Sábado 10 de enero de 2009
Última actualización: 14:00
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Los nueve profesores españoles destinados en el área de Nueva Orleans, donde enseñan español, se encuentran perfectamente, han abandonado la ciudad con relativa tranquilidad y, aunque sí estuvieron 'muy preocupados', no pasaron 'miedo ni sintieron peligro' en ningún momento. Así lo explicó por teléfono desde Memphis, Pepa López, una joven maestra que trabaja en una escuela del oeste de Nueva Orleans y que, presionada por las noticias que presagiaban lo peor, decidió abandonar la ciudad el viernes, 'justo después de terminar el cole
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De Nueva Orleans salieron cuatro profesoras, se encontraron con una quinta en Lafayette y se fueron a Shreveport, donde aún se quedaron cuatro más.
Ahora, junto a Lali Perucho, Olga Trigo, Desirée Aguado y Judith Mendoza, espera a que pase lo peor en un hotel-albergue de la ciudad de Memphis, en Tennessee.
Llegaron a Nueva Orleans el 23 de julio pasado y forman parte del grupo de 26 profesores de español que el Ministerio de Educación envió este año a Luisiana. Ella trabaja en una escuela de la parte oeste del río Misisipi, donde, asegura, 'se supone que el jueves tenemos que estar dando clase'.
A finales de la pasada semana recibieron un correo de su coordinador del Ministerio 'diciendo que nos fuéramos preparando, que la tormenta pintaba mal y que hiciéramos una buena compra y que miráramos si los compañeros del Norte (destinados en otros estados) nos podían acoger en sus casas'.
Cinco de los profesores decidieron irse de Nueva Orleans el viernes. Salieron en dirección a Shreveport, al norte del estado, 'pero muy tranquilas, haciendo planes como para el fin de semana'.
Pero la presión para abandonar el estado fue creciendo y la preocupación de este grupo también. Por tanto, Shreveport, donde pensaban encontrar la tranquilidad en casa de una colega, empezó a no parecer tan seguro, y el domingo pensaron en marcharse hacia Memphis, todavía más al norte.
'Ahí, todas juntas en una habitación, mirando el ordenador y viendo las noticias, nos preocupamos mucho. No estábamos mal, pero cuando no se ponía una nerviosa, se ponía la otra... y el domingo decidimos que lo mejor era irnos para Memphis, para podernos relajar', dijo Pepa López.