Sábado 10 de enero de 2009
Última actualización: 14:00
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La Audiencia de Pontevedra decidió absolver, por falta de pruebas, a Ángel F.P. de 48 años, vecino de Ponteareas, que había sido acusado de haber abusado de la hija de la pareja sentimental de su hermano, que sufría retraso mental moderado.
En la sentencia, emitida por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, se matiza que no se pudo acreditar que el acusado, para satisfacer sus deseos libidinosos, hubiese hecho objeto de tocamientos a la víctima.
En este tipo de acusaciones, según asegura el Tribunal en la sentencia, es esencial el testimonio de la víctima. Sin embargo, su declaración en el juicio ‘ha resultado inútil e ineficaz ya que no declaró nada acerca de los hechos que se imputaban al acusado, manifestando que no se acuerda de nada de lo ocurrido’.
A pesar de ello, la presunta víctima admitió, en la fase de instrucción, haber mantenido contactos sexuales con el acusado, una contradicción que ha provocado que el Tribunal no asumiera esta declaración inicial como prueba.
Además, los testigos tampoco pudieron acreditar que se hubieran producido los abusos de los que se acusa a Angel F.P., ya que tanto la madre, como el hermano y la hermana del acusado aseguraron que vieron salir a éste de la habitación de la presunta víctima, aunque ‘no vieron nada especial y que pusieron los hechos en conocimiento del juzgado por si acaso’.
Los datos que aportan estas personas, según la sentencia, carecen de entidad significativa para probar que hubo abusos sexuales.
Por su parte, el fiscal había calificado los hechos de delito de abuso sexual continuado, ya que los supuestos contactos sexuales se habían reproducido a lo largo de varios años. Por ello solicitaba diez años de prisión para Angel F.P.