Martes, 23 de julio de 2019

EN ZARAGOZA EL 6º CONGRESO NACIONAL DE RESPONSABILIDAD SOCIAL DEDICADO A LA ‘AGENDA 2030: GESTIÓN Y LIDERAZGO’

La Junta de Castilla y León expone en Zaragoza los retos para avanzar en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible

José Manuel Herrero Mendoza, secretario de la Presidencia de la Junta de Castilla y León
José Manuel Herrero Mendoza, secretario de la Presidencia de la Junta de Castilla y León

Inaugurado en Zaragoza el 6º Congreso Nacional de Responsabilidad Social dedicado a la ‘Agenda 2030: Gestión y Liderazgo’ en el que ha participado el secretario general de la Presidencia. Junto a Herrero, único representante de una comunidad autónoma en la mesa redonda dedicada a analizar las distintas acciones y medidas que se están llevando a cabo por las administraciones para implementar la Agenda 2030, han participado representantes de la Comisión Europea y de la Federación Española de Municipios y Provincias, así como de las entidades Red Española para el Desarrollo Sostenible y Pacto Mundial España.

En su intervención, el secretario general de la Presidencia ha expuesto el compromiso de la Junta de Castilla y León con la Agenda 2030 desde el momento de su aprobación, en septiembre de 2015, así como la estrategia para su implementación en Castilla y León, partiendo de que exigía “localizar” y “territorializar” su contenido y facilitar que el conjunto de la sociedad pudiera hacer suyo el contenido de la Agenda.

En este sentido, ha resaltado la importancia de los gobiernos autonómicos y locales en la consecución de la Agenda 2030, debido a que las comunidades autónomas tienen la titularidad de competencias esenciales para lograr sus objetivos, así como por su cercanía a los ciudadanos.

Proceso de implantación de la Agenda 2030

Herrero ha expuesto en Zaragoza los ejes de actuación en los que se centraron los trabajos iniciales para implementar la Agenda en Castilla y León: gobernanza, formación y sensibilización, alianzas y coherencia de políticas. En primer lugar, ha señalado que fue preciso fijar y concretar dentro de la propia organización de la Administración la responsabilidad del impulso de la Agenda, entendiendo que debía ser asumida por un órgano horizontal con capacidad para coordinar acciones en toda la Administración y diferenciando bien esta acción de las políticas de cooperación para el desarrollo.

Asimismo, ha destacado como esencial el segundo de los ejes, el de la formación, uno de los elementos que más ha contribuido en poder avanzar con éxito en la implementación de la Agenda 2030 en Castilla y León. Para ello, se pusieron en marcha acciones de formación interna dirigida a los empleados públicos, especialmente a los técnicos que tienen atribuidas funciones de elaborar normas, planes y estrategias. Esta formación se completó con una formación específica dirigida al personal docente de la enseñanza no universitaria, para facilitar las labores de transmitir el contenido de la Agenda a los escolares y con la necesaria labor de información y sensibilización dirigida a la sociedad en general a través de diversas acciones conjuntas con otros agentes.

Otro de los aspectos esenciales por el que se apostó fue por el de las alianzas, siguiendo la propia filosofía de la Agenda. De esta manera, se realizaron actuaciones conjuntas con diferentes agentes, entre otros, REDS, la Coordinadora de ONGD de Castilla y León, las universidades o la Confederación de Asociaciones de Vecinos de Castilla y León. Todo ello unido a la necesaria coordinación con la Administración General del Estado a través del Grupo de Alto Nivel en el que la Junta ha participado desde su creación.

Por último, como elemento esencial para lograr el éxito de la Agenda 2030, el secretario general de la Presidencia ha apuntado al trabajo realizado en la coherencia de políticas, para lo que se constituyó un grupo de trabajo técnico que elaboró un documento en el que se analizaba la situación de Castilla y León respecto de cada uno de los 17 objetivos, así como los retos e indicadores. A partir de ese documento, sometido a participación y con las aportaciones que se realizaron, el Gobierno Autonómico aprobó las Directrices para la Implementación de la Agenda 2030 en Castilla y León, en las que se recoge el análisis de la situación de la Comunidad, así como hacia dónde se quiere llegar y los indicadores para ir midiendo los resultados, y que es la hoja de ruta para avanzar hacia los objetivos de la Agenda.

Herrero ha querido destacar que en el seguimiento de la aplicación de estas directrices juegan un papel fundamental los indicadores, que son los que permiten analizar si se está avanzando hacia el objetivo perseguido.

Nuevos retos en la implantación de la Agenda 2030

Entre los nuevos retos en el camino de la ejecución de las directrices, José Manuel Herrero ha puesto de manifiesto la importancia de que, desde todos los niveles de la Administración, se trabaje de manera coordinada a través de mecanismos que permitan avanzar en la misma dirección, así como de intercambiar las acciones que se realizan en cada territorio. En ese sentido, ha señalado que sería conveniente relanzar y reforzar el Grupo de Alto Nivel para la Agenda 2030, del que forman parte la Administración del Estado, las comunidades autónomas y la Federación Española de Municipios y Provincias.

El secretario general también se ha referido a los nuevos retos para seguir avanzando en la consecución de los ODS, destacando que, si bien las líneas de trabajo están pensadas para el diseño y ejecución de las políticas públicas y que se cuenta para ello con importantes aliados de la sociedad civil, ahora hay que seguir trabajando para que el conjunto de la ciudadanía, individualmente, profundice en el conocimiento de la Agenda, la haga suya y, de esta manera, pueda contribuir a su consecución.

Asimismo, ha destacado que la Administración de la Comunidad pretende ahora avanzar en facilitar al sector privado, al sector empresarial, el conocimiento de la Agenda 2030 y su finalidad, así como de sus oportunidades de negocio que implica, con la intención de lograr nuevas alianzas en este ámbito que es crucial para poder alcanzar con éxito los ODS. De hecho, ha señalado que alguna de las cuestiones incluidas en las directrices requiere de la participación activa del sector privado para su ejecución, sin olvidar que el acceso al empleo digno es un elemento indispensable para reducir la pobreza y la desigualdad.

Por último, el secretario general ha recordado que la consecución de la Agenda 2030 es un reto complejo y ambicioso y que, si bien el camino está empezado, una vez establecido, hay que reforzar la acciones de ejecución y seguimiento, así como la coordinación entre administraciones y la suma de nuevos aliados, en especial entre el sector privado. Y ha señalado que la Agenda no es un fin en sí mismo, ni es la fórmula mágica para resolver todos los problemas, pero que se trata de una gran oportunidad, la primera a nivel mundial, para avanzar en la erradicación de la pobreza y la desigualdad en todo el mundo, garantizando el porvenir de las generaciones venideras.