Miércoles, 19 de Junio de 2019

Fotos de Hoy

El presidente del CGCEE "maravillado" en su visita al Archivo de Indianos

Asturiano de nacimiento y mexicano de adopción. Cuna y cama se solapan en la apasionante historia vital de Eduardo Dizy, presidente del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior. Aventurero "empedernido" herencia de sus antepasados "vikingos", que se libró de la Marcha Verde "de milagro" al licenciarse apenas unos días antes del Servicio Militar. Buscando "olas" cambió los blancos arenales del Sáhara por las dunas veracrucenses del Sabadal. Apenas un océano y 37 años de vida. Sin embargo le faltaba un mundo por conocer a Eduardo Dizy, el del Archivo de Indianos de Colombres. El Museo de la Emigración asturiana.

La madre, el hermano. La familia de la que un día se despidió, le acompañó en este viaje al Oriente de Asturias cuya primera parada tuvo lugar en Llanes. Concejo "indiano" por antonomasia y en donde el alcalde Enrique Riestra Rozas y la concejala de Cultura Marisa Elviro le esperaban. Imposible para un llanisco no tener una historia común, familiares comunes o amigos en México. Los hubo. Como hubo tiempo para hablar de los problemas de la emigración, de los problemas de Llanes. De la vida...

Con el "orbayu" como compañero de viaje Eduardo Dizy llegaba a las 11.00 de la mañana al Archivo de Indianos. La directora general de Emigración, Begoña Serrano y la presidente del Consejo de Comunidades Asturianas Paz Fernández Felgueroso le aguardaban. La visita comenzaba, previo encuentro en uno de los salones de la planta principal del Archivo. De Cicerone el director del Museo Santiago González Romero, anfitrión por definición y buscador incansable de la verdad de la emigración. 

Dizy vio y revivió con el relato de Santiago la historia de la diáspora asturiana. También la suya. Dos horas en las hubo tiempo para la reivindicación. El presidente del CGCEE reiteró su petición de que se elimine el voto rogado y se produzca un cambio de la ley electoral que permita a los emigrantes españoles volver a votar en las elecciones municipales."Tenemos una espina clavada por nuestro derecho al voto, dijo. "El voto es rogado y somos, por ello, españoles de segunda. Si todos los españoles fuésemos iguales no teníamos por qué rogar el voto. Nos duele que nos hayan quitado la identidad al no dejarnos votar en las municipales. El ADN del emigrante está en su municipio y no nos dejan elegir al alcalde" El voto rogado es un importante obstáculo para ejercer ese derecho, afirmó. "El interés del emigrante por votar, pese a todo, es muy alto. Yo vivo en México, un país de dos millones y medio de kilómetros cuadrados y donde hay tan solo hay una urna para votar. Eso se repite en Brasil, Argentina, Estados Unidos o Canadá y, aun así, logramos un 35 por ciento de participación. Ahora ha caído a un tres por ciento. 

Del resto poco o mucho que añadir, salvo que el presidente del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior, confesó sentirse maravillado en el Archivo de Indianos. "Es el reflejo de la generosidad del emigrante". La suya...