Jueves, 21 de Febrero de 2019
Pilar Cernuda 20/09/2014

Pedro Sánchez rompe moldes

Su llamada en directo a Sálvame ha provocado ríos de tinta, críticas encendidas y defensa a ultranza. Pedro Sánchez no sigue los esquemas habituales en un político al uso, y mientras hay incondicionales que se sienten cómodos con un personaje público que marca sus propias normas de comportamiento y asume el riesgo de hacerlo a pesar de que se supone mesura al líder de la oposición, otros en cambio, incluso dentro del PSOE, no disimulan no ya el desconcierto sino el desagrado que les provoca un Pedro Sánchez que toma iniciativas que consideran superficiales. Incluso frívolas.

Enarboló la bandera del cambio para ganar las primarias a Eduardo Madina, el candidato de quien mandaba en el PSOE en aquel momento, y sigue poniendo por delante esa bandera cuando se le critica. Para Pedro Sánchez el cambio supone un equipo completamente renovado formado en gran parte por personas que no han cumplido los 40 años; pero supone también una nueva actitud pública y una nueva forma de comunicarse con los demás.

Ganadas las primarias y elegido secretario general, se fue de vacaciones a medias, porque además de acudir a varios actos de partidos en distintas sedes provinciales, dedicó un tiempo a buscar la persona adecuada para hacerse cargo de las relaciones con los medios de comunicación. Mantiene a la mayoría del equipo de prensa que lleva años en Ferraz, y le ofreció a un conocido periodista que se ocupara de él mismo, de Pedro Sánchez, como ocurre habitualmente en los partidos, en los gobiernos y en la mayoría de las instituciones, que además del jefe de prensa del partido, gobierno o institución, otro profesional se dedica en exclusividad a potenciar la figura principal.

El papel de verónica fumanal

El periodista contactado no pudo aceptar la propuesta, pero apoyó sin reservas a una persona que el nuevo secretario general quería sumar a su equipo, Verónica Fumanal, que le había prestado ayuda cuando Sánchez buscaba el voto provincia a provincia, pueblo a pueblo, para ganar las primarias.

Verónica Fumanal, aragonesa afincada hace años en Cataluña donde creó la agencia Politikom, ha sido fundamental en la proyección mediática de Albert Rivera y Ciutadan´s, y después colaboró con varios dirigentes del PSC, que fueron quienes le pidieron que ayudara a Pedro Sánchez en su captación de apoyos para las primarias.

Fumanal se ha instalado en Madrid y se dedica en cuerpo y alma al nuevo secretario general socialista que, en apenas una semana, ha hecho más apariciones en medios de comunicación que Rubalcaba en sus años de liderazgo. De Fumanal fue la idea de que Sánchez llamara por teléfono a Jorge Javier Vázquez a “Sálvame”, tras recibir una llamada en la que le informaban que el presentador estaba anunciando que dejaría de votar al PSOE porque el alcalde socialista de Tordesillas amparaba lo que consideraba un espectáculo sangriento, el toro de la Vega. La idea fue de Verónica Fumanal, pero Sánchez la aceptó de inmediato. Como aceptó también de inmediato la sugerencia de que participara el “El Hormiguero” de Pablo Motos, la entrevista con Gloria Lomana en Antena 3 dos semanas antes, o una ronda de entrevistas por emisoras de radio o por los desayunos políticos que organizan semanalmente en Madrid distintos grupos y asociaciones.

Se deja aconsejar, dicen en su entorno, pero tiene ideas propias. Escucha a sus asesores, pero tiene la última palabra. Le aconsejaban que propusiera una mujer como portavoz en el Congreso y se inclinó por Antonio Hernando, que además de demostrada experiencia parlamentaria y de partido, es uno de sus mejores amigos, como lo es Óscar López, el ex secretario de Organización del PSOE. Los tres colaboraron estrechamente con José Blanco en Ferraz, Óscar López primero y después los otros dos. Blanco ha sido importante en la trayectoria última de Sánchez y en su ascenso, aunque ahora mantienen poco contacto porque Blanco se dedica al parlamento Europeo y vive durante la semana en Bruselas. Pero la relación entre los dos es excelente.

En el Parlamento Europeo

Fue Sánchez quien quiso que sus primeros contactos internacionales fueran europeos. Participó con Matteo Renzi en un acto en Italia, pero viajó a Estrasburgo cuando se inauguró la nueva legislatura y concertó cita con los dos socialistas más importantes del parlamento Europeo, su presidente Martin Shulz y el presidente del grupo socialdemócrata Pitella.

Al finalizar los dos encuentros explicó Sánchez que los dos políticos respetaban su decisión de no apoyar a Juncker como presidente de la Comisión a pesar del pacto alcanzado previamente entre los grupos socialista, liberal y PPE para que Juncker presidiera la Comisión y Shulz el Parlamento, decisión que incluso provocó alguna reticencia en las propias filas de los eurodiputados socialistas. Sin embargo no fue eso lo que indicaron colaboradores de Shulz y Pitella: respetaban la decisión pero no ocultaron a Sánchez su incomodidad por no cumplir lo pactado. Sánchez se mostró en Estrasburgo tan cercano y accesible como ha hecho desde que fue elegido secretario general, pero se equivoca si cree que ha entusiasmado a las alturas: en la UE los pactos son el pan nuestro de cada día, y no está bien considerado que no se cumpla con lo que se había pactado previamente.

Le da importancia a la estética, la cuida, tanto en las ocasiones formales como informales. Nadie le aconsejó el uso habitual de camisa blanca, ya la utilizaba con frecuencia antes de ser secretario general del PSOE. Y no tiene complejo en ponerse un traje bien cortado y una corbata elegante cuando cree que debe hacerlo; ni le van los gestos para la galería ni cree, como muchos, que ser de izquierdas obliga al desaliño o a vestir de cualquier manera.

Da mucha importancia a las relaciones con los demás. Se lleva bien en lo personal con Mariano Rajoy, con el que habla con frecuencia por teléfono, y de los ex secretarios generales se siente atraído sobre todo por Felipe González, al que admira a pesar de que discrepan en algunos asuntos. Desde luego, en lo que concierne a las relaciones con los medios de comunicación, pero también respecto a algunos personajes. Días atrás González declaró que tenía a Jordi Pujol por un hombre no corrupto que amparaba a sus hijos, y a Sánchez le faltó tiempo para decir que él sí consideraba corrupto al ex presidente catalán. Pero el contacto es bueno, fluido, y en el equipo de Sánchez tienen la sensación de que el secretario general puede contar con la ayuda inestimable de González para lo que necesite.

El nuevo líder de la oposición, en apenas dos meses, ha roto moldes. Sorprende a diario, toma iniciativas hasta ahora inéditas en un dirigente político español. Unas provocan rechazo, otras desconcierto, y la mayoría de ellas han tenido buena respuesta entre la gente más joven, que importa mucho a Sánchez. Es ahí donde puede restar votos a un Podemos que no le quita el sueño pero le preocupa. Iglesias no quita un solo voto al PP, pero sí al PSOE y sobre todo a IU.