sábado, 16 de octubre de 2021

“Mi abuelo blanco, mi abuelo negro”

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DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA 

Un 12 de octubre de 1492 llega Cristóbal Colón a la América, según expertos visitada mucho antes por vikingos. 

Este viaje ocurrió por una de esas casualidades que en todos los tiempos ha existido y existe en la vida de los terrícolas. 

Los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón permiten que este ilustre marino tratara de llegar a la India, saliendo del Puerto de Palos y dos meses y nueve días después cruza el Atlántico llegando a la isla nombrada Guanahani, creyendo había arribado a la India.  

Sin lugar a duda este fue uno de los fundamentales momentos de la historia universal, y para esos españoles que observaron buena tierra y condiciones climáticas favorables al europeo se asentaron en ella –está de moda después de tantos siglos mencionarle como el mal llamado “encuentro de dos mundos" – Yo discrepo.

Es cierto que sus primeros habitantes fueron indios Tainos, Siboneyes y otros. Es bueno conocer que fue a partir de 1507 que comenzó a llamarle a este nuevo mundo, América; y cuando digo América incluyo la del Norte, la del Sur y algunas islas caribeñas como Cuba pues otras en menor escala fueron colonizadas por ingleses, franceses, etc. 

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Existe mucha controversia al empleo del término «descubrimiento» aludiendo  la llegada de la expedición de Colón, pues es cierto que desde el punto de vista humanista ya esta parte del mundo estaba poblado por aborígenes, que tuvieron contacto con españoles no dejando de ser un gran impacto en América. 

Los europeos para conocimiento indígena en arte e ingeniería, además de muchas especies de vegetales y animales, como el caballo, especie extinta en la América desde tiempos remoto. 

Está claro que la distinción entre el <<acto del descubrimiento>> y la llegada de otros españoles; – malos unos, muy buenos otros – es loable nombrarle “encuentro entre dos culturas”

Los españoles malos no tuvieron nada que ver con los muchos y muy buenos españoles que la América recibiera y por Cuba ofrecieron hasta sus vidas para independizarse del yugo español. La gran mayoría descendientes de españoles como el General Francisco Villamil, nacido en Galicia, primer terrateniente que liberó sus esclavos un día después que Carlos Manuel de Céspedes liberara los suyos y juntos lucharon en la guerra de los diez años. Que decir de nuestro Apóstol José Martí y Pérez, hijo de valenciano y canaria por solo poner otro ejemplo de los muchos que hay a través de los siglos. 

Es cierto también que los españoles malos eliminaron y abusaron de los indígenas que habitaban estas tierras americanas, así como obligaron a los hijos de África trasladarse como esclavos a esta parte del mundo. Además, de los chinos, pero mucho menos que los de raza negra. 

Escribiendo este artículo viene a mi mente un poema del Poeta Nacional cubano (mestizo), Nicolás Guillén titulado: “Mi abuelo blanco, mi abuelo negro”. 

Es cierto que hubo españoles muy malos como un tal Feijoo, que traía engañados como esclavos a gallegos igual que él, quienes junto al negro y el chino sufrieron maltratos de todo tipo.  

Es bueno conocer que, en las actas de los archivos parroquiales relacionadas con los bautismos y defunciones en las urbes más pobladas de la isla, dan un parcial testimonio de la cantidad de personas venidas a esta parcela del Nuevo Mundo. 

Existe así mismo otra fuente que refleja con mayor exactitud la dimensión numérica de dicha emigración, ésta es el Catálogo de Pasajeros a Indias, según el cual entre 1509 y 1534 la distribución de emigrantes fue de un 90,45% procedente de Andalucía, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, Extremadura y León. Todas ubicadas en el centro y en el sur de la Península Ibérica.

Los primeros grupos de españoles llegados a la isla de Cuba en la segunda mitad del Siglo XVI se instalan preferiblemente en las siete primeras villas fundadas, sin embargo, dentro de este flujo migratorio están los canarios, a quienes gusta trabajar la tierra de un modo más libre y desplazan hacia las zonas centrales cubanas. 

La presencia mayoritaria de andaluces y castellanos además de ser tierras pródigas en hombres de armas y de aventura, se justifica acaso por estar en Cádiz la oficina de contratación y enrolamiento de tripulantes para los navíos que partían hacia las Indias occidentales.

Muy por encima  del juicio casi siempre influido por motivos subjetivos, España, y dentro de ella Andalucía, Asturias, Galicia y otras regiones ibéricas llevaron al menos en la República de Cuba obra de civilización, cultura y progreso, como lo atestiguan las valiosas realizaciones logradas en todos los sectores de la actividad humana creadora: a ello han contribuido, no obstante los innumerables obstáculos puesto en su camino, desde dentro y desde fuera, la voluntad siempre activa de la mayoría de los gobiernos insulares ayudados por otras instituciones españolas y cubanas.

Independientemente de los esfuerzos realizados por los gobiernos isleños y los resultados obtenidos por la bien llamada Colonia Española de Cuba, o sea, los españoles y descendientes radicados en la República de Cuba, ya individualmente eran organizados en Sociedades o Agrupaciones, contribuyendo de modo notable al desarrollo y afianzamiento de todas las instituciones benéficas, culturales y de adelanto general de Cuba, hecho que otrora han sido expresados o tácitamente reconocidos por Alcaldías, Gobiernos Provinciales y en más de una ocasión por los propios gobiernos de la isla como paradigma a seguir. 

Como cubano descendiente de españoles llegados a la mayor de las Antillas a principio del siglo XX orgulloso estoy de celebrar el 12 de octubre.

El para mi bien llamado: “Encuentro de dos culturas”

Felipe Cid