Viernes, 18 de Agosto de 2017
Fermín Bocos 27/08/2015

Elogio de Alemania

Todo lo que fueron críticas al Gobierno alemán por su dureza en el tratamiento de la crisis de la deuda de Grecia se tornan elogios en razón de la política que está aplicando la señor Merkel al gravísimo problema de la inmigración masiva de ciudadanos procedentes de Siria o Iraq. Refugiados que huyen de la feroz guerra civil que solo en Siria ha provocado ya más de doscientos mil muertos generando un éxodo que ACNUR, la organización de Naciones Unidas encargada de los refugiados, cifra en más de tres millones de personas.

Son miles de familias que lo han perdido todo y luchan por buscar en Europa un lugar en el que poder vivir. Alemania es el país de sus sueños aunque también Austria figura entre sus preferencias. Llegan desde Turquía a través de Grecia y desde allí por una nueva ruta que parte de Macedonia y desemboca en Hungría (país Schengen) se acerca a la RFA. En lo que llevamos de año Alemania tiene acogidos y en trámite de asilo político para más 80.000 inmigrantes con pasaporte sirio o iraquí. Es, con mucho, el país de la UE que más inmigrantes acepta. No pueden decir lo mismo otros miembros de la Unión. También Italia y Grecia están haciendo un esfuerzo notable. En el caso de Italia, recibiendo, además a inmigrantes africanos procedentes de Somalia, Eritrea, o el Chad que huyen del hambre y han elegido las costas de Libia (Estado fallido ) para dar el salto a Europa. España ha dejado de ser una de las principales puertas de entrada. Los acuerdos policiales con Marruecos y los de cooperación con los gobiernos de Mauritania y países próximos han contribuido a reducir de manera notable el flujo de inmigrantes. Aún así, periódicamente, son noticia los intentos de salto de la valla por Ceuta o por Melilla. Qué no lleguen tantos inmigrantes a nuestro país no quiere decir que se haya reducido nuestra responsabilidad a la hora de contribuir como miembro de la UE a resolver el problema. Alemania sola no puede. Y su demostrada generosidad en este asunto pone en evidencia a los gobernantes de otros países comunitarios.

Sería el caso del Reino Unido cuyo Primer Ministro, el conservador David Cameron, anuncia una ley que permitirá castigar con hasta seis meses de prisión a los inmigrantes que no tengan sus papeles en regla. La misma norma pretende sancionar a los empresarios que den trabajo a inmigrantes en situación irregular. La política de Londres se califica por sí sola. La de Berlín, como queda dicho, es encomiable.