por la libertad de Cuba y me respondieron con golpes y cárcel”, relata Arián González desde la isla caribeña. El abogado hispano-cubano residente en Ourense, que fue detenido el pasado día 12 por el régimen, se encuentra en casa bajo arresto domiciliario tras diez días encerrado. Ahora, pese a la vigilancia, puede contar su experiencia.

Tras ocho días en el calabozo de la comisaría de Villa Clara y dos en la prisión de La Pendiente, González comienza a recomponerse, a reflexionar y a adquirir lucidez tras lo que califica como “la experiencia más traumática de mi vida”. La huelga de hambre y sed que realizó tres días mermó su salud física, que al fin comienza a recuperar. 

El abogado relata que su pesadilla comenzó mientras estaba en Camajuaní, un pueblo de Santa Clara, manifestándose pacíficamente. “Me guié por mi conciencia, fue de manera espontánea y en soledad. Me paré en una calle central y comencé a gritar ‘Patria y vida’ , y a los cuatro minutos me golpearon y me arrestaron de forma agresiva y arbitraria”, explica. Tras ello llegó el calabozo: “A la mitad de mi estancia comencé mi huelga de hambre y sed, y lo hice por miedo a ser desterrado”. Además, afirma que pidió asistencia religiosa pero no se la dieron. “Me decían que no me iban a desterrar, pero sé que si salgo de Cuba -que no sé si saldré aunque quiera- me aplicarán el destierro y no podré volver  a mi familia”, indica González. 

Ahora, su situación sigue pendiendo de un hilo -la fecha del juicio podría tardar meses en dictarse- y solo cambia la ubicación: “Yo salí de la cárcel, pero sigo sin estar libre, tengo un juicio pendiente donde se me acusa de desacato  y me pueden caer hasta tres años de prisión por ejercer un derecho”

LA PRISIÓN CUBANA

“Fue lo más horrible que vi nunca”, así define Arián González el habitáculo en el que pasó los días que estuvo detenido. Tanto en los calabozos de la comisaría como en la prisión de La Pendiente, las condiciones eran infrahumanas. “Me hacinaron con 15 personas en un cuarto de seis metros de largo y cuatro de ancho.  No había higiene, no había espacio, la comida es fatal, hacía calor, había mosquitos y solo se oían los gritos de desesperación de la gente que no podía más”, relata. 

El maestro del ajedrez define su estancia en la prisión de La Pendiente como “un infierno en vida”. Más aún cuando dejó de comer y beber y su estado físico y psicológico se mermó gravemente. 

El día a día en la cárcel era un interrogatorio sin fin: “Me levantaban a cualquier hora, mientras dormía, en cualquier momento. Me interrogaban cerca de 20 veces al día para intentar sacarme información”. También acudieron a Massiel Hernández, la novia de Arián. No solo para hacerle preguntas, sino también para dividirlos: “Le hacían preguntas a  mi novia, la entrevistaban, le contaban que yo la engañaba, le decían falsos chismes para intentar separarla de mí”, explica. “Le llegaron a decir que yo era un infiltrado para que desconfiara”, relata como ejemplo de la  “represión psicológica” a la que fue sometido el abogado hispano-cubano.

SI NO FUESE ESPAÑOL

“En el calabozo solo me salvó mi nacionalidad española” porque “procuran no tener problemas con otros países”, explica González. “Si no fuese por eso me podría haber pasado cualquier cosa, sin embargo me dieron un trato diferenciado y dejaron a mi pareja visitarme -al cabo de tres días- durante dos minutos. Solo verme. A mi madre no la dejaron pasar”, relata. 

“En cualquier prisión del país no les cuesta nada hacerte desaparecer y que nadie se entere. Tienes miedo de lo que pueda pasar y de lo que puedan hacer”, reconoce. Él mismo afirma tener miedo “porque estoy siendo vigilado. Aunque estoy arrestado en mi casa me han amenazado, no puedo publicar nada en redes sociales ni manifestarme ni hacer una serie de cosas que estipula este régimen del terror”, explica. 

EL FUTURO DE LA ISLA

Arián González fue a Cuba porque su madre está muy enferma. “Le traje medicamentos de España porque aquí no hay, precisamente estas manifestaciones estallan por la falta que hay de comida y de medicinas”, señala el abogado. En su estancia pudo observar cómo se llevaban a cabo apagones de luz de más de seis horas. 

“Lo que pasa aquí es impensable en España, esto es una dictadura pura y dura. Lo que nos ha tocado vivir es terrible pero creo que estas protestas marcaron un antes y un después”, relata. “Es un punto y aparte en los últimos 72 años de la historia de Cuba, nunca se vieron protestas de tanta magnitud. Hay una chispa encendida en toda la isla y somos muchos más los que queremos un cambio”, dice esperanzado. Se atreve a lanzar una estimación y apunta al 80% de la isla. “Pero están coaccionados, intimidados, chantajeados  y no tienen nada para defenderse”, explica. “Si sigue habiendo apagones, si siguen faltando los alimentos, la medicación, creo que también seguirán estallando las revueltas. La chispa está prendida”, apunta. 

El caos que se respira en las calles de la isla caribeña, “se puede convertir en peligro. Me consta que ya hay muertos a raíz de esto en Cuba”. Para él la solución pasa por empezar a pensar pacíficamente y “no condenar a los manifestantes para que se pueda respirar otro aire, porque si el régimen sigue apretando al final esto va a estallar”, concluye el ajedrecista. 

Ahora, y mientras espera a tener un destino, recibe el cariño de Ourense: “Me siento muy respaldado por el Colegio de Abogacía y mi club de ajedrez”, señala.

El Concello se une a la defensa de González en el último momento
Mientras el Colegio de Abogacía y el club de ajedrez Liceo Academia Postal hacen lo posible por solucionar la situación de Arián González, el Concello decidió ayer realizar una declaración. Tras una semana sin valoraciones, el Consistorio se sumó a una iniciativa presentada por Ciudadanos. 
Así, ayer la corporación municipal envió una carta al consulado de Cuba manifestándole su preocupación por la situación de González. La misiva, escrita por el edil José Araújo, está dirigida a la cónsul general en Galicia, Yahima Martínez,  y en ella se le recuerdan “os profundos lazos que unen Ourense coa illa”, más concretamente desde que el 25 de septiembre de 2020 se formalizó la hermandad con el municipio de Plaza de la Revolución en La Habana. Esta iniciativa se materializó en diferentes proyectos de colaboración, especialmente en materia logística. 
Ciudadanos fue más lejos y envió una petición al Parlamento gallego para que inste a la Xunta de Galicia  y al Gobierno de España a solicitar al Gobierno de Cuba, “la inmediata puesta en libertad del ciudadano hispano-cubano detenido ilegalemente”, señala. 
Por otra parte, el Subdelegado del Gobierno, Emilio González, rehusó manifestarse: “No tengo información sobre el tema y nos remitimos al Ministerio de Exteriores”.