domingo, 03 de marzo de 2024

Antonio, el hombre sencillo

Artículo de opinión de nuestro colaborador en Francia, Juan José Dorado.
Juan José Dorado, autor de este obituario, corresponsal de La Región Internacional en París

Por Juan José Dorado

Creo que oí hablar de Aliaga por primera vez a inicios de los años 90. Era uno de esos emigrantes que “se pelean y protestan por todo”, debí decirme. Quién me iba a decir que, en 1993, iba a tener que “trabajar” con Aliaga cuando Marcelo Carbone, nuevo director de La Región Internacional, me da la responsabilidad de asumir la corresponsalía de LRI en París. Desde ese momento me intereso mucho más de cerca por el movimiento emigrante y empiezo a descubrir que es más complejo de lo que suponía y, sobre todo, que no eran un puñado de gentes que “protestan por todo”. Lo admito, estaba muy equivocado.

Empiezo a seguir de cerca el trabajo de responsables asociativos como Paquita Merchán, Juan Sampedro, José Antonio Navarro, Concha Jaroslawski, Pedro Ardoy, Gregorio Jiménez, Antonio Montero, José María Oliver, Amparo Martínez, etc. todos, hombres y mujeres al frente de asociaciones y conocidos por sus luchas, también políticas.  En ese contexto empecé a conocer a Antonio Aliaga. Para muchos era Aliaga, para los más cercanos, Antonio.

Con la creación de la Coordinadora Europea de Asociaciones de Emigrantes Españoles, y su elección como presidente y, miembro del Consejo General de la Emigración, empecé a tratarlo más y aprender a conocerlo. Su elección en 2008 como presidente de la Faceef lo convirtió para este periodista es una referencia de obligada consulta.

Tranquilo, poco hablador, comedido en sus intervenciones, con gran capacidad de escucha y paciencia a raudales, Aliaga se iba convirtiendo en Antonio. Y fue, el proyecto de creación de la Casa de España de la Región Parisina, pilotado por las federaciones de emigrantes, el que acabó por convertir a Aliaga en Antonio. Como periodista yo cubría la información de la emigración en Francia, pero, como emigrante, me había implicado en alguna asociación y en la creación de una nueva federación, Generación España, que, como tal, fue invitada a sumarse al proyecto de Casa de España. En la CERP ocupé el puesto de secretario general y durante varios años y bajo la presidencia de Antonio Aliaga, trabajé junto a él. Aliaga ya era definitivamente Antonio.

He visto a muchos hombres y mujeres llegar e irse de las luchas de los emigrantes. Antonio no se fue nunca de ellas. La enfermedad lo alejó, pero nunca se marchó. Hoy hemos perdido a un hombre que no escatimó fuerzas, no escatimó horas al día para dárnoslas restándolas a su familia. Esa familia que siempre estaba junto a él y entendía su trabajo.

Hoy Antonio nos deja el fruto de esas luchas, sociales, políticas, sindicales y asociativas. Hoy ha sumado su nombre al de esos otros líderes, no tengamos miedo de la palabra, sí, líderes, que como Paquita, Gregorio, Sampedro, Arturo y tantos otros nos han dejado huérfanos.

Me decía Ramón Díaz, en el adiós a Antonio Aliaga, “ya vamos quedando pocos” y esas palabras han tenido un eco especial en mí. Pero a pesar de su edad, sus ganas de seguir defendiendo a la emigración y participar de todas las luchas sociales están intactas. Gracias a Ramón Díaz, Antonio García, José María Oliver, Joaquín Ros, Luis Iglesias, Paquita Candelas, Virtudes Arbonier, Berta Gonález o Amparo Martínez por seguir ahí. Y gracias a Antonio, mi apreciado Antonio Aliaga, por todo lo que nos has dejado.

Antonio Aliaga primer presidente de la CERP web
Antonio Aliaga, murciano de La Alberca falleció el pasado 18 de octubre en París