domingo, 19 de septiembre de 2021

JOSÉ ANTONIO CASAS SOLICITA EL MISMO TRATAMIENTO PARA "QUIENES SE LES ROBÓ UNA VIDA"

José Antonio Casas, argentino nieto de exiliados republicanos, pide la nacionalidad española: "Los obligaron a irse de España"

GRAF1418. MADRID, 09/08/2021.- Fotografía de Luis Casas, nacido en Argentina de padres españoles de origen y que recuperó en 1996 su nacionalidad española, que posa junto a con su mujer y sus dos hijos. "Los obligaron a marcharse de España, pero nunca pudieron arrancarles del corazón el amor por su tierra". Con estas palabras cierra el argentino José Antonio Casas el expediente que ha remitido al Ministerio de Justicia para pedir la nacionalidad española por carta de naturaleza como nieto de exiliados republicanos. EFE/SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA/CRÉDITO OBLIGATORIO
Fotografía de Luis Casas, nacido en Argentina de padres españoles de origen y que recuperó en 1996 su nacionalidad española, que posa junto a con su mujer y sus dos hijos.. EFE

Agencia EFE

"Los obligaron a marcharse de España, pero nunca pudieron arrancarles del corazón el amor por su tierra". Con estas palabras cierra el argentino José Antonio Casas el expediente que ha remitido al Ministerio de Justicia para pedir la nacionalidad española por carta de naturaleza como nieto de exiliados republicanos.

En apenas tres folios resume la vida de su abuelo Luis Casas Ramos, nacido en Argentina de padres españoles de origen y que recuperó en 1996 su nacionalidad española.

Una vida en la que cabe su llegada a Bilbao en 1914 con apenas un año de edad, su mudanza a Madrid, su trabajo como tapicero, su afiliación el Sindicato de la Construcción, central obrera dependiente por entonces de la CNT; y su alistamiento en las Milicias Confederales, siete días después del golpe de Estado franquista de 1936, como lo atestigua una ficha preservada en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca.

Tras luchar en distintos frentes, en febrero de 1939 cruzó la frontera junto a miles de republicanos que fueron agrupados en el campo de concentración francés de Argèles sur Mer, para pasar después al de Barcarès y al de Gurs.

No encontró tampoco la paz en Francia, donde en los últimos meses de la ocupación nazi pasó a integrarse en las fuerzas de la resistencia que lucharon para expulsar a las tropas alemanas, según se reseña en el expediente presentado ante Justicia, al que ha tenido acceso Efe.

Fue en ese país donde conoció a la que sería su mujer, Lorenza Castillo, que había abandonado con sus padres España por el puerto de Santander en agosto de 1937, ante la inminente ocupación franquista de la capital cántabra.

Ya con dos hijos, Luis y Lorenza embarcaron en 1949 destino a Buenos Aires. En 1971 su primogénito, José Luis Casas, contrajo matrimonio con Carmen Binimelis, hija de español nacido Manacor (Baleares).

Son estos los padres de José Antonio Casas, quien emprende ahora el camino para solicitar la nacionalidad española de la mano del abogado Eduardo Ranz, quien ha tramitado ya otros expedientes similares ante la administración.

Recuerda el abogado, por ejemplo, cómo el verano pasado el Gobierno otorgó a seis filipinos descendientes de vascos republicanos la nacionalidad española por carta de naturaleza, un procedimiento "graciable", que no se sujeta a las normas generales.

Pero no olvida tampoco otras nacionalidades otorgadas por esa vía, como la que el pasado mayo benefició al futbolista francés Aymeric Laporte o la que en 2019 se concedió al también futbolista, en este caso de origen guineano, Ansu Fati, abriéndoles las puertas de la selección española.

José Antonio Casas solicita el mismo tratamiento para "quienes se les robó una vida".

Asentados en Argentina, sus abuelos Luis y Lorenza solo regresaron a España en una ocasión, en 1979, pero nunca olvidaron quiénes eran y de dónde venían, afirma.

Luis Casas editó en 1984 sus memorias, recordando su participación en la guerra civil y exilio, y las tituló "Sangre y Tragedia". Envió un ejemplar al entonces presidente del Gobierno español, Felipe González, y enmarcó la contestación que recibió.

Su nieto aún la guarda. "Los obligaron a marcharse de España, pero nunca pudieron arrancarles del corazón el amor por su tierra; el mismo amor que nos legaron a todos sus hijos, nietos y bisnietos", asegura.