lunes, 27 de septiembre de 2021

CON POCAS PROBABILIDADES DE VICTORIA, SEGÚN LOS SONDEOS

Anne Hidalgo, la española que forjó su imagen en París y aspira al Elíseo

Ana Hidalgo web
Ana Hidalgo, alcaldesa de París. EFE/EPA/Guillaume Horcajuelo

Ángel Calvo - Agencia EFE

La socialista Anne Hidalgo, nacida en España en una modesta familia andaluza y republicana, ha vivido casi toda su vida en Francia, el país que le permitió crecer primero profesionalmente y luego políticamente desde la alcaldía de París, trampolín desde el que pretende alcanzar la presidencia al anunciar su candidatura para las elecciones de la primavera de 2022, con pocas probabilidades de victoria, según los sondeos.

Con 62 años y la vitrina política que le ha ofrecido en los últimos siete años estar al frente del Ayuntamiento de la capital, esta hija de inmigrantes tiene muchos números para convertirse en la esperanza del Partido Socialista francés al menos para salir de la insignificancia política en la que cayó en las Presidenciales de 2017 con únicamente el 6,35 % de los sufragios.

Ana María Hidalgo Aleu vio la luz en San Fernando (Cádiz) el 19 de junio de 1959, pero con solo dos años se fue a vivir a Lyon con sus padres -que quisieron romper con un país todavía muy gris y marcado por la dureza de la dictadura franquista-. Con 14 ya tenía la nacionalidad francesa.

Aunque en su casa se hablaba español, la joven Anne supo aprovechar las oportunidades que le ofrecía el sistema de promoción social francés y sus promesas de libertad, igualdad y fraternidad.

EN EL GABINETE DE LA CREADORA DE LAS 35 HORAS

Se convirtió en inspectora de trabajo y con su experiencia en ese campo entró en 1997 en el gabinete de la ministra socialista de Empleo, Martine Aubry, quien instauró en Francia de las 35 horas de trabajo semanales, considerada entonces por la izquierda como una gran conquista social.

En las elecciones municipales de 2001 se presentó al frente de la lista socialista en el distrito XV de París, y aunque no consiguió batir a su contrincante de derechas, su partido logró conquistar la alcaldía de la ciudad con Bertrand Delanoe y ella como la concejal responsable de la igualdad entre hombres y mujeres y de "la oficina de los tiempos" pasó a ser la "número dos".

Bajo la protección de Delanoe en París, Hidalgo fue curtiéndose y en el segundo mandato de éste (2008-2014) asumió la responsabilidad del urbanismo y la arquitectura.

En esos años también fue elegida sucesivamente en las elecciones regionales de 2004 y en 2010 en Ile de France, mientras que fracasó en 2002 y en 2007 en sus internos por convertirse en diputada por París.

LA CONQUISTA DE LA ALCALDÍA EN 2014

Su gran consagración en las urnas le llegó en las municipales de marzo de 2014, que le permitieron acceder -gracias a una alianza de socialistas, comunistas, ecologistas y otras personalidades- al puesto de alcaldesa, la primera en la historia de la ciudad.

En el tiempo que lleva en el cargo (fue reelegida en junio de 2020), las decisiones que más conocida le han hecho en el exterior, y también las que más enemigos le han generado entre habitantes de la corona exterior del área metropolitana -que no votan en París-, son las encaminadas a la reducción de la circulación de coches.

Con Hidalgo en el Ayuntamiento, el despliegue de carriles bici o la supresión de plazas de aparcamiento se ha acelerado, al tiempo que se peatonalizaban vías centrales y se reducían los límites de velocidad (han pasado a 30 kilómetros por hora en casi todas las calles).

La lucha contra la contaminación y contra el cambio climático ha estado en el centro de su gestión, con la prohibición escalonada de los motores térmicos, con la proscripción total de los diesel para 2024. Medidas por lo general bien percibidas en una ciudad en la que la mayor parte de los 2,15 millones de habitantes no tienen coche propio.

CANDIDATURA CON CASI NULAS POSIBILIDADES

El anuncio este domingo de su candidatura al Elíseo, que era un secreto a voces desde hace muchas semanas, servirá para comprobar si era el paso necesario para salir de una posición de segundona en los sondeos, que hasta ahora no le prometen más que la adhesión del 7-8 % de los votos, muy lejos de un nivel que le podría permitir disputar la presidencia del país.

Su primer escollo, y en principio el más sencillo -cuenta con el respaldo de su primer secretario, Olivier Faure-, será su propio partido, que con un voto interno de los militantes después del congreso que celebrará el próximo fin de semana deberá decidir quién le representará en los comicios Presidenciales de 2022.

Los siguientes, empezando con algún tipo de pacto con los ecologistas, son mucho más inciertos. Y llegar al Elíseo, en las circunstancias actuales, una hazaña prácticamente imposible.