Sábado 22 de noviembre de 2008
Última actualización: 13:25
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La lengua española se expancomo nunca en Brasil gracias a una ley que la incorporó a la educación oficial y le ha valido al presidente Luiz Inácio Lula da Silva el Premio Don Quijote de la Mancha, que recibirá el lunes en España. La legislación que Lula sancionó el 5 de agosto del 2005 entró en vigor en el año lectivo del 2006 y establece que todas las escuelas secundarias públicas y privadas deben ofrecer el español, aunque siempre que primero lo demanden los alumnos.

Las instituciones educativas tienen plazo hasta el año 2011 para adaptarse a esta ley que ya ha espoleado el interés por el español, que actualmente se enseña en más del 35 por ciento de las escuelas.
El Gobierno de la región de Castilla-La Mancha y la Fundación Santillana han querido reconocer el empuje definitivo que la ley le ha dado a la lengua de Cervantes en Brasil y le han concedido a Lula la primera edición del Premio Internacional Don Quijote de la Mancha a la Mejor Labor Institucional.
Lula recibirá el premio de manos del rey Juan Carlos I de España el próximo lunes, en una ceremonia que se realizará en Toledo, a unos 80 kilómetros de Madrid, a la que también asistirá el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
Más allá de ese reconocimiento, hay datos consistentes sobre la expansión que el español tuvo antes y después de esa ley en Brasil, un país de dimensiones continentales que durante décadas vivió mutuamente de espaldas a sus vecinos hispanoamericanos.
Según el Ministerio de Educación, en el año 2002 el español sólo se enseñaba en 840 escuelas del país, pero en el 2005 ya lo ofrecían 6.217 de las 16.621 escuelas públicas de enseñanza media, lo que suponía un 37,4 por ciento de esas instituciones.
Aunque no hay datos actualizados, fuentes oficiales dijeron que, tras la aprobación de la ley, la demanda se ha incrementado sin pausa. Admitieron, sin embargo, que aún hay obstáculos, como escasos presupuestos en ciertas regiones o falta de profesores en otras.
Tanto en la formación de los profesores, hecha por instituciones brasileñas, así como en la especialización de éstos, Brasil tiene un importante apoyo de España, que según explicó el embajador español, Ricardo Peidró, 'ha hecho un esfuerzo notable' en ese sentido.