domingo, 05 de febrero de 2023

EL VOTO ROGADO FUE UNA PESADILLA QUE REDUJO EL PODER DE LOS VOTOS DE LA DIÁSPORA

David Casarejos: "2023 tiempo para incluir a toda la ciudadanía a cambio de votos"

David Casarejos Moya
Presidente de la Comisión de Derechos Civiles y Participación en el CGCEE
Presidente del Consejo de Residentes de Manchester (CREeCUK)
David Casarejos Moya Presidente de la Comisión de Derechos Civiles y Participación en el CGCEE Presidente del Consejo de Residentes de Manchester (CREeCUK)

2023: tiempo para incluir a toda la ciudadanía…a cambio de votos.

Este nuevo año se presenta como una novedad para la ciudadanía en el exterior.

Cambios que llevábamos lustros esperando llegaron en 2022 y esperamos que la influencia de la emigración en la política española pueda reflejar el poder que la tercera provincia de España debería de tener.

El voto rogado fue una pesadilla que redujo el poder de los votos de la diáspora llevándolo a cuotas de participación de menos del 2% en las elecciones europeas del 2014, o en las elecciones generales de noviembre del 2011 un 4,95 %, muy lejos de la participación en las elecciones generales del 2008 que llego a casi un 32 % de los censados.

El mejor escenario, si se llegara a los datos de 2008, supondría muchos cientos de miles de votos que no le sobrarán a ninguno de los partidos que intenten lograr representación en ambas cámaras. 

La cifra de votantes desde el exterior tiene además visos de crecer y mucho en los próximos años ante la posibilidad de recuperación u obtención de la nacionalidad española por parte de un gran número de descendientes de ciudadanos y ciudadanas españolas. El peso de estos votos puede suponer decantar muchos escaños en uno u otro sentido y cambiar el color del gobierno.

La pelota está en el tejado de unos partidos que pueden optar por tenernos en cuenta o por seguir obviando nuestra existencia.

Hay partidos que no les interesa ni les interesará jamás nuestra presencia. 

Los movimientos de los sectores más reaccionarios y nostálgicos de la dictadura se han hecho sentir estas semanas intentando dinamitar parte de la Ley de Memoria Democrática y sus amenazas se han traducido en un recurso llevado al Tribunal Supremo de la Comunidad de Madrid (¿dónde si no?) relativo a la instrucción de la disposición adicional octava.

La pataleta no es más que una muestra de su rechazo a todo lo que no sea “lo suyo”. Los de las pulseritas y la visión “tradicional” no se dan cuenta que en 2023 estamos ante una España que ha evolucionado y que dista de su visión en la que no entran los descendientes de aquellos y aquellas que fueron expulsados de nuestro país y tuvieron que emigrar.

Nunca se deberá olvidar que esta emigración fue el motor económico que mantuvo parte de esa España del siglo XX. Partes de la España vacía fueron causadas por la emigración masiva forzada por la situación política y económica.

Este sector de nuestra política no debería en ningún caso recibir apoyo electoral por parte de aquellos nuevos españoles que lograrán la nacionalidad en los próximos 2 años amparados por una ley de memoria democrática que ha de ser suplida por una ley de nacionalidad permanente y especifica.

Las elecciones generales de finales de 2023 deberán presentarnos unos programas electorales en los que podamos discernir cuanto les importamos…

Si nos quieren de vuelta para ayudar en la reactivación de la economía presentarán propuestas de Planes de Retorno que ofrezcan posibilidades para todos y todas aquellas que ahora se plantean el retorno a España. El retorno ha de incluir tanto a individuos como a familias, y no ha de depender de la edad ni seguir siendo planteada de manera elitista y a cambio de títulos universitarios o ahorros para reinvertir.

La creación de la circunscripción exterior podría formar parte de algunos de los programas electorales aun a sabiendas de la dificultad que conllevaría el intentar llevar a cabo esta propuesta. Cambios en leyes orgánicas, consensos en ambas cámaras, y sobre todo el diseño de un sistema que contente tanto a la ciudadanía como a los partidos… ¿pero habrá algún partido que se atreva a incluirlo en sus programas?

Los programas electorales han de ofrecernos una visión de cómo quieren influir en la visión de España a nivel global y en esa visión han de incluir no solo la imagen que se dé, sino también el cómo llegamos a dar esa imagen. No podemos tener instituciones en el exterior con personal laboral cobrando salarios mínimos o sin una cobertura de seguridad social digna. Las mejoras en materia laboral las deben experimentar también nuestros trabajadores en el exterior y nuestras instituciones han de demostrar que son un ejemplo en materia de derechos laborales y capacidad de empatía.

Las huelgas en diversos países en 2022 han sido una llamada de atención acerca de cómo trata nuestro país a aquellos que sirven a la diáspora y el ministro Albares debería honrar las promesas hechas hace ya demasiados meses.

En materia de educación los diferentes partidos quizás deberían por una vez, incluir la educación de los españoles en el exterior en sus programas. Esto va de la mano de los planes retorno y si queremos unos trabajadores cualificados, con varios idiomas, y con una experiencia y habilidades que traigan de vuelta, ha de ofrecer posibilidades de aprender su idioma en aquellos países en los que no se habla español. Esta población puede ser de gran interés para nuestra economía ahora que parece que por primera vez en mucho tiempo hay un mercado laboral que pueda atraer a los emigrantes.

Finalmente, la ley de nacionalidad deberá ser una de las prioridades. Se ha demostrado ahora que el PSOE, Podemos y los socios de gobierno han mostrado un interés en solucionar este problema a través de la Ley de Memoria Democrática. A su vez el Partido Popular ha prometido que ofrecerá en su programa electoral una ley de nacionalidad para limitar el impacto que tendría la derogación revanchista de la LMD.

El PP no querría aparecer como el culpable de la imposibilidad de recuperación u obtención de la nacionalidad para cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas que llevan esperando desde 2007, con la Ley de Memoria Histórica.

2023 puede ser un año en el que se constate que o bien los casi tres millones de españoles en el exterior no contamos para nadie, o que los partidos han entendido que con el voto rogado eliminado pueden hacer uso de muchos votos a través de demostrar que cuentan con TODA la ciudadanía española.​