Lunes 15 de marzo de 2010
Última actualización: 15:26
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El ‘hobbit’ de la isla indonesia de Flores, el mayor hallazgo paleontológico de las últimas décadas, sigue siendo la incógnita más polémica del árbol genealógico humano, seis años después de su descubrimiento.
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La boca ancha de la cueva de Liang Bua, en el oeste de Flores, apenas atrae visitantes a pesar de hallarse a poco más de 50 kilómetros de la principal ciudad de la isla, Labuan Bajo.
En su interior, poco queda que ver en la actualidad, después de que en 2003 fuese desenterrando su principal morador, un homínido de apenas un metro de alto, 30 kilos de peso y un cerebro del tamaño de un pomelo, que los expertos calculan que vivió hace 18.000 años.
La tranquilidad somnolienta que envuelve Liang Bua poco tiene que ver con los agitados debates que suscita en las comunidad científica el origen y características del Homo Floresiensis, el último hito de la paleontología y, posiblemente, un elemento clave en el estudio de la evolución del hombre.
‘Es un hombre... ¡seguro!’, afirma rotundo el director del departamento de Turismo de la región de Manggarai, Ferdinandus Pantas, aunque reconoce que la controversia colea desde su descubrimiento y aún no se ha resuelto definitivamente.
‘Hay varios estudios que respaldan nuestras tesis y dicen que se trata de una nueva especie de Homo Sapiens, pero también hay otros que afirman que los restos encontrados pertenecen a un hombre moderno con una malformación’, explica a grandes rasgos Pantas.
El equipo que efectuó el descubrimiento y otros científicos mantienen que el ‘hobbit’ pertenece a una nueva rama en el árbol genealógico humano, aunque esta hipótesis presenta varias incógnitas aún sin resolver.
El último estudio sobre el Homo Floresiensis, presentado en mayo por la universidad neoyorquina Stony Brook, analiza en detalle sus pies y concluye que combinan características de homínidos antiguos y actuales, y añade que estaban ‘perfectamente adecuados para andar’.